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Un Superman a la altura de Superman

Por Adrián Pena

El viaje de Superman ha sido como el de la mayoría de los héroes que en gran pantalla han tenido más de una película, con altibajos. De lo que no hay duda es de su carisma como personaje ficticio, ni de que es el primero que a la mayoría le viene a la cabeza cuando se habla de superhéroes. De lo que no hay duda tampoco es de la división de opiniones que ha generado, siendo muchos sus incondicionales y otros tantos sus detractores. Yo nunca me he considerado fan de el héroe de Krypton, es más, me parece un ser demasiado superior, casi una deidad, con poderes excesivos y apenas puntos débiles. Pero cuando ves desde finales del año pasado un trailer cautivador una y otra vez cada vez que vas al cine, y que en el aparecen los nombres de Christopher Nolan y Zack Snyder en el proyecto, el efecto que eso genera en uno es el de la embaucación, una sensación de atracción inmediata del que será sin duda alguna el blockbuster del verano, y probablemente del año.

El camino y la transformación del héroe ha sido muy irregular. Empezó por el año 1978, cuando Richard Donner y Christopher Reeve (un actor que hacía creernos que era Superman) empujaron al héroe a la gran pantalla haciéndolo volar, y consiguiendo que un guión más bien sencillo se convirtiera en una gran película gracias al poder narrativo del primero y al nivel interpretativo del segundo. Siendo este un gran clásico, que no ha sabido envejecer por culpa de los avances de los efectos y un traje que a día de hoy parece de mercadillo. Tras esta vino una más que digna secuela y unas tercera y cuarta partes totalmente olvidables.

Tras casi 20 años sin rastro del héroe del traje azul, los fanáticos incondicionales necesitaban la vuelta de su personaje adaptado a los nuevos tiempos. Y este volvió de la mano de Bryan Singer, un director que era sinónimo de éxito, sobre todo tras la taquilla recaudada con las dos primeras partes de X-men. Pero la vuelta de Clark Kent a la gran pantalla no fue como el público esperaba. El director neoyorquino “mató” a Supermán en pantalla, y no sólo eso también lo hizo con el espectador aburriéndolo hasta la saciedad. Porque a pesar de rodar un par de grandes escenas, con lo que el público se quedó fue con las pésimas actuaciones de Brandon Routh y Kate Bosworth (olvidables y olvidados), y un Kevin Spacey en su peor papel.

Tras este fracaso estrepitoso, la Warner buscó la redención y el lavado de cara de su héroe más célebre. Para ello contó con los servicios en producción y en historia del hombre que cambió el significado de héroe en el cine y de uno de sus guionistas de confianza, David S. Goyer. El director elegido para el renacimiento del héroe fue Zack Snyder, lo cuál me parece muy acertado viendo el resultado positivo que tuvo 300 o la resolución técnica de Watchmen. Con Zack Snyder lo que ha acontecido ha sido el resurgimiento del héroe desde el principio de la historia, y el resultado es bastante satisfactorio.

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En cuanto al reparto, hay que decir que, por primera vez prácticamente todos los actores se han amoldado muy bien a sus respectivos personajes. Empezando por Henry Cavill, un Kal-El o Clark Kent que nada tiene que envidiar al de Christopher Reeve, siendo así el Superman que esta nueva era necesitaba. A su lado nos encontramos con la varias veces nominada al Óscar Amy Adams, haciendo un buen papel, y siendo elegida por sus dotes interpretativas y no por ser un maniquí andante. Como padres del hombre de acero tenemos a Russell Crowe como padre extraterrestre, siendo mejor que el que su día interpreto el gran Marlon Brando, pese a quien le pese, y teniendo una relevancia más importante en el desarrollo de la trama que éste. Y a Kevin Costner como patriarca de los Kent, y padre adoptivo, siendo el suyo un papel más claramente como educador y resuelto de manera digna. El villano encargado de atormentar a Clark Kent es Michael Shannon, siendo un buen malo de película aunque mejorable en su dibujo. Entre el resto del reparto nos encontramos a Diane Lane o Lawrence Fishburne, que desempeñan de buena manera sus papeles.

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Tras este excelente reparto, nos encontramos con el gran trabajo de efectos digitales al que nos tiene acostumbrados Zack Snyder, siendo un verdadero lujo si son vistos en la gran pantalla del cine. Hay que decir que desde Avatar, pocas veces se habían podido ver unos efectos digitales tan excelentes. Cierto es que tras contarnos la historia de Clark Kent, sus infancia y el nacimiento del héroe, abusa mucho de los efectos, como si se tratara de una exhibición, y que se encarga más en destruir ciudades que en profundizar en el personaje. Pero esto es Superman y no Batman, y donde antes había profundización y dramatismo ahora hay destrucción y explosiones de todos los colores, no hay que olvidar que Clark Kent y Bruce Wayne son totalmente diferentes y que los poderes de uno son inmensos al lado de los del otro

La conclusión es que Snyder no es Nolan, ni falta que le hace, el que quiera ver oscuridad y profundidad, se va a decepcionar, esta película es más un espectáculo palomitero que otra cosa, muy disfrutable por cierto, siendo probablemente la respuesta de Warner a Los Vengadores de Marvel, a pesar de no ser tan divertida. Un Superman a la altura de nuestros tiempos.

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