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Un torbellino de acción y suspense

Por Enrique Fernández Lópiz

En Venganza, Bryan Mills (Liam Neeson), un agente especial retirado se dedica a trabajos eventuales de guardaespaldas y a la vez siente un gran amor por su adolescente hija que vive ya con otro padre, debido a su divorcio con su mujer. En un momento dado, su adorada hija Kim (Maggie Grace), es raptada en París por una banda de trata de blancas albanokosovar, y se ve obligado a volver a la acción para poder rescatarla antes de que se pierda su pista.

En esta película francesa, su director Pierre Morel hace un trabajo arriesgado y aguerrido, con un buen guión de Luc Besson y Robert Mark Kamen. En la película abundan las escenas de acción, a veces espectaculares, que no restan credibilidad al film. Buena música de Nathaniel Mechaly, óptima fotografía de Michel Abramowicz y un montaje estupendo componen una factura técnica más que aceptable.

El reparto es sobre todo la buena y seria interpretación del actor irlandés Liam Neeson, al que acompañan Maggie Grace, Framke Janssen, Leland Orser, Holly Balance, Goran Kostic, Katie Kassidy, Olivier Rabourdin, Xander Berkeley y David Earshofsky, que arropan perfectamente la acción.

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La película tiene una trama vertiginosa; un buen equilibrio entre la espectacularidad de las escenas de acción y la credibilidad de la trama que, en suma, sólo pretende entretener durante los 93 minutos que dura el metraje, a un ritmo de mareante. Es una cinta que te impide levantarte del sillón. Como muestra valga decir que sin estar yo muy ducho en inglés, la vi en versión original (Talken) de cabo a rabo y sin pestañear. Y es que creo que una de las cosas que hace que el espectador empatice con el violento protagonista, es que esta peli trata de las frenéticas andanzas de un padre removiendo cielo y tierra para encontrar a su hija secuestrada nada más y nada menos que por las mafias del tráfico sexual; o sea, que va haciendo justicia… aunque por su mano, claro. En este sentido tiene su carga de inmoralidad como otras pelis tipo Yo soy la justicia II, 1987, de J. Lee Thompson, y tantas otras ¡Quién iba a decir hace unos años que íbamos a ver a Liam Neeson haciendo de Charles Bronson en una peli de acción salvaje!

Siendo francesa la película, su factura técnica y formal la convierten en un producto que puede competir y emular a sus equivalentes norteamericanos. Hay algo que, empero, no me agrada demasiado, esto es la violencia cruel con la que el autosuficiente personaje de Liam Neeson resuelve las situaciones. Podría haber cuidado el director más estas truculencias innecesarias.

Película, pues, sin grandes complicaciones, sin demasiado “sentido” ni dobleces, no es un film de mucha reflexión, pero te implica con su firme pulso narrativo en un torbellino de acción y suspense. Como dice Rodríguez: Taken es un sinsentido, pero es un sinsentido terriblemente entretenido.”

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