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Una realidad histórica sin frío ni calor

Por Enrique Fernández Lópiz

Esta película (La conspiración) narra hechos reales acaecidos en 1865, tras el asesinato del presidente Abraham Lincoln. Con motivo del magnicidio ocho personas son detenidas y acusadas de conspirar para matar al presidente, al vicepresidente y al secretario de Estado. Una de esas personas es Mary Surratt (Robyn Wright), a la sazón dueña de la pensión donde John Wilkes Booth (Toby Kebbell), el autor del crimen y sus cómplices se habían reunido para planificar el atentado. Era una época de mucho resentimiento contra el Sur, y esta actitud impera en las autoridades de Washington. El abogado, un joven héroe de la Guerra de Secesión, Frederick Aiken (James MacAvoy), será quien defienda a la señora Surrat ante un tribunal militar. Las garantías del juicio son dudosas y el joven letrado lucha denodadamente, ante la incomprensión de todos, para que el juicio cumpla las mínimas garantías para su defendida.

Es una película “correctamente” dirigida por Robert Redford, con buenas intenciones, pero con unas trazas sin mucho atractivo, con un guión previsible de Gregory Bernstein y James D. Solomon, abuso de flashbacks y un tanto falta de vida o alguna ondulación que le diera al relato más cambios de temperatura pues, como dice Boyero: es una película correcta que no otorga ni frío ni calor.

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Pero sí hay que salvar algo que no es baladí, es la valentía, en los tiempos que corren, por subrayar una dimensión ética; y la lucha en solitario del protagonista letrado por conseguir un juicio justo frente al odio y la sed de venganza generalizada entre la población y el gobierno, e incluso en su novia. En estos tiempos de ética “dudosa”, Redford expone la historia de una lucha valiente en pos de la verdad y la justicia.

Las buenas interpretaciones de James MacAvoy, Robyn Wright, Toby Kebbell, Kevin Kline, Evan Rachel Wood, Danny Huston, Justin Long, Tom Wilkinson, Alexis Bledel, Stephen Root o John Cullum entre otros, son un importante valor del film. Además, cuenta con una música interesante de Mark Isham y una fotografía al hilo de la historia y la época, muy cuidada de Newton Thomas Sigel.

A todo ello hay que unir que es una película envolvente en el plano humano, ajustada a un tempo narrativo cabal y el hecho de esclarecer la historia de lo que ocurrió en el conocido magnicidio, lo cual hace que esta película sea interesante y recomendable para quienes no conocen las circunstancias de la muerte del mítico Abraham Lincoln.

Ver tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=xX3aXhiGD0E.

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