Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Una obra hermosa y apasionante a partes iguales

Por Enrique Fernández Lópiz

La directora parisina de este El porvenir, Mia Hansen-Løve, cuenta que un señor le dijo en cierta ocasión: “Busca un hombre bueno antes de los 30. Luego, desaparecerás”. El tal individuo daba por descontado que esa era la medida de edad en que las mujeres dejan de ser atractivas. Y, algo peor, que esa es la única razón por la que la mujer existe para el hombre; o, yendo más lejos, por la que las mujeres existen sin más. Pues bien, Hansen-Løve, con esta obra de gran lucidez, transmite en imágenes sugerentes y diálogos inteligentes, que ninguna mujer por razón del yugo del tiempo ha de desaparecer de este cosmos social donde aún predominan ciertos valores mezquinos que hacen a la fémina mayor doblemente invisible: por mujer y por mayor.

La película comienza durante unas vacaciones que la familia protagonista suele pasar en Bretaña. Nathalie (Isabelle Huppert) y su marido Heinz (André Marcon), ambos profesores de filosofía, visitan con sus dos hijos entonces pequeños la tumba de Chateaubriand. De ahí vendrá una elipsis de varios años que no se determinan, hasta llegar al tiempo en el que se desarrolla la mayor parte del relato. Para ese entonces, Nathalie continúa siendo profesora de filosofía en un instituto y ronda los sesenta años. Da sus clases con absoluta entrega, tiene sus problemas con su neurótica madre, una madre posesiva, ambivalente y con signos de senilidad, soporta en silencio el mutismo de su marido y contempla sin amargura la distancia que la separará para siempre de sus hijos ya mayores.

Hasta que un día el marido la deja, su madre fallece, sus alumnos crecen y los hijos la hacen abuela yéndose de casa y provocando el denominado “síndrome del nido vacío”. En ese crítico momento, ser feliz se convierte en una obligación y, por ello, en una renuncia. Para ello Nathalie se verá en la necesidad recurrir a sus teorías sobre la libertad y reinventar su vida. Todo esto hasta llegar a un punto de felicidad por sentirse libre.

Parece que la directora Mia Hansen-Løve estuviera trazando de manera delegada una peculiar e interesante autobiografía. Es su quinto largometraje, del que algunos dicen que es la pieza que confiere sentido y unidad al resto de su obra. Hansen-Løve hace en esta cinta una inteligente y sagaz dirección que se centra en la madurez como período de la vida con todos sus avatares, que encuentra en la filosofía la clave para comprender los cambios vitales que se producen y cómo sobrevivir a ellos. Película muy aconsejable e incluso yo diría que muy buena y necesaria; y es que en el fondo, para esta directora “el tema subterráneo de su cine ha sido siempre el imperativo de la supervivencia” (Costa). La cineasta francesa recurre en su historia a su madre, también profesora de filosofía como la protagonista que encarna la Huppert, como punto de arranque sobre las turbulencias que a cada cual le esperan en el porvenir y también “sobre las posibilidades de goce, resistencia y descubrimiento que esperan a quien se niega a ser vencido” (Costa).

el-porvenir-2

El guión, de la propia Mia Hansen-Løve, está escrito con gran solvencia y sin fisuras, guión sólido. Sitúa la historia en el seno de una familia burguesa de profesores con sus paredes repletas de ensayos filosóficos y manuales sobre esta disciplina y una convivencia razonablemente feliz, plácida y con afinidades intelectuales. Los hijos ya apenas van los domingos a comer y la jubilación asoma su cara torcida a la vuelta de la esquina. Lo único que queda son los nietos. Tras un introito significativo en el libreto, Hansen-Løve coloca, ya casi al inicio del film, a Nathalie en el aula, que es donde ella enseña a sus alumnos a pensar por sí mismos. Así, mientras unos asisten a clase y escuchan su lección, otros se manifiestan contra la reforma laboral de Sarzoky. Un guión trabajado, sin altibajos aparentes pero con una marejada de fondo importante cuando a su alrededor todo se derrumbe de manera inmisericorde, y encaje la buena mujer “un compendio de desgracias con magistral estoicismo. […] La lección (o una de ellas) es que incluso en un mundo tan cerebral las bajas pasiones acechan, dispuestas a sacudir la existencia de cualquiera. Nadie está a salvo de la vida. A cambio, nunca es tarde para ser libre” (Marín Bellón).

La música es inexistente como banda sonora; sólo se escuchan algunas bonitas canciones, unas del tipo folk norteamericano y una hermosa canción final. En la buena fotografía de Denis Lenoir, la cámara se desliza suave, “sin emitir juicios, en el fragor de unos cuerpos que se agitan como las palabras en un tratado de semiótica: hablan de sí mismas mientras se sueñan con sentido” (Martínez).

El reparto es ante todo Isabelle Huppert que está impresionante; la Huppert demuestra sobradamente que es una de las mejores actrices actuales, capaz de poner mucho oficio y mucho talento y sensibilidad en la confección de este film al que viste de naturalidad, fluidez y transparencia sin aparente esfuerzo. Isabelle Huppert encarna el personaje de todas esas mujeres mayores a las que los hombres parecen no ver. Por eso es que la directora deja que la película descanse sobre el gesto de hielo y la presencia soberbia de esta actriz. El resto del reparto cumple sobradamente con una excelente Edith Scob, magnífico Roman Kolinka, y acompañando André Marcon, Sarah Le Picard, Solal Forte, Elise Lhomeau, Lionel Dray y Marion Ploquin.

Premios en 2016: Oso de Plata en el Festival de Berlín a la mejor dirección. Premio del Certamen de Bucarest, demostrando sus cualidades y la perfecta compenetración formada por la directora Mia Hansen-Løve y la actriz Isabelle Huppert.

Gran película, brillante, madura y reflexiva sobre cómo la felicidad duele, “precioso retrato de la fortaleza y la dignidad de una mujer que se quiere aun cuando los demás han dejado de hacerlo, que descubre, para su sorpresa, que después de tanto tiempo, ya no es hija, ni madre, ni esposa, sino que ha vuelto a ser totalmente libre” (Bermejo). Una espléndida película por sí misma, pero también por el trabajo de Isabelle Huppert que afronta los drásticos cambios que la inundan como quizá sólo ella sabría hacerlo pues, ella misma es “memoria viva de un determinado cine de autor” (Quim Casas).

No hace mucho leía sobre la supermedicalización de todo tipo de alteración, dolor, angustia o pena por normal o cotidiana que ésta sea. Es esta una extraña era la nuestra, pusilánime, en que no se quiere o no parece que la cultura imperante propicie “aguantar” algunos difíciles pasajes de la vida por los que todos transitamos: una pérdida, un pequeño dolor, un disgusto, etc. Nuestro mundo te empuja y te invita a que no te salgas del carril de la felicidad e incluso de la euforia. Si no estás en esa onda eres sospechoso de cualquier cosa poco recomendable. Hasta en los noticiarios de radio o TV cuando se despiden los presentadores nos dicen: “que sean ustedes felices”. Pues bien, esta película habla de la cruz de esta moneda, algo por demás muy habitual: la desgracia. Pero Hansen-Løve, más que entusiasta de los analgésicos, de los psicofármacos, los libros de autoayuda o las drogas es una apasionada de ganar a pulso el futuro, cuando la desventura viene; un futuro vivo para los que tienen fe en él, sin importar las circunstancias que se padezcan o la edad que se tenga. Un futuro que nuestra directora siempre muestra “en movimiento, hacia adelante, al ritmo de un pensamiento que nunca se detiene […] superar la adversidad comprendiendo el mundo que la rodea” (Sánchez).

En conclusión, una película que muestra un paisaje emocional muy humano y tan real que cada segundo de metraje resulta hermoso y apasionante a partes iguales. La genialidad de mostrar en una pantalla cómo el tiempo incide en el ser humano ha sido posible con la sencillez de elementos visuales, de modo que su directora Hansen-Løve ha construido una película de excelencia, ofreciendo al espectador una parte de sí misma.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=tpFZ67Guo3w.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario