Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Una (diferente) de zombies

Por Adrián Pena

Jonathan Levine, tras sorprender hace un par de años a la crítica con su comedia dramática 50/50, vuelve con una de zombies, Memorias de un zombie adolescente, una película simpática y muy diferente a la trama habitual de las cintas de este género, pero alejada del nivel que nos trajeron obras geniales como Bienvenidos a Zombieland o Zombies party.

El film del neoyorquino es fresco y diferente, a la par que agradable y dirigida a un público especialmente joven. Aunque también podríamos decir en su contra que peca de ser un poco light, previsible y conformista, centrándose excesivamente en la relación “imposible” de sus protagonistas y olvidándose de impregnar la pantalla de algo más de sangre.

zombies2

En cuanto a sus personajes nos encontramos con un buen trabajo de dos jóvenes actores, y unos secundarios que apenas salen en pantalla como para aportar algo más (especialmente John Malkovich). Destacando entre los dos principales nos encontramos, tras una capa de maquillaje “putrefacta”, a  Nicholas Hoult, realizando un gran trabajo de contención y mostrando con gracia los sentimientos de un ser que paradójicamente debería carecer de ellos, consiguiendo que, por primera vez, se le pueda coger cariño a un zombie. Al otro lado, como humana, y haciendo que el corazón del chico “no vivo” empiece a latir de nuevo, tenemos a Teresa Palmer realizando un papel relativamente más fácil que el de su compañero, pero cumpliendo con creces y regalándonos un par de sonrisas. Una buena pareja en pantalla, con química y que da pie a una parodia de otros “amores imposibles” que en los últimos años nos ha dejado el cine.

La película no es exageradamente graciosa, pero las situaciones que tiene consiguen sacarte más de una sonrisa de la cara, sin recurrir a convencionalismos ni vulgaridades y huyendo de clichés. Una película que se deja ver, a pesar de no ser la comedia del año.

Escribe un comentario