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Una Joan Crawford genial

Por Enrique Fernández Lópiz

Mildred Pierce (Joan Crawford) es una madre de clase media que quiere ascender en el escalafón social junto a su familia. Los hechos se desarrollan en la época de la Gran Depresión americana. Su marido Bert (Bruce Bennett) está desempleado y es un holgazán, lo cual que se separa de él y junto a sus dos hijas, Veda (Ann Blyth) y Kay (Jo Ann Marlowe) salen a buscarse la vida. Por fin encuentra un trabajo como camarera, lo cual no le agrada e incluso lo esconde a su vanidosa hija Veda. En medio, su ex marido le confiesa que la engañaba y su hija Ray muere de neumonía

Pero la hija Veda, a pesar de disfrutar del dinero que su madre gana trabajosamente, no deja de humillarla por ser una simple camarera. Las demandas cada vez mayores de dinero de Veda llevan a Mildred a montar un negocio en un local que compra a un hombre de escasos recursos que se enamora de ella, Monty. El negocio es un éxito y su nivel de vida sube extraordinariamente. Pero los problemas de toda índole con su hija no cesan. Con el tiempo se casa con Monty y su vida parece ir viento en popa. Pero Veda mantiene relaciones con Monty, al cual pide que abandone a su madre y que se vaya con ella, a lo que él se niega; la joven, en un ataque de ira lo mata.

La película Alma en suplicio cuenta el momento en que interviene la policía e interroga a la viuda. Mildred hace un relato de cómo ha sido su vida desde su primer matrimonio, subrayando el gran sacrificio y esfuerzo que ha debido hacer para dar a su hija las oportunidades que ella nunca pudo tener. El desenlace resulta muy interesante

Se trata de una película dirigida por Michael Curtiz, un director ya emblemático por su también significada y legendaria película Casablanca, 1942. En esta cinta que ahora comento, Curtiz hace gala de su gran calidad como director de docenas de películas de gran nivel como Oro, amor y sangre, 1940; Noche y día, 1946; El encanto de vivir, 1956; o Los comancheros, 1961, etc. Curtiz consigue con esta obra un clásico del cine americano y una magnífica combinación de cine negro y melodrama. El guión está muy bien escrito y pensado por Ranald MacDougall y Catherine Turney, adaptación de la novela Mildred Pierce (1941) de James Mallahan Cain, escritor de origen irlandés con obras importantes igualmente llevadas al cine con gran éxito como El cartero siempre llama dos veces. El guión comprime la obra original, suprime elementos superfluos y cambia su ubicación y su referencia temporal. La música de Max Steiner es sensacional y acompaña con brío y generosidad gran parte de la obra. E igual es de gran nivel la fotografía en blanco y negro de Ernest Haller, fotografía con grandes contrastes de luces y sombras y un ambiente nocturno que sostiene el clima dramático del film. La puesta en escena es excelente y el metraje tiene una extensión adecuada (109 minutos) para que la acción sea intensa, absorbente y sin desfallecimiento.

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En cuanto al reparto es sensacional, sobresaliendo la espléndida interpretación de una Joan Crawford en su mejor momento. Este papel le valdría el Oscar de la academia de Hollywood, si bien hay que añadir que fue nominada dos veces más: la segunda en 1947, por Amor que mata de Curtis Bernhardt; y en 1952 por tercera vez en Miedo súbito (Sudden Fear) de David Miller. En esta película hay escenas memorables como la que podemos ver aquí: https://www.youtube.com/watch?v=9O-sU7pt8K0. Si la Crawford está maravillosa, no menos excelente es el rol interpretado por una gran Ann Blyth, como su perversa hija Veda, muchacha ambiciosa y sin escrúpulos ante una abnegada madre que trabaja con tesón e incluso contrae matrimonio con un vividor a quien no ama, por ella; Blyth hace tan bien el papel que dan ganas de atravesar la pantalla y darle una gran bofetada. Y acompaña en un gran coro actoral de figuras muy conocidas en la época como Bruce Bennett (muy bien como Bert, papel callado pero convincente, su presencia nunca pasa desapercibida), Jo Ann Marlowe (bien como su hija Kay), Eve Arden (saca el máximo jugo a su breve papel y consigue hacer que éste aporte a la película una necesaria dosis de energía); Jack Carson, Zachary Scott, Veda Ann Borg y George Tobias.

Entre premios y nominaciones en 1945 tiene: Oscar: Mejor actriz (Joan Crawford). 6 nominaciones. Círculo de críticos de Nueva York: Nominada a Mejor Actriz (Joan Crawford).

Me ha parecido una película magnífica, la trama se extiende en forma de un flashback que prácticamente dura todo el metraje y que nos cuenta la vida de la protagonista, mujer emprendedora volcada en su hija, una hija no sólo enervante como ya he dicho, sino con tintes también de mujer fatal. Finalmente es ella, Veda, la autora del crimen que da origen al film. Aquí puedes ver el tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=KoOr_OoHbv4.

Dado el enorme peso de la Crawford en esta película, quiero decir un par de cosas en torno a esta insigne actriz de Hollywood. Lucille Fay Le Sueur, más conocida como Joan Crawford (1905-1977), fue una de las grandes estrellas de la época. En aquel entonces de 1945 fue “liberada” (por no decir repudiada) de su contrato con la MGM y se marchó a la Warner. En aquellos entonces, esta productora triunfaba con Michael Curtiz y sus películas, y se dice que su pequeña-gran venganza fue ganar el Oscar con este film del que estoy hablando. Estamos, no olvideos, en el epicentro de la II Gran Guerra, y ella encarnaba a su estilo, a una heroína capaz de sacrificar su vida, aunque fuera por una hija sin escrúpulos, pero mujer luchadora al fin. Y tampoco parece casual que la misma Crawford, ya a los diez años trabajara como camarera en un hotel de Kansas City, compaginándolo con sus estudios de interpretación y baile. Además; o sea, la peli parece un replay de su esforzada vida. Además, Joan Crawford había tenido una trayectoria muy meritoria, pues supo adaptarse al cine sonoro (como Greta Garbo), tras haber triunfado en el cine mudo. Todo ello contando con que la Crawford era una mujer de bella, pero sobre todo de gran carácter. Finalmente, en este breve semblanza, me parece interesante a la vez que curioso (pues los extremos se tocan) decir que su enemiga profesional y personal era otra gran actriz, Bette Davis, otro mito del cine; y aunque se detestaban, o tal vez por eso, rodaron juntas esa gran película que alguna vez comentaré aquí de título ¿Qué fue de Baby Jane?, 1962, de Robert Aldrich, en la Jaje era maltratada por Bette: curioso ¿no?

En resolución, para mí estamos ante una película muy recomendable, un clásico de la época con un mensaje de vida y un tinte pedagógico sobre cómo hay que educar a los hijos y cómo no. Y sobre todo una Joan Crawford memorable, amén de para apreciar que más allá de Casablanca, Curtiz fue capaz de alumbrar obras mayores como ésta.

Podéis ver sobre ella aquí: https://www.youtube.com/watch?v=7_ywls7hBlk

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Comentarios

  1. A ver si un día me pongo y hado doblete, y veo la peli y la miniserie que protagonizó Kate Winslet. Siendo de Curtiz espero grandes cosas y el tema de la Gran Depresión siempre es muy interesante ;)

    Queda apuntada compañero.

    • Enrique Fdez. Lópiz

      Pues OK, ¡a por Curtiz! Saludos

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