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Una Marie Curie íntima y valiente

Por Enrique Fernández Lópiz

Marie Curie es una coproducción alemana-polaca-francesa, que me ha aportado sensaciones diversas, la mayoría positivas. Ocurre que me ha gustado su “mensaje”, propiamente de una mujer, la que dirige meritoriamente el film (Marie Noëlle). Me han gustado las interpretaciones y otros aspectos que ahora iré desgranando. Lo único que observo, sin duda es una cuestión mía personal, es que queda en penumbra la obra científica que encumbró a la protagonista, la puesta en evidencia del radio como alcalino térreo recién descubierto, que luego se supo se encuentra a nivel de trazas en minas de uranio, y que es intensamente radiactivo. Esto es muy importante cuando se habla de los Curie, pues fue el inicio de la radiactividad y con este hallazgo, toda una panorámica abierta de cara a la investigación, la medicina y la industria bélica también, lamentablemente. Como escribe Quim con relación a este extremo: “A medio camino entre el ’biopic’ tradicional y una cierta recreación con licencias, Marie Curie se centra más en el devenir personal de la científica que en sus logros con la radiactividad y su trabajo académico”. Y es así, por eso gusto ahora de subrayar sencillamente lo esencial de sus hallazgos, lo cual que la cinta deja al margen, en favor de la vida aguerrida y también amorosa de la científica francesa.

Como síntesis de esta hazaña científica apunto que fueron Marie Sklodowska-Curie y su esposo Pierre, quienes estudiaron el mineral uranita, encontrado por ellos en el norte de Bohemia, lo cual que retiraron el uranio de este mineral y descubrieron que el restante material seguía siendo radiactivo. Produjeron, así, una mezcla irradiante hecha de bario, que daba un color de llama rojo brillante y líneas espectrales que no se habían documentado anteriormente. En 1910 el radio fue aislado por Curie (y Andre Debierne) en metal puro, por complejos procedimientos, cuyos logros dieron lugar a la denominada Teoría de la radiactividad. Con técnicas para el aislamiento de isótopos radiactivos y el descubrimiento del polonio y el radio, se iniciaría el tratamiento de neoplasia con radiactividad.

Esta película, dirigida por Marie Noëlle Sehr, que como digo aborda el capítulo científico parcamente, en su dimensión esencial de ‘biopic’ es ante todo profundamente romántica y a la vez reivindicativa del papel de la mujer en aquella época de principios del pasado siglo. Noëlle comienza su cinta con la vida de Marie Curie (Karolina Gruzka) con su amado esposo Pierre (Charles Berling), una vida familiar y de trabajo plena, una existencia feliz, premio Nobel incluido para ambos; luego vendría la prematura muerte de Pierre en un fatal accidente por las calles de París en 1906. Tras el luctuoso suceso, Marie, treintañera, queda viuda y sola con sus dos hijas pequeñas y se aferra a su trabajo científico. Vive su vocación en un mundo dominado por hombres, y Noëlle nos cuenta de su denodada batalla abriéndose paso en esas esferas científicas masculinas, a pesar de lo cual consigue objetivos muy importantes a todo nivel. Marie encontrará el apoyo del físico Paul Langevin (Arieth Warthaler), del equipo de investigación de su marido, con el que mantiene un profundo y sentido romance. El escándalo de este amor le trajo problemas, pues socialmente y la prensa atentaron contra su vida íntima y su privacidad.

De manera que en el film se cuenta con solvencia cinematográfica la vida más personal de Marie, su batallar por ocupar una posición como científica acreditada en aquella Francia patriarcal. Situación que se vio agravada, no sólo por ser mujer, sino también por amar a un hombre casado. La esposa de Langevin la tachó de “rompe hogares, judía y extranjera”. A la vuelta de un viaje, Curie fue recibida por una turba que rodeaba su casa increpándola, lo cual aterrorizó a sus hijas, lo que provocó que tuvieran que salir del hogar de manera temporal hasta que se calmaran los ánimos que la prensa se había encargado de aventar.

Ni las habladurías ni las críticas impidieron que Marie Curie fuera galardonada por segunda vez con el premio Nobel. Primero fue el de Física, junto a su esposo y Henry Becquerell en 1903 (al principio, el Comité pretendía honrar solamente a los científicos varones, Pierre y Henri); luego el de Química en 1911, que reconocía sus servicios en el avance de esta ciencia por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio, y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento.

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También, no sin gran esfuerzo, fue la primera mujer en conseguir una cátedra de Física en la Universidad de la Sorbona de París. Para peor, justo cuando le comunican la concesión del segundo Nobel, la esposa de Langevin, celosa, hace pública la relación de ella con su esposo. Esto le supuso serios aprietos incluso con la Academia sueca, por lo que, más allá de disfrutar de su fama, la laboriosa e inteligente Marie padeció con una saña infinita la difamación por adúltera hasta el final de sus días.

La vida del matrimonio Curie y de la propia madame Curie ha sido llevada al cine en diversas ocasiones. En 1943 por Mervyn LeRoy: Madame Curie, un melodrama épico, paradigma del grandilocuente Hollywood de la época. Monsieur y madame Curie, 1953, fue un curioso producto mitad cine, mitad documental de Georges Franju. Los méritos de madame Curie en 1997, fue dirigida de forma divertida por Claude Pinoteau y protagonizada por Isabelle Hupert. Ahora, Marie Noëlle ha construido una obra plena de sentimiento y vigor en torno a la persona de una mujer que como tal, debe trabajar el doble que los demás para abrirse camino en la ciencia y para poder amar tras la muerte de su esposo, al segundo hombre de su vida. La Curie es sin duda uno de los personajes históricos más fascinantes y admirables, y en esta película Noëlle consigue trasladar al espectador su figura de excelencia que camina con paso firme conforme a sus convicciones y valores. O sea, “Noëlle opta por una Curie más moderna que sus antecesoras y cuenta con los recursos idóneos para alejarse del academicismo latente del biopic” (Caballero).

El guion, escrito por la propia Noëlle junto a Andrea Stoll, es un libreto sólido que cuenta la doble condición que en su momento llevaría a Marie Curie a las portadas de los periódicos: “como mujer científica y como mujer adúltera. Dos vertientes rabiosamente distintas pero, en cierto modo, complementarias, con las que Noëlle ofrece gusto estético en las formas y denuncia social en el fondo” (Ocaña). Efectivamente, el machismo imperante en las universidades, la cultura, la ciencia y en general en la sociedad del albur del siglo XX, hace que esta cinta reparta con equilibrio un relato entre la importancia de la protagonista como mujer de ciencia y su vida amorosa tras la inesperada muerte de su marido.

Excelente la fotografía brumosa de Michal Englert, unos preciosos fotogramas que no llegan a resultar excesivos en ningún momento. Además, este tipo de fotografía tirando a sepia, resulta muy apropiada para una historia de intereses velados, amores furtivos y deseos volátiles. Una dirección artística muy cuidada, lejos del cartón piedra, cuyo ejemplo perfecto es el laboratorio de ventanales sucios y madera agrietada donde los Curie llevaban a cabo sus investigaciones (¡parece mentira, por comparación, con los impolutos laboratorios actuales!). Y finalmente, una banda sonora de Bruno Coulais de preciosas y elaboradas melodías que acompañan las imágenes con fuerza e ímpetu en ocasiones.

Tiene la película un extenso reparto, sobresaliendo tres personajes principales. Por empezar Karolina Gruzka interpreta con verismo y un bonito y expresivo rostro, a una Curie asediada; la Gruzka plantea una creíble imagen de aquella gran científica que logró esquivar la misoginia y los convencionalismos imperantes: excelente en su cometido, con un encantador físico. Charles Berling realiza un interesante si bien breve trabajo en el papel de Pierre Curie. Y el tercer puntal importante es Arieth Worthalter, que sabe desde la sobriedad encarnar a aquella mente lúcida que logró enamorar a la Curie viuda. Acompañan entre otros/as actrices y actores de reparto Izabela Kuna, Malik Zidi, André Wilms, Daniel Olbrychski, Marie Denarnaud, Samuel Finzi, Lotr Glowacki, Sabin Tambrea o Jan Frycz entre otros. Todos bien y en conjunción.

Premios: En 2017, a fecha de hoy (20/06/2017), el film ha conseguido en los Premios del Cine Alemán: 3 nominaciones.

A propósito de los acontecimientos a veces dramáticos que aborda el film, quiero transcribir una carta del mismísimo Einstein, uno de los valedores de la Curie, quien muy indignado por lo que leyó en los medios de comunicación, le habló así:

Estimada Señora Curie:

No se ría de mi por escribirle sin tener nada cuerdo que decir. Me encuentro muy enojado ante la forma en que el público cree tener el derecho de involucrarse en sus asuntos y siento que definitivamente debo expresar este sentimiento. Sin embargo, estoy convencido que odia a esa multitud, sea que la respeten con generosidad o que deseen saciar su deseo de sensacionalismo con usted. Me siento en la obligación de decirle lo mucho que admiro su intelecto, su propósito y su honestidad y que me considero afortunado de poder haberla conocido en persona en Bruselas. Todos aquellos que no forman parte de esos reptiles están muy felices, tanto ahora como antes, que personajes como usted y Langevin formen parte de nosotros ya que son personas con las que uno se siente privilegiado de estar en contacto. Si la chusma sigue hablando de usted, simplemente no lea los diarios y déjelos para los reptiles para quienes han sido fabricados.

Mis mejores deseos para usted, Langevin y Perrin.

Einstein.

* Nota: “Perrin” se refiere a Jean Perrin, un amigo de la familia de Curie y Langevin quien defendió a Curie en aquella época.

Para concluir diré que a mí me ha gustado la película en líneas generales, aunque bien sé que no será del agrado de todos. En este biopic atípico, adaptación libre de la vida de Madame Curie, su directora Marie Noëlle entra a revisar aspectos más personales y ventilados de la vida de la egregia investigadora. Hay en la película un diálogo entre Albert Einstein y Marie Curie, en un paseo por la playa durante una reunión de científicos de todo el mundo. Langevin le presenta a Einstein quien le dice a Marie: “Usted es la mejor de todas las mujeres”. A lo que ella responde: “Entre los hombres también”. Esta es la médula del film, la brillantez de la Curie y su espíritu aguerrido, pues tuvo que batallar en diversos frentes, salir a flote y lo hizo con notable éxito, por supuesto con mayor fortuna que la mayoría de mujeres de su generación. Habría de fallecer a los 66 años por el efecto mórbido de sus importantes investigaciones con material radiactivo, cuyas fatales consecuencias desconocía. Pero como a ella gustaba decir: “¿Qué sería del ser humano sin la curiosidad?”

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=ypeWEFWDdEA.

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