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Una película absorbente y hasta interesante

Por Enrique Fernández Lópiz

James Bond va a una misión secreta a México D.F. guiado por un mensaje críptico. A continuación recala en Roma, donde conoce a Lucía Sciarra, la flamante viuda de un criminal aborrecible. En ese ir y venir, Bond logra meterse en una importante reunión secreta, y es la manera en que descubre una siniestra organización conocida como SPECTRE. En ese ínterin, en Londres, el nuevo Director de la Seguridad Nacional cuestiona las acciones de Bond y pone en duda la importancia del MI6, encabezado por M. entonces Bond recluta a Moneypenny, colega de años, y a Q, un joven informático de pro, a fin de que le ayuden a buscar a Madeleine Swann, hija de su antiguo enemigo el Sr. White. White tiene la clave para descubrir el misterio de SPECTRE, mas acaba suicidándose. Así y todo, Bond encontrará a Madeleine de la cual se enamora; y además acabará descubriendo la conmovedora y dramática vinculación suya con el peligroso pérfido enemigo que lo quiere aniquilar, el gran malvado del film. O sea, estamos ante un Bond duro pero no indiferente, perseguido además por imprecisos traumas infantiles.

El director Sam Mendes ha realizado y construido desde mi modo de ver, una de las mejores películas de James Bond con esta su segunda entrega con Craig como protagonista de nuevo. Spectre, mantiene al espectador atento a la pantalla, con una historia de vertiginoso ritmo, pero que no aturde ni marea; que está bien dosificada en lo que toca a efectos especiales, carreras automovilísticas y otra cacharrería, no hay exabruptos en este sentido. Creo que se puede felicitar a Mendes por su saber hacer con este otro Bond, una película muy bien hecha, que ha superado el listón de otras anteriores que yo he visto en los últimos tiempos.

Tiene la película un curioso guión de John Logan, Neal Purvis, Robert Wade y Jez Butterworth, donde los personajes son obviamente tomados de la obra del creador de James Bond, Ian Lancaster Fleming (1908-1964). «Los muertos están vivos», así comienza el film, un enigmático título que viene a asentar cierto tono dramático al libreto. Además, la historia tiene su mordiente de crítica hacia este mundo de híper-control en que vivimos, que ya supera con creces el «1984» (Nineteen Eighty-Four), esa una novela política de ficción distópica (o apocalíptica) escrita por George Orwell y publicada en 1949. Como dice Sánchez, el film constituye un: … discurso contra el terrorismo de Estado en forma de hipervigilancia orwelliana tan institucionalmente incorrecto. De manera que ya veremos si habrá o no otra entrega, pues esto de la crítica se digiere mal. Además introduce sub-historias románticas rodadas con gran estilo, amén del trágico descubrimiento de Bond sobre su funesta relación con el gran malvado del film, que no sólo es su acérrimo enemigo sino… algo más.

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Música envolvente y dinámica de Thomas Newman; como dice Llopart: Estamos ante unos Greatest hits de la serie, por seguir con la analogía musical, reinterpretados con nuevos arreglos. Donde lo viejo cobra sentido (mítico) sin perder su condición de clásico”. Excelente fotografía de Hoyte van Hoytema, junto a una gran puesta en escena, efectos especiales, vestuario y exteriores, constituidos por una montaña rusa donde se suceden los paisajes naturales y urbanos: México, Roma, las montañas nevadas de los Alpes, el desierto o Londres.

El reparto es de lujo, con un Daniel Craig que ya parece haberse incrustado definitivamente como el Bond del siglo XXI, serio y duro, atávico pero con cierta picardía, y metido de lleno en su rol. Christph Waltz no está tan redondo como otras veces, pero nadie le va a negar que es un malo muy malo, un auténtico sádico, malévolo y siniestro personaje. Léa Seydoux está muy mona, mejor, encantadora, pero por un lado creo que le falta más sintonía con Craig y más sangre en las venas; igualmente le habría venido mejor un poco más de libreto; pero su aportación a la obra es importante. Ralph Fiennes es con todo mérito un consagrado actor y aquí, está correcto meramente, se le habría podido sacar más partido. Monica Bellucci, mujer madura, muy sensual y que sabe dejar caer una lágrima en el momento más inesperado: cinco minutos de grandeur. Naomie Harris, bien, al igual que el resto del reparto con artistas como Rory Kinnear, Ben Whishaw, Dave Bautista, Andrew Scott, Jesper Christensen o Stephanie Sigman. Un equipo que funciona muy bien.

La película se inicia con una portentosa escena en México D.F. de siete minutos de duración en el Día de Difuntos, tan celebrado en el país azteca. Este prólogo está cargado de tensión y adrenalina, ya la escena culmina en la demolición de todo un edificio y un helicóptero errático sobrevolando locamente la mexicana gran plaza central atestada de gente. Sin olvidar los títulos de crédito, con la melancólica “Writing´s on the walls” a cargo de Sam Smith. Todo esto, genial.

Le sigue una escena de auténticos villanos al modo de la película de Kubrick Eyes Wide Shut en la que Bond es descubierto y cuya huida tampoco tiene desperdicio. Peleas de Bond con tipos plan armario ropero y poco menos que invencibles e indestructibles. Diáfana carrera de coches por las calles de Roma filmada y montada con gran precisión. Persecución de Bond en una avioneta tras unos 4X4 que han raptado a la chica, avión ya sin alas, rotas por las copas de los árboles, pero que no ceja en su empeño hasta dar alcance a la comitiva. Las perversas torturas del malísimo Waltz.

Y así, tantas otras escenas y valores del film que en mi caso, por unos momentos me han hecho olvidar al Sean Connery que creo en mí la imagen-impronta del auténtico Bond en su momento, como que Bond-Connery fueran en mi imaginario la misma cosa (lo que incluye a aquella Ursula Andress saliendo del mar y brindando pura hermosura erótica sin par en unos tiempos que no se veían esas cosas). Pues bien, esta película resignifica en cierto modo mi valoración del personaje, convirtiendo este Bond-Craig-Mendes en una cinta ante la que hay que quitarse el sombrero, que es para ¡chapeau!, vaya, como dice Boyero: 007 al servicio de su Majestad el Cine. O como apunta Llopart: Cuando personalmente ya nada exaltante se espera de una franquicia como James Bond […] llega ´Spectre´ […] Y el propio 007 con licencia para matar (de aburrimiento) cobra de nuevo vida hasta resultar divertido. Y algo mucho más inesperado: hasta resulta interesante”.

Asunto diferente es la afición que cada cual tenga por este tipo de cine, afición que no es la mía. Pero la verdad es que Spectre me ha enganchado casi dos horas y media, haciéndome olvidar nuestras penurias y calamidades, lo que incluye nuestra patética clase política, y eso ya es mucho. Sin embargo no me ha removido las fibras sensibles, el mundo de las íntimas emociones. Pero para eso hay otro cine, a.D.g.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=vBnGxAkdh_k.

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