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Una nadería

Por Enrique Fernández Lópiz

En esta película policial y de suspense (La hora de la araña), Gary Soneji es un psicópata inteligente y de alto nivel intelectual que ha llegado ejercer como profesor en una escuela privada de élite en Washington D.C. En dicha escuela, Soneji secuestra a Megan, hija de un importante senador de los EE.UU., a pesar de estar bajo la protección del Servicio Secreto; y es que Soneji tiene grandes conocimientos sobre el tema y la técnica de los “secuestros”. El caso será investigado por el detective Alex Cross (Morgan Freeman), detective y psicólogo, y al equipo de investigación se incorpora Jezzie Flannigan, jefe del Servicio Secreto y una de las encargadas de proteger a la niña en el momento del secuestro en la escuela. Al mismo tiempo, intentan dar respuesta a una oleada de asesinatos que, gracias a las pruebas halladas, se relacionan con el secuestro. Todas las pistas apuntan a Gary Soneji, que fue profesor de la pequeña. El detective y su compañera tendrán que detener al criminal antes de que sea demasiado tarde.

Lee Tamahori, director discreto, lleva a cabo con profesionalidad este thriller un tanto abstruso, con un guión deslavazado de Marc Moss, adaptación de la novela del exitoso escritor norteamericano James Patterson, Along Came a Spider, una novela policial con tintes psicológicos, como tantas. Es buena la música de Jerry Goldsmith y la fotografía oscura ad hoc de Matthew F. Leonetti. Correcta puesta en escena.

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En las interpretaciones Morgan Freeman lo hace muy bien, como casi siempre, y no está a la altura Monica Potter; pero en general el reparto es pasable con profesionales como Michael Wincott, Penelope Ann Miller, Michael Moriarty, Dylan Baker o Anton Yelchin.

La película tiene un tempo correcto, de manera que se deja ver; sin embargo, no tiene ondas hipervoltadas, no tiene gancho, no posee clímax alguno, ni culminan algunas escenas que lo habrían merecido. Meramente va dando tumbos como un beodo contento sobre una apacible balsa. No te sientes atraído visceralmente por el film, por cómo va a concluir la historia, o por cómo va a proseguir la tramoya. Sin embargo, al modo de una especie de “hipnótico no barbitúrico”, mantiene tus ojos pegados a la pantalla y puedes permanecer los 104 minutos que dura, en un estado semiespectante, a la espera de que los acontecimientos cumplan tus expectativas y te den la razón. Y es que si la ves, te darás cuenta de que tú ya sabes qué es lo que va a ocurrir en la película, al poco de empezar: malo para una peli.

En resumen, es una película de suspense con giros de guión y ocasiones múltiples para todos los ingredientes propios del cine comercial, pero con un libreto predecible. Puede decirse que se ve como una cinta de entretenimiento, a la vez que se olvida pronto, siendo al final uno de tantos thriller de este estilo, y poco menos que una nadería. Película mediocre. Tú verás.

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