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Una gran película sobre el gansterismo

Por Enrique Fernández Lópiz

Uno de los nuestros es esta película de gánsteres esta que ahora comento. Comprendo el mérito de retratar este tipo de asociaciones mafiosas que a cambio de protección, supuestamente, cobran ilícitamente un canon a establecimientos hoteleros, restaurantes, tiendas, etc. O sea, en el vocabulario empleado por el hampa norteamericana, se denominaba “racketters” a aquellos individuos que aseguraban la integridad de comercios y comerciantes a cambio de dinero; obviamente, quedaba claro que si incumplías o no aceptabas el trato, las consecuencias podían ser nefastas y hasta podían acabar con tu vida. Es decir, los “racketters” prometían protección, pero el auténtico peligro eran ellos mismos.

Pues bien, este film es un film de “racketters“, de gánsteres, de mafia. Henry Hill es un jovenzuelo de padre irlandés y madre siciliana. Vive en Brooklyn y cada día se queda mirando embobado cómo viven de bien los gánsteres del barrio, un barrio mayoritariamente de inmigrantes. El patriarca de la familia Pauline, Paul Cicero, es el protector del vecindario. Viste lujosos trajes, va en automóviles caros, da generosas propinas: ¡todo un tipo! Así, cuando aún sólo tiene trece años, Henry toma la decisión de dejar la escuela y postularse para formar parte de la organización mafiosa, como muchacho que hace recados y pequeños trabajos. Como es servicial, callado y receptivo, se gana la confianza de los jefes. Poco a poco, irá subiendo de categoría. Henry llega a decir: “Que yo recuerde, desde que tuve uso de razón quise ser un gánster.”

Martin Scorsese dirige magistralmente la que sin duda es una de las mejores películas sobre la mafia y los gánsteres de cuantas se han rodado. Es el ejemplo prototípico de película de Scorsese: larga, densa, de gran esmero plástico y, narrativamente, dura y profunda. Cuenta para ello con un magnífico guión en el que participa el propio Scorsese junto a Nicholas Pileggi, basado en la novela de Pileggi que lleva por título Wise Guy, novela sobre el gansterismo para la cual su autor investigó a fondo la cuestión. Una gran música y una fotografía genial de Michael Ballhaus son el sostén de este film, sin olvidar la dirección artística y el montaje.

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El reparto es de lujo y sobresalen Robert De Niro, Ray Liotta, Joe Pesci, Paul Sevino o Debi Mazar, junto a un elenco de brillantes secundarios. Cuentan que para preparar sus respectivos papeles, De Niro, Liotta y Pesci hablaban a menudo con el novelista Nicholas Pileggi, que compartió con los actores el material de investigación que había recogido y que no figuraba en el libro. Según Joe Pesci, en los ensayos se improvisaba, y Scorsese daba a los actores libertad para interpretar como quisieran. Scorsese hacía transcripciones de las sesiones, tomaba nota de los aspectos actorales que más le gustaban de los actores y las incluía en el guion definitivo, con el que se trabajó durante el rodaje principal. Conclusión, sobre todo De Niro, Liotta y el multipremiado Pesci interpretan soberbiamente a los personajes.

Uno de los nuestros tuvo buenos resultados comerciales en su momento, obteniendo 46.8 millones de dólares en los Estados Unidos, muy por encima de su presupuesto de 25 millones dólares. Pero las críticas no fueron excesivamente positivas y tampoco la suerte fue redonda en los premios como ahora diré.

En 1990 obtuvo los siguientes premios y menciones: Oscar al mejor actor secundario (Joe Pesci) y 6 nominaciones. Globos de Oro: 5 nominaciones, incluyendo drama, director y actor secundario (Pesci). 5 Premios BAFTA, incluyendo mejor película y director y 7 nominaciones. National Board of Review: mejor actor secundario (Joe Pesci) y entre las 10 mejores películas. Festival de Venecia: León de Plata (mejor director). Círculo de Críticos de Nueva York: mejor película, mejor director y 5 nominaciones. Asociación de Críticos de Los Ángeles -LAFCA: mejor película. Premios César: nominada a mejor película extranjera. Asociación de Críticos de Boston: mejor película, director, actor secundario. (Pesci). David di Donatello: nominada película extranjera, actor extranjero (De Niro). Asociación de Directores de América: nominado mejor director (Scorsese). Círculo de Críticos de Kansas: mejor película, director, actor secundario (Pesci). Círculo de Críticos de New York: mejor película, director, actor (De Niro). Un gran palmarés, pero no con plenos sino muchas nominaciones y, eso sí, Pesci sale ganando como actor se reparto.

En esta obra el compás del film te engancha con una multitud de detalles que no puedes dejar de admirar. Por un lado está el ritmo de propia historia con sus avatares y anécdotas que hacen de esta cinta una obra única. Este modo de rodar lo llevaron a cabo entre Scorsese y Nicholas Pileggi (Autor del libro) y también lo utilizaron en Casino (1995), para volver a hacer otra película de las que se recuerdan.

Verdaderamente a cualquiera que le guste el cine, verá en este film la capacidad narrativa de Scorsese, siempre ayudado por el conocimiento que sobre el tema tenía Nicholas Pileggi. En el film se aprovechan recursos como la voz en off o la banda sonora, sin olvidar el definitivo acierto en la elección de sus actores. Esto salta a la vista. Pero es que además, la película seduce y capta la atención porque se da un estrecho nivel de complicidad con los espectadores, una complicidad terminante y definitiva. El espectador asiste en tensión al apogeo y caída de Henry Hill (gran Ray Liotta), y así, es como si nos hundiéramos con él en ese submundo fuera de la ley, que tiene sus ciclos, sus maneras de operar siempre en el filo de la navaja, sus tradiciones, sus códigos de honor manifiestamente estipulados y profundamente perversos.

En fin, esta historia de ambiciones y lealtades, es similar a un golpe en la retina del espectador, un escalofrío cortesía de un sujeto brutal genialmente plasmado por Joe Pesci. Como escribe Kurt: “una sobredosis de cine de autor cortado de cine comercial”. Scorsese consigue hacer la gran película sobre la mafia, lo cual que no era fácil desde la omnipresente sombra de El Padrino de Francis Ford Coppola, 1972. Pero Scorsese logra encarnar en este film la toda la epopeya del encanto convertida en película, con humor negro, muy negro, con un ritmo trepidante, con un curso narrativo de excelencia, con dinamismo, pulso, fuerza, con garra.

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Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Obra maestra entre las de su género. No hay una sola vez que haya visto este film y no haya admirado absolutamente todo de esta oda audiovisual basada en la mafia y en su macabro código.
    A la altura de El Padrino I Y II así como también de Muerte entre las Flores de los Hermanos Coen.

    Y tu crítica Enrique está a la altura de esta película eterna de Scorsese
    Enhorabuena!!

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Saludos Miguel, me alegra que coincidamos. Un abrazote amigo.

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