Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Una inolvidable película y una maravillosa canción

Por Enrique Fernández Lópiz

Thomas Crown (Steve McQueen) es un millonario de Boston, un hombre de gran inteligencia, hecho a sí mismo y aburrido pues lo tiene todo. En un intento de encontrar un aliciente y escapar del tedio y la rutina decide asaltar un banco con la ayuda de varios delincuentes que no le conocen a él, ingresa tres millones de dólares en un Banco suizo y el golpe se realiza airosamente y sin dejar ninguna pista como estaba previsto. Así, ya puede, como había pensado, marcharse a Brasil. Pero en el intermedio Thomas Crown se las tendrá que ver con una inteligente y atractiva investigadora de una compañía de seguros, Vicky Anderson (Faye Dunaway), quien con la ayuda del policía Eddy Malone (Paul Burke) se propone desvelar al inteligente saqueador.

Dirige con enorme elegancia este film (El caso de Thomas CrownNorman Jewison, un director de gran oficio (recuerdo aquí obras suyas como El rey del juego, 1965; Que vienen los rusos, 1966; El violinista sobre el tejado, 1971; o su último film La sentencia, 2003). Estupendo el guión de Alan R. Trustman, gran fotografía de Haskell Wexler y excelente música de Michel Legrand, que aporta una maravillosa canción a la que me refiero al final de estos comentarios, que ganaría un Oscar ese año. Buena puesta en escena, preciosos paisajes, las tomas desde el planeador son impresionantes, y un peculiar desenlace.

En 1968 obtuvo entre premios y nominaciones: Oscar: Mejor canción. 2 nominaciones. Globos de Oro: Mejor canción. Nominada Mejor banda sonora original.

elcasodethomascrown2

El reparto son sobre todo un gran Steve McQueen en plenitud que interpreta de maravilla al millonario Thomas Crown, un McQueen carismático llenando pantalla, muy atractivo e interesante, o sea, que los aficionados al actor, esta peli tienen que verla sí o sí. De otro lado tenemos a una exuberante y voluptuosa Faye Dunaway que se adapta muy bien a su papel, aportando toques sexuales muy elegantes que le van de perlas al film y hace que el espectador disfrute en escenas como la que luego comento de la partida de ajedrez. De manera que es propiamente un film donde destaca el más genuino y sin par Steve McQueen seductor, triunfador, aventurero, arriesgado, todo superlativo y sin apenas mover una pestaña. La Dunaway está al nivel con su talante sensual, atractiva, elegante y muy resuelta; digna pareja para McQueen. También Paul Burke hace un excelente rol como policía. Y la película es sobre todo los actores, pues la trama no tiene un valor secundario y carece de mayor relevancia, según mi modo de ver. Acompañan muy bien en el coro actoral Jack Weston, Yaphet Kotto, Todd Martin y Biff McGuire.

Como decía antes, quiero subrayar una escena de alta tensión eléctrica, me refiero a ese episodio sensual y apasionante del film, cuando los protagonistas juegan una intensa partida de ajedrez, con primerísimos planos de Steve McQueen y Faye Dunaway, con gestos insinuantes de parte de ambos y sugerencias con de gran intensidad erótica, todo en silencio, que finaliza en un apasionado beso.

Es una de esas películas que siempre recuerdo de mi adolescencia, cuando la vi en el cine en su estreno, la agradable sensación que me produjo. Lejos de la densidad de los Bergman o Saura de la época, por mencionar dos directores que veíamos entonces, esta obra de Jewison suponía una bocanada de aire fresquito y reconfortante para nuestras ideologizadas cabezas. Luego la he visto muchas veces en TV, y siempre, al modo de reflejo condicionado, me pongo a insalivar de gusto.

La dirección, el montaje y la fotografía son maravillosos. Ahora bien, si algo hay que se me quedó grabado de esta película es la canción que mereció un Oscar en su momento. Es una canción maravillosa. Su título, Windwills of Your Mind (Los molinos de tu pensamiento) compuesta por el músico francés Miel Legrand para esta película, con letra en inglés de Alan y Marylin Bergman e interpretada por Noel Harrison. Y curiosamente, las dos primeras líneas melódicas fueron tomadas del segundo movimiento de la Sinfonía para violín, viola y orquesta de Mozart.

Yo la recomiendo con convicción, es una de esas pelis que te atrapan, donde los aspectos técnicos son impecables, como lo son las panorámicas en vuelo o en coche todo terreno por la playa con McQueen de piloto, un Steve McQueen inconmensurable y una Dunaway muy bella. En fin, que la veáis, y luego me contáis qué tal. Va por ti Steve que estás en los cielos.

Puedes ver el tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=0QtKDlZ7FKE.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario