Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Una auténtica pesadilla que fue real

Por Enrique Fernández Lópiz

Dirige esta película (El expreso de medianoche) Alan Parker, un director irregular que tiene en este film la principal y más dramática obra de su carrera. La trama se conduce por un inmejorable guión de Oliver Stone, basado en la propia biografía del protagonista real de la historia, Billy Hayes. William “Billy” Hayes (1948) es un escritor, actor y director de cine neoyorquino, conocido por su libro autobiográfico Midnight Express, donde cuenta su experiencias y su evasión de una prisión en Turquía tras una condena por contrabando de hachís. Cuenta la película igualmente con una música de las buenas de Giorgio Moroder y una gran fotografía de Michael Seresin.

En lo que toca al reparto, está la figura principal del protagonista Brad Davis que hace un papel enteramente trágico, con expresión de múltiples tonalidades emocionales, que sustenta sobre sus espaldas el grueso de la película. Colaboran en el reparto de manera brillante actores y actrices como John Hurt (muy bueno), Bo Hopkins, Irene Miracle, Randy Quaid, Paolo Bonacelli, Mike Kellin (estupendo), Michael Ensign o Franco Diogene.

La sinopsis del film narra la desventura de Billy Hayes (Brad Davis), un veinteañero norteamericano detenido en el aeropuerto de Estambul con varios paquetes de hachís. Este delito, considerado de muy grave en Turquía, le valió una condena de cuatro años de cárcel, que luego habría de agravarse a cadena perpetua. La prisión será para el joven un auténtico infierno donde sufrirá todo tipo de vejaciones y calamidades, lo propio de un sistema carcelario brutal e inhumano.

En 1978 tuvo entre Premios y menciones las siguientes: 2 Oscar: Mejor guión adaptado, banda sonora. 6 nominaciones. 5 Globos de Oro, incluyendo Mejor película – Drama. 8 nominaciones. 3 BAFTA: dirección, actor secundario (Hurt), montaje. 6 nominaciones. Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película).

elexpresodemedianoche2

Es una película dura que refleja con gran carga dramática la funesta experiencia carcelaria de un joven norteamericano, contada con gran maestría por el británico Alan Parker, que narra las penalidades del verdadero Billy Hayes, quien soportó durante varios años encerrado en una infernal prisión turca. Desde el principio ya se puede ver de manera verídica y creíble las crudas imágenes de descalabro y ansiedad con que se enfrenta el personaje, magistralmente interpretado por Brad Davis, que podrían ser las mismas sensaciones que experimentaríamos cualquiera de nosotros, personas en nuestros cabales, si nos encontrásemos en semejante situación. Es decir, la película conecta con el espectador, que siente la zozobra del personaje, lo cual que es un mérito del director, del guionista y del actor principal fundamentalmente.

El film tiene características documentales, a modo de denuncia, y de hecho tuvo incluso repercusiones en el gobierno turco a fin de lograr acuerdos formales con EE.UU para el intercambio de prisioneros. Aunque en este sentido, el protagonista real Hayes hizo abundantes declaraciones de que él nunca había querido ni era su idea ni su sentimiento con su libro, sembrar mala prensa o mala opinión sobre el pueblo turco, a quien por demás respetaba y bien consideraba. Declaraciones que me parecen ajustada, no sólo por cuanto lo certifico por mi experiencia viajera, sino porque tal vez el film da esa impresión anti-turca, algo que no debe ser, pues no caben las generalizaciones y no creo que nadie equilibrado y realista piense que una determinada cultura o población o etnia pueda ser calificada negativamente en términos generales. De ser así estaríamos hablando de “prejuicios”.

El caso es que Billy Hayes sobrevivió a las extremas condiciones carcelarias a las que fue sometido. Esto me trae a la memoria a un psiquiatra y psicólogo eminente, el vienés Victor Emili Frankl (1905-1997), que sobrevivió a cuatro campos de exterminio nazis, incluyendo el de Auschwitz, desde 1942 a 1945; no ocurrió así con sus padres y otros familiares, los cuales murieron en estos campos. Esta terrible experiencia le hizo elaborar una teoría psicológica singular con una forma de tratamiento psicológico denominado Logoterapia (tratamiento a través de la palabra). Pero lo que quiero aquí reseñar es que Frankl, al ver quién sobrevivía y quién no (a quién se le daba la oportunidad de vivir), concluyó que el filósofo Friederich Nietszche estaba en lo cierto cuando dijo: Aquellos que tienen un por qué para vivir, pese a la adversidad, resistirán. Él percibió que quienes como el protagonista del film tenían esperanzas de reunirse con seres queridos o que poseían proyectos que sentían como una necesidad inconclusa, o aquellos que tenían una gran fe, parecían tener mejores oportunidades de subsistir que los que habían perdido toda esperanza.

Si no has visto esta película, yo te la recomiendo. Pero también te digo que te hará sudar o tener palpitaciones a poco sensible que seas.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario