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Una de las grandes películas del cine español

Por Enrique Fernández Lópiz

Los habitantes de una pequeña ciudad provinciana viven atrapados en sus rancias tradiciones y costumbres. En ese opresivo ambiente, Isabel, una mujer soltera de 35 años, se siente fracasada por no haberse casado. Juan y su grupo de amigos, que combaten el aburrimiento imaginando bromas pesadas, hacen creer a Isabel que Juan está enamorado de ella y que le va a pedir que se case con él.

Juan Antonio Bardem, antes de esta cinta, ya había dado el “do de pecho” con su obra Muerte de un ciclista de 1955, una obra maestra de nuestro cine en su modalidad de “realismo crítico”, una película combativa que arremetía duramente contra la podrida burguesía del franquismo. Y a renglón seguido, mira por donde Bardem nos obsequia, apenas cuatro años después, con este film, Calle Mayor, que nadie podrá negar es otro icono del cine español, una obra maestra incontestable que yo sitúo entre las diez mejores películas de nuestra filmografía de todos los tiempos. El guión es igualmente de Bardem, que hace una adaptación libre de la obra de teatral de Carlos Arniches, La señorita de Trévelez. Música excelente de Joseph Kosma y Isidro B. Maiztegui. Gran fotografía en blanco y negro de Michel Kelber.

El reparto es de lujo en esta película. Sobresale una excelente y medida actriz norteamericana, Betsy Blair, que sabe sacar todo el partido dramático y cargado igualmente de ingenuidad y candor, a la pobre señorita motivo de la burla de unos bribones vividores y aburridos. Le secunda brillantemente José Suárez, y acompañan con nivel de excelencia el gran el actor francés Yves Massard, Luis Peña, la berlinesa Dora Doll, Alfonso Godá, la actriz rusa Lilia Kedrova (llegaría a obtener un Oscar) y el conocido Manuel Alexandre, que forman un coro actoral de primer nivel.

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En 1955 obtuvo el Premio de la crítica FRIPESCI del Festival Internacional de Cine de Venecia, y estuvo a punto de llevarse el León de Oro de Berlín, que ese año acabó desierto, pese a contar con el mayor número de votos. Fue elegida en Bruselas una de las 50 mejores películas europeas de la historia.

En la película Bardem hace un severo y ácido retrato de la dura y perversa vida de provincias en la época de la dictadura, años cincuenta, a través de un genial guión bien trabado, sobre la vida estúpida de unos señoritos de clase alta de un tedioso pueblo, de una sociedad deprimente, inculta e hipócrita. Los tales “caballeros” deciden gastar la broma del año haciendo creer a una de esas señoritas que entonces llamaban “solteronas” por haber pasado la treintena sin casarse; hacerle creer que uno de ellos se ha enamorado perdidamente de ella y quiere desposarla. Pero es una broma tan cruel, tan incívica y despiadada, justo en un micromundo pacato, anquilosado, de una religiosidad severa y cerrada tal, que lo se inicia en plan chistoso, deviene un drama en toda regla donde no hay salida posible.

Esta obra maestra no es sólo una mirada acerada de la vida en un pueblo, sino el fiel retrato de la pobreza de espíritu de sus moradores en un clima asilvestrado y feroz, capaz de una total irreverencia hacia la dignidad de la mujer, y en general de cualquier prójimo que se ponga en el punto de mira esos jóvenes ignaros y crueles.

Todos los elementos de la trama están perfectamente engarzados por el soberbio libreto de Bardem y las geniales interpretaciones, sobre todo la de Betsy Blair, a la que podemos escuchar hablar del film en esta dirección: https://www.youtube.com/watch?v=7CZBPJznySg.

Aunque la censura franquista se ensañó con esta película ya desde antes de finalizarse, por la acritud de la semblanza que Bardem hacía de la época –Bardem fue encarcelado durante el rodaje-, venturosamente la cinta está entre nosotros con toda su fuerza y una sagacidad magistral. Yo la recomiendo siempre.

Finalmente, se produce una especie de “miedo a la libertad” a lo Erich Fromm. Es sabido que el afamado psicoanalista Fromm, sugiere que muchas personas en lugar de usar una libertad positiva de emancipación de las restricciones, cargan con una libertad negativa desarrollando ideas y comportamientos que les proporcionan alguna forma de seguridad como el autoritarismo o control sobre los demás, la destructividad castigadora de lo que no se puede controlar y la conformidad, como incorporación inconsciente de criterios y normas sociales como si fueran propios.

Pues bien, en el último minuto se descubre un final donde la chica claudica según esta teoría, al modo de un pájaro encerrado en una hermosa jaula de oro, que a la vez es supuestamente segura. Así, en vez de escapar del pueblo ayudado por el único amigo que le cantó la verdad de la desalmada broma, en vez de montar en el tren en pos de una vida más independiente y descontaminada de la asfixia pueblerina, ella asume que seguirá siendo una triste solterona. Lo contrario sólo lo haría una heroína, una mujer valiente… y ella no lo es. De forma que llevará sobre sus hombros el peso de su humillación: así lo dice su marchamo de perdedora.

Pero hay que verla, no tiene desperdicio.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=CK6jdN6IE0I.

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Comentarios

  1. Marcos

    Excelente crítica, amigo Enrique. Sin duda, como bien afirmas, uno de los finales más terroríficos del cine español.

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