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Una historia de amor singular y una gran película

Por Enrique Fernández Lópiz

La historia de El piano se desarrolla en el año 1851, cuando Ada, muda desde niña, pero no sorda, con una hija pequeña, acaba de perder a su marido. Por medio de un matrimonio concertado a la distancia, Ada abandona su Escocia natal y parte en un duro viaje hacia Nueva Zelanda, junto a su hija y su querido piano, donde le espera su futuro nuevo esposo. El pretendiente es un próspero granjero, pero un hombre rudo que no entiende el sentido que para Ada tiene su piano, lo cual que se niega a portar tan pesado instrumento por los difíciles caminos que separan la playa de su hogar. El piano queda abandonado en la playa y solo será rescatado por un vecino indígena que establece con ella un extraño pacto. El trato consiste en que ella podrá tocar el piano a cambio de que se deje tocar por él. Cada tocamiento se corresponderá con una tecla, cuando las teclas se hayan agotado, el piano pasará a manos de Ada de nuevo.

La directora neozelandesa Jane Campion dirige magistralmente esta película, una joya del cine de los noventa. Campion es además la autora de un guión magistral donde no falta el ímpetu amoroso y la dificultad de la protagonista en afrontar su nueva vida en un país silvestre, con un pretendiente que no le gusta y un rudo hombre por el que siente una extraña pero irrefrenable atracción. La música de Michael Nyman es ya todo un clásico de las bandas sonoras cinematográficas (). Y no desmerece una preciosa fotografía de Stuart Dryburgh, que hace un trabajo enorme, tanto en las escenas intimistas, como en la captación de los escenarios naturales y agrestes de una Nueva Zelanda boscosa y con playas vírgenes.

En cuanto al reparto, Holly Hunter, Sam Neill, Harvey Keitel y el descubrimiento de la oscarizada niña Anna Paquin dan lo mejor de sí mismos, con interpretaciones magistrales. Hunter única y genial como mujer solitaria y sensual; Neill extraordinario como hombre vencido por una mujer silente que no le ama;  Keitel sembrado como melómano primitivo y voluptuoso hombre que enamora a Ada; y la sorpresa de la niña Anna Paquin que hace un trabajo de increíble calidad y verismo. Secundan en la acción actoral Kerry Walker, Genevieve Lemon y Tungia Baker, en perfecta sintonía con los protagonistas.

Esta película obtuvo, entre premios y nominaciones en 1993 los siguientes: 3 Oscars: Mejor actriz (Holly Hunter), actriz secundaria (Anna Paquin), guión original. 8 nominaciones. Globo de Oro: Mejor actriz drama (Holly Hunter). 6 nominacione. 3 Premios BAFTA: Mejor actriz (Hunter), vestuario y diseño de producción. 10 nominaciones. 2 premios en el Festival de Cannes: Palma de Oro, mejor actriz (Hunter). Premios Cesar: Mejor película extranjera. National Board of Review: Mejor actriz (Holly Hunter). 3 premios Círculo de críticos de Nueva York: Actriz (Hunter), director, guión. Premios Independent Spirit: mejor película extranjera. Premios Guldbagge (Suecia): Mejor película extranjera ¡Sensacional y merecido, todo!

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Ada, la protagonista es una mujer dispuesta a cualquier cosa por recuperar su música, que es su medio de expresión. Y es lo que le conduce a su solitario vecino, un hombre asilvestrado y primario que, empero, tiene una natural inclinación por la música, amén de sentirse irresistiblemente atraído por ella. El film muestra cómo lo que empieza siendo una especie de acuerdo, prosigue por una relación pasional e incluso lujuriosa, para devenir auténtico amor entre ambos personajes. Almas al fin afines, que se encuentran de la forma más difícil: en un país lejano, con paisajes abrumadores y el desconcierto saltando chispas entre ambos personajes. El uno en el otro y viceversa, descubre su razón de ser y su medio de expresar toda la pasión que llevan dentro.

Es una historia de amor atípica y especial, y la relación se da y se muestra en el film de manera explícita. No hay tapujos en el metraje, sin que resulte inapropiado el tratamiento; es una forma sincera de contar la relación de los protagonistas. Las escenas de sexo son pocas, pero explican de forma sobrada el tipo de vínculo que hay entre Harvey Keitel y Holly Hunter. Ambos son seres solitarios, incapaces de amar, pero rendidos a la lascivia y al deseo inicialmente; ese ímpetu dará paso a un romance plagado de dificultades y a una vida en común. La directora, que sabe manejar bien las riendas de la historia, nos explica la razón del enamoramiento de Ada, el porqué de su frustración y finalmente sus sentimientos.

Yo creo que El piano es una de esas películas que se deben ver, que no se pueden pasar por alto pues son un monumento a la música en un mundo silente y a la vez sensual, que es el que conforman sus personajes, y todo ello en medio de una naturaleza pujante. Como escribió Morales: “Aplaudido drama gótico-romántico que alcanzó un sonado éxito crítico-comercial. Excelente reparto, conseguida ambientación y la inolvidable música de Nyman.” Y así es, y también: dura y vital, cruda y hermosa, dentro de unos paisajes exultantes para que crezca un auténtico amor.

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