Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Un thriller financiero o la vergüenza de las finanzas

Enrique Fernández Lópiz

El film Margin call cuenta el fatídico día en el que una entidad financiera de alto nivel, en Nueva York, toma conciencia de que está quebrada y pretende por todos los medios salvar los muebles, o sea sus muebles, a costa de estafar a los demás. El film es la crónica de la vida de ocho trabajadores, desde el gran jefe (Jeremy Irons), pasando por los sucesivos jefes (Kevin Spacey y Simon Baker), los interventores y tres trabajadores de a pie, de una poderosa financiera de inversión, en el lapso del día previo al inicio de la crisis financiera de 2008, un drama de aliento claustrofóbico, encerrada la trama en 24 horas vividas sin respiración. El asunto comienza cuando Peter Sullivan (Zachary Quinto), un ingeniero aeronáutico y analista principiante, con la ayuda de otro trabajador que ha sido despedido, continúa las pesquisas que aquel había empezado y revela datos que a todas luces conducirán la empresa a la ruina. A partir de aquí se desencadenará una catarata de decisiones financieras, pero con un evidente tinte moral (amoral más bien), que producirá un tremendo movimiento interno con sus repercusiones en terceros, que “tocará” de lleno la vida de los implicados en la catástrofe financiera: ¡hay que vender todas las hipotecas tóxicas que están a punto de ser letales! O sea, hay que infectarlo todo y salvar nosotros el culo.

J.C. Chandor dirige su ópera prima con una fuerza y un saber hacer que para sí quisieran muchos veteranos. Además, es él mismo quien escribe el guión, un libreto poderoso y bien desarrollado, que cuenta una historia que todos hemos conocido y que arrastró en forma de cascada, a cientos de miles, e incluso millones de personas y países enteros, a la ruina económica y a esta porquería que ahora llamamos “crisis”, que no fue sino el ardid de unos desalmados y usureros delincuentes en toda regla, que no dudaron en salvar su pellejo, a costa del sufrimiento de los otros. Un lodazal, una auténtica pocilga que Chandor describe con toda crudeza e incluso de la manera más sencilla, para que todos lo entendamos bien e incluso salgamos del film indignados. La película tiene una espléndida música de Nathan Larson y una gran fotografía que se detiene en cada cara y aspecto de la entidad con asombrosa agilidad de Frank G. DeMarco; la cámara navega con facilidad entre el vértigo, las prisas y los sudores fríos.

El reparto es sobresaliente, con un Kevin Spacey genial y sombrío que con su cara comunica, no sólo la gravedad de lo que está sucediendo, sino su repugnancia por estar en la corrupta entidad. Simon Baker también borda su papel de alto ejecutivo. Paul Bettany, que interpreta de lujo al directivo que gana dos millones y medio de dólares al año. El sufrido y hundido analista que ha sido despedido, magistral de parte de Stanley Tucci. El inteligente y joven analista que destapa el asunto muy bien encarnado por Zachary Quinto. Demmi Moore estupenda. Penn Badgley el asombrado y joven trabajador. Mary McDonnell estupenda. Y Jeremy Irons desprende el mal olor del pragmático y detestable Gran jefe, con unas peregrinas e interesadas ideas de cómo en el mundo tiene que haber ricos y pobres. Todos los actores hacen grandes interpretaciones con gran capacidad para empatizar con el espectador.

Este drama-thriller sobre las finanzas, es cine independiente, que en 2011, entre nominaciones y premios obtuvo: Oscar: Nominada a mejor guión original. Festival de Berlín: Sección oficial largometrajes. Círculo de críticos de Nueva York: Mejor debut. National Board of Review: Mejor nuevo director. Premios Gotham: Nominada a Mejor reparto. Independent Spirit Awards: Mejor ópera prima. Nominada a Mejor guión novel.

margincall2

Este film, con un gran reparto nos ofrece una panorámica con inteligentes, atractivos y entendibles diálogos, de la gravedad de lo que ocurrió en la gran debacle de los años 2007 y 2008. Sabe captar cómo las entidades financieras se convirtieron en refugio de auténticos criminales, sociópatas de las finanzas, donde el Gran capital campó a sus anchas sembrando el desconcierto, la ruina y la desolación para los ciudadanos y laas economías patrias. Es claramente una película pedagógica. Boyero dice del film: Es didáctico en el mejor sentido. Nos desvela muy bien las raíces y los mecanismos que han generado esa tragedia que deja sin trabajo, en la incertidumbre de perderlo o de no encontrar el primero a tanta gente madura y joven en cualquier parte del mundo.”

Es un drama inteligente, mordaz, con todas las cualidades para enervar al espectador que ve impávido como los grandes chorizos del mundo nos engañaron a todos casi sin excepción con su voracidad especuladora. Auténticos predadores de lo ajeno, que no reparaban en asuntillos éticos ni nada por el estilo, a fin de salir ellos enriquecidos sin importarles la desgracia que generaban. Hay una escena genial en la que se reúnen los dos grandes jefes del emporio, y la conversación que mantienen. De igual forma, en la otra parte, los empleados tienen también una charla interesante en la altísima terraza del edificio de la financiera.

La película es realmente escalofriante, y lo único que nos tranquiliza en su visionado en los primeros momentos, es: Menos mal que nosotros, normales espectadores, pertenecemos a un mundo muy diferente al que refleja la peli. En principio, como digo, para algunos, esta idea les puede tranquilizar: no, yo no pertenezco a este mundo explosivo y de terror. Pero digo yo: ¿Quién en su momento no especuló con viviendas, terrenos u otros? ¿Quién no pidió créditos e hipotecas con el afán de comprar una vivienda, un bonito auto o hacer un viaje al Caribe? –y que luego no pudo pagar. De los Bancos ni hablo. Entonces, fíjense lo que dijo el director del film, J.C. Chandor en su momento, pues es muy aclaratorio: «Se nos ha querido convencer de que la crisis ha sido un caso de excesiva avaricia por parte de unos pocos individuos, pero en realidad lo que provocó el fracaso del sistema es la avaricia a pequeña escala de toda la sociedad, cada uno de nosotros¡Bingo! Cada cual dentro de sus posibilidades y medios, es culpable, o al menos muchos de los ciudadanos de esta denominada sociedad del LIBRE mercado, lo son/somos. Si no, hagan memoria y recuerden lo que les sucedía antes de la crisis y lo que ocurría a su alrededor.

Pero obviamente tampoco quiero negar la mayor. Mientras unos apenas se compraban su pisito, mientras los Bancos pecaban de ingenuidad, estupidez y de ignorancia en el peor sentido, SÍ había algunos que eran auténticos tiburones. Por eso Chandor, desde la visión del GRAN capo de la especulación (Irons), nos cuenta esta oscura historia tan pavorosamente actual. Chandor explica con perspicacia y hondura cómo un imperio financiero ha sido construido desde la falsedad y el nulo valor de sus activos en el sector hipotecario. Y también nos cuenta el terremoto que provocarán estos despiadados del dinero y su capacidad para vender puro aire a precio de ganga.

Esta es, sí, la auténtica verdad del film. Todos fuimos responsables de lo que ocurrió, pero algunos lo fueron mucho más que otros, y los piratas que retrata la peli, son individuos de mucho cuidado, despiadados, auténticos criminales. Como escribe Boyero: ´Margin call´ transmite mucho miedo. Lo logra con el retrato creíble de esos personajes tan implacables (sus sirvientes se pueden permitir el lujo de ser humanos), que se bonifican a sí mismos con sueldos escandalosos mientras que están jugando con la seguridad de los demás, con la sumisión a directrices ilegales en nombre de sus privilegios de los que saben que el negocio al que sirven es una opulenta farsa, un castillo de naipes que se puede derrumbar en cualquier momento, una estafa legalizada.” Una desazón que persiste tras el visionado.

Para ir terminando, quiero aportar alguna idea, o mejor, sentimientos e impresiones sobre esta película. La primera, la más simple es cómo en la película se nos muestra que los altos jefes no tienen ni idea de finanzas: programas informáticos, compras y ventas, informes técnicos, etc. De hecho, en un momento dado, el Presidente de la corporación que encarna Jeremy Irons dice que él no está ahí para conocer los entresijos del negocio o ser el más listo, sino meramente para saber qué va a ocurrir mañana… Y la otra cuestión con la que me quedo es la impresión que produce la evidencia de que ninguno de los involucrados en la empresa, ni los de arriba ni los de abajo, se rebele, que diga que no está dispuesto al despropósito que se cuece, que exclame ¡NO! Nadie dice ni pio. Es la hipnótica atracción del dinero, el morbo del éxito y el miedo al fracaso, eso es lo que acaba devorando a los personajes. En ese sentido, ¡chapeau! por Chandor que ha tenido el valor de denunciar y cargarse con esta estupenda película y de un plumazo, el Staff de esa rara adoración norteamericana por el dinero.

Y, por cierto, a los que habéis visto la película: ¿Qué me decís del segundo gran jefe, en cuya escena final, con gran dolor, está enterrando a su mascota, un perro, en el jardín de su casa? Él cava el hoyo en el suelo y lo llora. Al lado, una esposa hierática, fría, ni un abrazo, ni medio consuelo, le dice con indiferencia: “Tenemos alarma… no tardes mucho en entrar”. Como para dar pavor.

Puedes ver un avance en: https://www.youtube.com/watch?v=IjZ-ke1kJrA.

Comentarios

  1. Celeste

    No la he visto pero por el avance que has puesto tiene muy buena pinta.

Escribe un comentario