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Una obra de arte de Ang Lee y Emma Thompson

Enrique Fernández Lópiz

Sense and Sensibility, es el título original en inglés de este film conocida con otros nombres como Sensatez y sentimientos, Juicio y sentimiento, Juicio y sensibilidad o el título que se dio en España, Sentido y sensibilidad. Está basada en una novela publicada en 1811 por Jane Austen bajo el pseudónimo “A Lady”. Se trata de una novela costumbrista e incluso un ensayo sobre la Psicología humana donde se analizan en profundidad las reacciones y reflexiones del alma humana. Ha sido adaptada al cine y la televisión en numerosas ocasiones, siendo tal vez la versión del director taiwanés Ang Lee que ahora comento, la más conocida.

La película narra la historia de las hermanas Elinor y Marianne Dashwood, que viven con su madre, la señora Dashwood, y su hermana menor, Margaret. Tras la muerte de su padre el patrimonio familiar pasa a su medio hermano, John Dashwood, único descendiente masculino e hijo de un primer matrimonio; de esta manera la familia se queda casi sin nada y se ve obligada a cambiar su holgada vida para habitar en una casa de campo que les ofrece un pariente. La trama sigue a las hermanas Dashwood en su nuevo hogar, donde experimentan tanto la dicha del amor como las desilusiones amorosas. Allí conocen a tres hombres: Edward Ferrars, Willoughby y al Coronel Brandon.

Elinor y Marianne son mujeres opuestas en temperamento. Siempre se consideró que Elinor (Emma Thompson), la mayor de diecinueve años, representaba la razón y el buen juicio, el “sentido” que da título a la obra. Marianne de diecisiete (Kate Winslet) es la “sensibilidad”, la pasión y la emocionalidad. Sin embargo, este punto de vista se revela limitado y al analizar más detalladamente a los personajes se observarán aspectos diferentes de cada uno de estos rasgos en las hermanas. El contraste entre los caracteres de las hermanas se resuelve finalmente cuando cada una de ellas encuentra el amor y una felicidad duradera.

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Esta película tiene un gran currículo en el año de su estreno en 1995: Oscar: Mejor guión adaptado y 7 nominaciones, incluyendo mejor película. 2 Globos de Oro: Mejor película: Drama, guión adaptado. 6 nominaciones. 3 premios BAFTA: Mejor película, actriz (Thompson) y secundaria (Winslet). 3 premios del National Board of Review: Película, actriz (Emma Thompson) y director Ang Lee. 2 premios del Círculo de críticos de Nueva York: Director (Ang Lee) y guión. 2 Critics’ Choice Awards: Mejor película, guión de Emma Thompson.

Es una película mantenida por el gran talento de Ang Lee. El film, lejos de parecer una mera película de época, destila modernidad, siendo que profundiza en las pasiones de unos personajes vivos, actuales, con los que el espectador se puede identificar. A todo ello contribuye un magnífico guión construido y ajustado al milímetro por Emma Thompson, inspirado como hemos dicho, en la novela de Jane Austen. Excelente, luminosa y viva fotografía de Michael Coulter, amén de una gran partitura musical de Patrick Doyle con momentos apoteósicos. La puesta en escena es muy buena con una memorable recreación de la época,

En cuanto a los intérpretes, decir en primer lugar que son todos y todas actores y actrices británicos de primer orden (siempre me parece que los mejores actores son los británicos… y los argentinos). En el reparto destacan las mujeres, con una Emma Thompson medida y a la vez brillante en el papel de la hermana contenida y razonable (aunque no tanto), y Kate Winslett que borda su papel de mujer romántica y vibrante, que a la vez hace un gran tándem con la Thompson. Otros actores importantes encuadran actoralmente y con un nivel de excelencia la historia; así, Hugh Grant (que no obstante hace un poco de agua, sobre todo al lado de la Thompson, quien literalmente se lo come), Alan Rickman, Greg Wise, Emilie François, Imogen Stubbs, Gemma Jones, Robert Hardy, Elizabeth Spriggs, Imelda Stauton, Hugh Laurie, Harriet Walter y James Fleet.

Sociológicamente hablando, esta obra pone en evidencia la vulgaridad y la ambición de la época napoleónica, época en la que la ilustración echa por tierra la fe medieval y la ciencia naciente inspirará una visión del mundo donde se alzaprima la búsqueda de los placeres terrenales. Asimismo, plantea los inicios del Romanticismo del siglo XIX que se propone revisar los progresos del siglo de las Luces, los efectos de la urbanización, la mecanización y racionalismo.

Pero psicológicamente, que es tal vez su principal mérito, Sentido y sensibilidad aborda la discrepancia entre el buen sentido de Elinor y el carácter pasional de Marianne. A pesar de sus diferencias, ambas hermanas están muy unidas: la primera es la reflexión, siempre dispuesta a aplicar las normas de la civilización; la segunda es el impulso y la emoción. El juicio y la represión versus las emociones y la conmoción. Nos muestra también un punto de vista irónico de la sociedad de su tiempo; especialmente de las complejas y sutiles normas que regulaban las relaciones entre hombres y mujeres: una trama de rígidas normas sociales que conducía el comportamiento de las personas que apenas dejaban entrever sus sentimientos. Es decir, el film refleja ese ambiente sofocante y riguroso en el que cada gesto contenido, cada fórmula de cortesía sirve para controlar tumultuosas pasiones. Curiosamente la autora de la novela, Austen, parece reivindicar el buen sentido y la sujeción, siendo que la historia podría interpretarse como una parodia del romanticismo y la sensibilidad, tan de moda a finales del siglo XVIII.

Creo no equivocarme si digo que la película es algo lenta, pero que a la vez es igualmente maravillosa, un film que sabe hablar del amor sin banalidad; más bien trata del tema con hondo calado. Pues la verdad es que no es fácil hablar del amor guardando, como es debido, respeto, y en este caso, fidelidad histórica. Y como decía antes, estamos ante una película y ante una novela que la inspira, donde se enfrentan el romanticismo y el realismo, un choque de trenes que ya protagonizaran otros grandes de la época como Gustave Flaubert y su alocada para el momento Madame Bovary; Flaubert, como sabemos, se alejó de sus amistades por una gran incomprensión que lo llevó a retirarse del mundo e incluso a ser un gran misántropo disgustado por la vida. Hago esta digresión, porque la película habla de una época bastante difícil de vivir para los espíritus libres o con ideas propias. Y para hablar de eso, hay que hacerlo bien, al modo en que lo hace la película de Lee: de una manera artística en el mejor sentido de la palabra. Sin afectación, con un hilo argumental creíble, con una trama envolvente y que a pesar de su paso lento, te mantiene hasta el final muy atento a todo lo que se cuenta.

Finalizo recomendando esta película sobre la que ha llovido pero que no ha perdido frescura y la honda huella del bien hacer de Lee y todo el cuadro de actores, con especial mención a Emma Thompson no sólo como actriz, sino como genial guionista. En suma, un melodrama romántico cortado por el patrón británico en el desfilan los coqueteos amorosos, la belleza del paisaje, la distinción, las desilusiones amorosas, pero también las alegrías, el gozo y la felicidad. Una obra de arte, créanme.

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