Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Un sacerdote, un heavy seboso, un ocultista falsario y una búsqueda infructuosa por Madrid

Por Íñigo Bolao

Antes de empezar con la crítica de la película, quisiera dar mi más sentido pésame por la muerte del actor Alex Angulo (1953-2014) a quienes le conocieron y trabajaron con él. No fue una gran estrella, pero sí que fue un actor con mucha carrera y buen hacer a sus espaldas del que más de una persona hubiese aprendido mucho del oficio que de actores y actrices más jóvenes. Este artículo está dedicado a su memoria con todo el cariño.

De modo que vayamos directamente a lo que nos ocupa. En las Navidades de 1995 el padre y catedrático de Teología Ángel Berriartúa (Angulo) tiene la misión más importante de su vida. Tras haber descifrado el Libro del Apocalipsis según el apóstol San Juan, el Anticristo nacerá el 25 de diciembre en Madrid. Para acercarse a él, y así acabar con su vida para evitar el fin del mundo, necesita hacer todo el mal que pueda: robar, decir tacos, tirar a mimos al fondo de las escaleras del metro, escuchar death metal… Para ello contará con el apoyo de dos personas: un seboso heavy propietario de una tienda de discos de Carabanchel llamado José Mari (Santiago Segura) y del Profesor Kavan (Armando de Razza), un falso ocultista y místico italiano que se sirve de la ingenuidad de los demás para forrarse gracias a un programa de televisión.

El día de la bestia de Alex de la Iglesia (1965) se ha convertido en una de las mejores comedias de la historia del cine español y en una de cintas predilectas para miles de cinéfilos. Escrita por el propio De la Iglesia y por su colaborador más asiduo, el guionista Jorge Guerricaechevarría (1964), tuvo un gran éxito desde su estreno, habiéndose llevado seis premios Goya, entre ellos el de Mejor Director para Alex de la Iglesia y el de Mejor Actor Revelación para Santiago Segura.

Tras haber debutado con la anárquica comedia de ciencia-ficción llena de referencias al cyber-punk de los cómics de Jean GiraudMoebius” (1938-2012) y del arte de H.R. Giger (1940-2014) con Acción mutante (1992), el cineasta vasco rodó esta comedia en la que empezó a desarrollar varios de sus temas predilectos: una obsesión malsana por parte de los protagonistas que les conduce hacia un auténtico infierno, persecuciones y momentos climáticos muy orquestados, mucha filosofía oculta en sus filmes y la representación de personajes típicamente españoles y esperpénticos.

Y es que el gran logro del director, licenciado en Filosofía por la Universidad de Deusto, fue que, desde esta película, supo combinar diversos elementos fílmicos. Junto con las convenciones características de los géneros cinematográficos (en este caso, el terror demoníaco de El exorcista -1973-), la cinta presenta la mirada crítica extraída del cine de Luís García Berlanga (1921-2010), junto con un toque de humor negro que siempre se agradece.

Pero no solo eso: el cineasta incorporó también una visión esperpéntica del país según la tradición iniciada por Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) en la caracterización de los personajes y en las situaciones que se dan durante la película. Los tres protagonistas son estereotipos deformados de la sociedad española (el sacerdote sádico porque no hay otra forma, el madrileño de a pie y el “engañabobos” italiano), junto a una casera malhumorada armada con una escopeta (Terele Pávez, una de las actrices asiduas del cine de De la Iglesia), una hija maja pero fea (Natalie Seseña)… Todo se lleva a la exageración pero de manera bien cuidada e inteligente y reflejando la realidad del momento sin que se pierda el entretenimiento ni el hilo de la historia.

En otros aspectos, vemos que Madrid aparece como una ciudad fría e infernal en la que hay mucha gente pobre pidiendo por las calles y violencia a mansalva. Sin que Alex lo pretendiera, El día de la bestia parece reflejar (y criticar) un poco la realidad de España en aquel momento. Parecía que la mano de Dios abandonó la capital de España (y el país) por aquellos años en los que el gobierno de Felipe González (1982-1996) acabó salpicado por los casos de corrupción política, los escándalos empresariales, el fenómeno del terrorismo perpetrado por E.T.A. y los G.A.L., la recesión y el paro… Aunque también es una crítica del espíritu navideño tan rancio que tenemos que padecer todos los años y de las falsas creencias religiosas en las que muchas gente cae engañada.

Independientemente de los temas que toque, hoy en día sigue siendo una película con la que uno se puede reír y disfrutar. Hay mucha comedia, repleta de barbaridades y momentos obscenos en los que los personajes, conforme van avanzando en medio de la trama, van enloqueciendo hasta convertirse en una sombra de lo que eran al principio de la película, que es también algo característico en el cine de Alex de la Iglesia. Sin duda, la secuencia más impresionante es la que se rodó, sin especialistas y directamente, en lo más alto del Edificio Carrión o Capitol, donde figura el cartel de neón de Schweppes, un momento único de audacia en la historia del cine español.

En definitiva, estamos ante una película que ha ido ganando mucho con el paso de los años. Las interpretaciones son muy buenas, cuenta con una buena realización en los aspectos técnicos y con una banda sonora en la que han colaborado grupos como Def con Dos o Extremoduro. El día de la bestia es un verdadero espectáculo, no os la perdáis…y si ya la habéis visto, volvedla a ver.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario