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Una joya del drama romántico en el cine

Por Enrique Fernández Lópiz

Qué suerte que pude ver hace apenas una semana este drama de un grande de la cinematografía clásica como el director de origen alemán Max Ophüls (1902-1957), quien se iniciara en el cine en 1931 (otro centroeuropeo importante como Billy Wilder, Fritz Lang o Ernst Lubisth), habiendo pasado a la Historia como un creador mal comprendido en su momento, pero sin duda un innovador, un genio. Su obra se reparte entre Alemania, EE.UU. y Francia, donde su amigo François Truffaut, tras su desaparición llegó a decir de él que lo reconocía personalmente como uno de sus grandes maestros. Y en un elogio final dejó escrito que Ophüls «era para nosotros el mejor cineasta francés con Jean Renoir. La pérdida de un cineasta balzaciano, que se había convertido en el abogado de sus heroínas, el cómplice de las mujeres, nuestro cineasta de cabecera, es inmenso […] era sutil, cuando lo suponían torpe; profundo, cuando lo creían superficial, y puro, cuando lo motejaban de obsceno».

Carta de una desconocida se desarrolla en la Viena de principios del pasado siglo, en 1900 concretamente. La historia se inicia cuando el famoso pianista, mujeriego y bebedor, Stefan Brand (Louis Jourdan), recibe una carta de una mujer de nombre Lisa (Joan Fontaine) que formó parte de su pasado amoroso, pero a la que no recuerda. Cuando recibe la carta, carta que es el eje central del film con la voz en off de ella contando sus sentimientos hacia él, Lisa ya ha fallecido. Así, la historia es narrada en flashback. En la carta le explica con una pasión y fervor inusitados, que ella lo amó cada minuto de su vida desde que lo conoció siendo adolescente, y que siempre estuvo dispuesta a todo por él. Dos vidas paralelas, pero mientras Lisa fue su eterna enamorada, para Stefan ella pasó por su vida sin dejar huella.

El director Max Ophüls nos ofrece una obra cimera del drama romántico, película barroca y de ambientación gratamente grandilocuente, a la vez que penetrante en el abordaje psicológico de un amor no correspondido, con final fatal; estamos ante un film de un tacto exquisito, un obra caracterizada por su cuidado estilo y una belleza plástica verdaderamente impresionante.

El guión de Howard Koch resulta de la adaptación de una novela del insigne escritor austriaco Stefan Zweig, Brief einer Unbekannten, escrita en 1922, y está compuesto con meticulosidad y certeza. Rivas Morente afirma que “existe una premisa de guión que convierte al film en un ejercicio de lenguaje cinematográfico especial. Se trata de la extraña paradoja del inicio de la película: la carta a la que alude el título fue escrita por alguien que en ese momento está muerto. Desde el inicio de la narración la película adquiere ese tono fatalista. La voz en off, un recurso estilístico que a menudo es tachado de simple retórica, adquiere un gran valor cinematográfico en esta película de Max Ophüls, pues es la guía que nos conduce por sus imágenes. De esta manera, se tiene la sensación, sobre todo en el primer tercio del film, de asistir a la visión de una película muda que es explicada desde el recurso de la voz en off”. El resultado es un gran libreto que tiene casi todas las mejores cualidades como la adecuada utilización del tiempo, tanto el tiempo el psicológico que en ocasiones parecerse flotar y detenerse, como del tiempo narrativo de la carta que ha escrito Lisa, que prescinde de relatar lo trivial y anecdótico, pero siguiendo un impecable curso expositivo.

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Magnífica y sólida música de Daniele Amfitheatrof, música en parte original y en parte tomada de Listz, Mozart (“La flauta mágica”) y Wagner (“Tanhauser”). Una fotografía potente de Franz Planer, que se beneficia de unos decorados excelentes; de una iluminación majestuosa que subraya la evocación dramática del claroscuro; un movimiento de cámara antológico, con encuadres y travellings soberbios. Fotografía en blanco y negro con un magnífico uso del plano general y geniales primeros planos que no hacen sino exaltar el amor de los amantes; amén de contrapicados de enorme fuerza visual. Perfecta puesta en escena que resalta el carácter decadente de la aristocracia decimonónica, cuidando cada detalle. Impecable el uso de los planos interiores (gran cantidad de matices y de adornos), sobre todo los escenarios de los encuentros amorosos; bellísimas las escenas de trenes, reales o ficticios (como cuando se montan en el tren de un parque de atracciones); sin olvidar el uso que Ophüls hace de las escaleras como recurso para delimitar el amor y la realidad de la niña enamorada.

En el reparto tenemos a una bellísima Joan Fontaine que no puede expresar mejor ese amor obsesivo e incondicional hacia su amado, por el cual incluso da la vida; una interpretación desatada, radiante, natural y maravillosa. Louis Jourdan hace un papel de gran mérito, con naturalidad, con presencia ante la cámara. Y acompañan perfectamente entre otros, Mady Christian, Marcel Journet, Art Smith y Carol Yorke.

Creo, sin lugar a dudas, que estamos ante una gran película, de las que ya no se hacen. Como dice Morales: “Sin duda, uno de los dramas más intensos y apasionados que ha dado la historia del séptimo arte. Maravillosa historia de amores olvidados“.

La sabia y profesional dirección de Ophüls, hace de esta cinta una joya del cine del pasado siglo. Como escribe Rivas Morente, esta obra “se transforma en una película de una extremada factura estilística, la cual esconde un drama que rompe con las convenciones y muestra, de forma humana, el amor entre dos personas condenadas a no consumarlo”.

Yo sé que a los jóvenes les cuesta ver películas clásicas. Pero al igual que en otras ocasiones, yo les recomiendo que vean esta pieza de lujo del Séptimo Arte, hecha con un enorme magisterio, con gran vigor y de manera muy intensa. Un film plagado de situaciones que harán que te sumerjas en el conmovedor idilio que narra: ¡te atrapará!

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=YzEzM6aHpCw.

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Comentarios

  1. Toni Ruiz

    Gracias por recordarme esta maravilla, uno de mis clásicos románticos favoritos junto con ‘Breve encuentro’ de Lean.
    Recomiendo también a todo el mundo leer la novela breve de Stefan Zweig en la que se basa la película. Es una gozada. Y ya de paso, leer a todo Zweig, ese europeísta, hombre de valor y excelente escritor que a mí me conquistó hace años.
    persona, Enrique, pero me has tocado un punto sensible y no pararía de habar, jaja.

    Tu crítica, como siempre, entusiasta, atinada y una gozada para leer.
    Enhorabuena y Saludos.

  2. Enrique Fernández Lópiz

    Stefan Zweig, Max Ophüls, Howard Koch, Joan Fontaine o Louis Jourdan, tienes razón ¿qué espíritu sensible se puede resistir? Un abrazo amigo y gracias por tus reconfortantes palabras.

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