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Un thriller de escaso presupuesto y máximo rendimiento

Por Enrique Fernández Lópiz

John Cusack es un agente espía norteamericano que ha tenido una flaqueza en una operación en la que habría tenido que matar a una joven testigo y lo tuvo que hacer su pareja de operación pues a él se le vino la conciencia moral encima y no tuvo fuerzas para cometer el crimen. Por esta razón, por esta flaqueza cae en desgracia en su organización y lo envían a una misión supuestamente rutinaria y sin mayores riesgos. Su objetivo es llegar a una estación emisora secreta en Gran Bretaña para proteger a una especialista en el cifrado de códigos de defensa. Ella es una joven civil (Malin Akerman) de gran capacidad y una enorme responsabilidad en relación a operaciones y actuaciones del gobierno al más alto nivel. El protector debe acompañarla constantemente dentro de la estación, un lugar absolutamente blindado, llevarla cada día a su destino, recogerla al día siguiente y así, en una tarea de protección permanente. En una de esas jornadas cotidianas, son atacados al llegar a la estación y a duras penas logran entrar en ella en medio de un tiroteo, donde protegida y protector se refugian. A partir de aquí se inicia un relato emocionante de auténtica lucha por la supervivencia y siempre con el fin de salvaguardar los altos secretos de estado. Para ello se necesita tanto de la habilidad de defensa del protector, como de la inteligencia para descifrar mensajes crípticos de parte de la joven.

La verdad me ha parecido un buen film este que vi anoche, con tensión, cadencia, emoción, y un ritmo trepidante que mete al espectador en el mundo de seguro veraz, de los espías, los contraespías, los especialistas como la protagonista, los intereses de los estados, las guerras y conflictos que en el mundo hay y de los que apenas sabemos nada, en fin, que no me levanté del sillón en los 88 minutos de metraje, una duración por cierto, más que correcta.

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El director Kasper Barfoer hace un trabajo muy bueno, con la cámara inquieta recorriendo los acontecimientos y escenas a veces muy violentas del film, y todo ello con gran profesionalidad. El guión lo considero muy bien construido por parte de F. Scott Frazier, una música buena de Paul Leonard-Morgan y excelente fotografía nítida pero también con sus tonos apagados de Óttar Guðnason.

En cuanto al reparto, es muy efectivo y profesional, con un maduro y convincente John Cusak a la cabeza, acompañado por una bonita y segura Malin Akerman que hace un buen rol como especialista en lenguaje cifrado, y les acompañan excelentes actores de reparto como Hannah Murray, Liam Cunningham, Lucy Griffths, Bryan Dick, Richard Brake, Joe Montana, Joey Ansah o Victor Gardener. Todos conforman un reparto muy profesional.

Desde luego no es Bond o Bourne, pero no por ello deja de tener una buena carga de acción trepidante, suspense y tensión, o sea, que no te aburres.

Desde mi modo de ver es un thriller aceptable, bien realizado, con buenas interpretaciones, algo simple, eso sí, y por lo tanto una cinta menor, eso ya se ve desde el principio, pero no todo van a ser grandes filmes. No obstante, cumple a la perfección su cometido de obra comercial, un poco claustrofóbica, pues al quedar atrapados en una estación hermética, donde el enemigo anda por dentro, pues como que le da cierto morbo y elementos de terror a la película. O sea, la propuesta en cierto modo es simple: él y ella atrapados en un espacio cerrado intentando salvar al mundo de calamidades sin nombre, pues siempre se mueven en lenguajes encriptados y códigos secretos, y a pesar de su aparente sencillez, se deja ver muy bien.

Hay acción, sí, pero lo que más cuenta es la atmósfera que genera Kasper Barfoer que sabe crear dentro y alrededor de la estación de seguridad donde se desarrolla la trama, un lugar de lóbregos sótanos y vericuetos complicados, un exterior frío y nevado, un escenario en fin perfecto para construir sucesos de alto voltaje donde no faltan disparos y enfrentamientos cuerpo a cuerpo. La chica herida, el protagonista ejerciendo de improvisado cirujano, los malos acechando con armas automáticas y finalmente una salida explosiva y una huida con tropiezos pero con final aparentemente feliz. Aunque con esto de los espías nunca se sabe.

Película, pues, correcta de Barfoer, con un Cusack que aunque se interprete a sí mismo a mí me gusta, y una Malin Akerman que está muy bien dándole la réplica, si bien falta algo de sintonía entre los personajes. Pero total, no es una película sensu estricto de amor.

Film para pasar el rato, recomendable para quien le gusten los thrillers, siempre que no sean excesivamente exigentes. Estamos ante una película de escaso presupuesto a la que se ha sacado el máximo rendimiento, dentro del género de espías y de acción.

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