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Una película de circo, pero menor

Por Enrique Fernández Lópiz

Agua para elefantes es una película dirigida con oficio por Francis Lawrence, sobre un guión de Richard LaGravenese, que hace una adaptación de la novela de Sara Gruen, Water for Elephants (2006). La novela narra la historia de verano de Jacob Jankowski, que trabaja en un circo ambulante y se tropezará con el amor. Gruen es una escritora canadiense afincada en los EE.UU. y que tras severos avatares laborales, se dedicó a escribir. Su novela que da título al film tuvo un inopinado éxito de crítica y público, con más de un millón de ejemplares vendidos; una obra que en equivalencia con el circo viene a decir que el amor es el mayor espectáculo del mundo. Además de la dirección de Lawrence y el correcto guión de LaGraveces, el film tiene también una buena música de James Newton Howard, así como una preciosista fotografía de Rodrigo Prieto.

El reparto está bien, con una hermosísima y buena actriz Reese Witherspoon; el archifamoso y que lo hace igualmente bien Robert Pattison; Christoph Waltz que borda el papel de dueño del circo y marido engañado desde la figura del tipo peligroso tras una inquietante sonrisa (para mí es el mejor actor del film); y junto a este trío principal actores de talla como James Frain, Hal Holbrook, Paul Schneider, Ken Foree y Tim Guinee.

La película se sitúa en la Gran Depresión norteamericana, cuando Jacob, un joven que estudia veterinaria, de origen polaco, deja sus estudios tras perder a sus padres en un accidente. Con las mismas vagabundea de un lado para otro hasta que se sube a un tren de polizón. En este punto empieza a trabajar en el circo de los hermanos Benzini a modo de veterinario. Pero el joven se enamora perdidamente justo de Marlena, una amazona que resulta ser la esposa de August, el dueño del circo. August es un hombre de gran carácter y a la vez retorcido y perverso. La historia caminará por derroteros arriesgados e impredecibles.

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Estamos ante un melodrama entretenido, que se ve bien. Es un film además fresco y en el que la ambientación de circo, el amor en ciernes, etc., ya nos recuerda a otras obras hollywoodienses, como ahora diré. Además, Pattison y Witherspoon brillan bajo el dorado foco de la cámara de Rodrigo Prieto, y esto hay que valorarlo.

Aunque a veces pueda parecer que el film no aborda con suficiente detalle o agudeza la época histórica de penuria de finales de los años veinte en EE.UU, e incluso que no trata en profundidad el universo circense, esta película, al decir de De Fez: …es una obra con una puesta en escena impecable, minuciosa en su representación del mayor espectáculo del mundo, y bien documentada, ubicada con mimo en el contexto histórico donde sucede su acción.

Desde hace muchos años he tenido oportunidad de ver películas de circo que contaban historias de amor a varias bandas, la infidelidad, los celos o la venganza. Recuerdo películas como El gran Flamarion, 1945, de Anthony Mann; Trapecio, 1956, de Carol Reed; El fabuloso mundo del circo, 1964, de Henry Hathaway; e incluso la genial Freaks (La parada de los monstruos),1933, de Tod Browning (película sobre el microcosmos social de los maltrechos o actores de circo singulares como los enanos, la mujer barbuda, etc.: muy interesante); pues bien, todas estas películas vivían el microcosmos cerrado y nómada del circo con gran acierto. Creo que este film que ahora comento, al lado de los que he mencionado se queda cortito, centrándose más bien en las bazas sentimentales que ofrece la novela de Gruen. Y a la vez, director y guionista confeccionan una obra clásica donde mezclan temas que saben que el público pide: triángulos amorosos, maltrato animal o violencia de género.

Yo diría que es una película con una plástica esmerada, entretenida, pero que no es un film para tirar cohetes ni para esperar de él una gran cosa. Es una película a la que se pueden encontrar fallas, como por ejemplo, la abundancia de medios del circo o los gorditos caballos en una época en que la pobreza y la miseria se extendieron por los EE.UU. (Crack de 1929). Bueno, esas cositas chocan un poco y restan verosimilitud histórica al film.

Y no hay que olvidar la actuación de la elefanta Tai en su papel de elefanta Rosie. Los elefantes siempre conectan bien con el público en una especie de empatía automática. Y sin duda Rosi tiene más memoria de la que emplearemos en recordar esta película que tiene también su puntito ñoño.

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