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Una buena reflexión sobre el post-mayo francés

Por Enrique Fernández Lópiz

En el año 1971 Gilles, un joven estudiante de 18 años, está metido de pleno en la ebullición política y creativa de la época, tras los acontecimientos del famoso Mayo de 1968. Al igual que sus compañeros, se debate entre la vinculación política extrema y sus objetivos personales y profesionales de futuro. Sus aventuras de activista, amorosas, los descubrimientos artísticos y otras circunstancias conducirán al personaje y a sus colegas a Italia y Londres.

Después de mayo se trata de un relato del Director y guionista Olivier Assayas, que se inspira vagamente en un texto autobiográfico que escribió en el 2005, Une adolescence dans l’après mai, en el que describe con un realismo inusitado y una gran veracidad qué era lo que ocurría en aquellos inicios de los setenta del siglo pasado.

Cualquiera que tenga edad y memoria, verá perfectamente reflejado en este viaje de los chicos, el viaje de tantos jóvenes de la época. Algunos quedaron por el camino tristemente como consecuencia del consumo de drogas como la heroína. Otros se convirtieron en furibundos activistas políticos luego fagocitados por los nuevos tiempos y reconvertidos en políticos moderados tipo socialistas u otros. Otros sencillamente son –al decir del filósofo Gabriel Albiac- comunistas muertos. Y los de más allá acabaron sus estudios y se desempeñaron en sus profesiones como pintores, médicos, abogados, profesores, etc. Como escribe Batlle sobre el film: …es un fresco histórico ágil, luminoso y tónico, admirablemente directo y natural, donde quien más quien menos verá reflejada su propia juventud.”

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Me ha gustado la luminosa fotografía de Eric Gautier y el reparto en el que cabe destacar a los dos personajes principales, Gilles y Christine, impecablemente interpretados por el debutante Clément Métayer y la bonita y expresiva Lola Créton. Les acompañan entre otros Dolores Chaplin, Victoria Ley, India Menuez, Nathanjohn Carter, Nick Donald, Carole Combes, Felix Armand, Mathias Renou y Féliz de Givry, todos muy bien.

Lo que más llama la atención es la visión ingenua sobre tantas quimeras políticas de la época idealizadas en el mundo occidental, como la revolución cultural de Mao o los cruentos movimientos políticos de Camboya. Es una obra cariñosa, un poco paternalista –como no podía ser menos para un señor como Assayas que ronda los sesenta-, pero a la vez no es indulgente y la historia respira veracidad.

Creo poder afirmar que se aproxima mucho a lo que ocurrió en aquellos entonces de finales de los sesenta principios de los setenta del siglo XX. Claro que aquí todavía estábamos en las cavernas y éramos más casposos. Se trata, en fin, de una reflexión sobre aquel tiempo sin maniqueísmo y sin adoctrinamiento, lo que es de agradecer. Como apunta Cuéllar: … un trabajo serio y documentado, lleno de convicción pero también pleno de hermosura en la naturalidad misma que Assayas consigue con la búsqueda del ser en sí mismo.” Recomendable, excelente film.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Ri64ZLsSQuk.

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