Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Un rey hecho monstruo

Por Javier Fernández López

¿Será posible que este género haya renacido? Después de una joya como la versión de King Kong dirigida por el neozelandés Peter Jackson y la gamberra Pacific Rim dirigida por Guillermo del Toro, llega un inexperto Gareth Edwards, que prácticamente sólo cuenta a sus espaldas con la cinta de 2010 Monsters. Un género que desde hace años dejó de tomarse en serio, que se exprimió hasta la saciedad en productos televisivos como Powers Rangers. Roland Emerich, por su parte, dirigió en 1998 una cinta sobre el monstruo japonés que dividió a los espectadores y a la crítica. Por una lado, su Godzilla resulta ser un producto más que entretenido, hecho “a la americana” con escenas inolvidables. No se tuvo la suficiente confianza como para financiar una secuela, por lo que se hizo una serie de animación, la cual seguía más fielmente el legado de las historias japonesas.

La película que dirige Edwards recoge el testigo de aquella serie de animación, y Godzilla ahora no es un villano, sino un elemento más de nuestra naturaleza, un símbolo que mantiene el equilibrio del mundo. La mayoría de críticas coinciden en que el relato de Edwards (cuyo guión ha tenido la ayuda de David S. Goyer) carece de humanidad. Es cierto, no se ha atendido demasiado a este aspecto, tanto que la cinta de Emerich refleja más humanidad que la de Edwards. Pero no se equivoquen, aunque esto sea cierto, Godzilla (2014) es un producto muy sólido, directo en su cometido: convertir la Tierra en un campo de batalla sin que parezca un frío y paródico ring de boxeo. Más que humanidad, lo que ha fallado en sí es la reacción de los protagonistas ante lo que están viendo, como si fuese algo casi normal. Han faltado más caras de asombro, de terror, porque Gareth Edwards ha creado una gran película de terror. La fotografía convierte el film en un oscuro escenario donde lo monstruoso acecha en cada sombra.

Los efectos especiales son de una factura técnica impresionante, y los planos escogidos han sido perfectos. Edwards tantea a los espectadores, duda en enseñar al rey de los monstruos. No duda en enseñar a M.U.T.O, el rival invitado a esta historia. Con el otro, sin embargo, prefiere ser más reservado. No es para menos, es el Godzilla más grande jamás hecho, superando a su anterior versión en todo: fuerza, potencia, enormidad y poderes. Puede que el diseño sea un tanto menos sorprendente que el visto en la cinta de Emerich, pero Edwards y su equipo han querido mostrar un Godzilla más clásico, menos liviano.

La cinta no está falta de sorpresas, serán muchos los que disfruten de muchos detalles de la película. Digamos que uno de los aspectos que muestra este “nuevo” Godzilla no me lo esperaba. Total y absoluto homenaje al original, haciendo que uno disfrute como un niño. Estás viendo una película donde unos monstruos están luchando entre ellos y los humanos hacen lo que pueden, dejando su destino en manos del terror que tienen enfrente. Los últimos minutos resultan frenéticos. Y no es para que se exagere, tampoco hay tanto exceso de diálogos. Ni mucho menos, es más, se agradece, o de lo contrario estaríamos ante una película puramente insustancial. Edwards no quiere meterse en líos, por lo que el guión de la película no muestras grandes fallos, precisamente porque no arriesga demasiado. No se ha inventado una historia rebuscada. Todo lo contrario, se ha ido a lo primario, lo esencial. Y por eso la cinta funciona.

godzilla2

Alexandre Desplat, compositor de la banda sonora, ha sido todo un descubrimiento. Ha comprendido perfectamente cuál es el objetivo de la película, el concepto. Tambores, amigos míos. Desplat crea un soundtrack absolutamente rompedor. Por parte de los actores, realmente no hay que decir mucho. Hubiese dado lo mismo qué actores hubiesen compuesto el reparto principal. Pero se ha escogido a actores famosos, y no ha sido ni mucho menos una mala elección. Bryan Cranston (Breaking Bad) ha sido inteligente, pues lo peor que puede hacer es quedarse encasillado en un papel o rechazar superproducciones por el simple hecho de “ha protagonizado una de las mejores series de la historia”. Lógico, su nombre ha hecho propaganda a la película, pero ojo, no es que su participación en ella haya sido desmesurada, todo lo contrario. Aaron Johnson (Kick-Ass), por su parte, es un protagonista a medias. Realmente no dice demasiado durante la película, pero es el eje en el que se apoya el argumento de la misma. Su trabajo es simplemente correcto, igual que el de Elizabeth Olsen (Luces rojas), que no es que tenga demasiados minutos pero aporta un toque dramático a la película. Ken Watanabe (Origen) es quizá el que tiene un rol más interesante, pero la cinta no profundiza demasiado en él y sus conocimientos sobre lo que sucede.

Y a partir, algo de spoilers, no sigan leyendo si no han visto la película. Ni me esperaba que hubiese dos rivales para Godzilla, ni que éste tuviese la habilidad de lanzar el famoso “rayo atómico”. Ha sido una gozada. Cual niño pequeño, he querido estar ahí y aplaudir a Godzilla cada vez que lo usaba, rugir junto a él. Casi me he asustado con la escena “romántica” entre los M.U.T.O, pero afortunadamente ha sido poca cosa. Lo increíble ha sido el coletazo que le propina Godzilla al M.U.T.O volador. Las críticas dijeron que al relato le faltaba humanidad, y uno donde más se ha percatado de eso es cuando Godzilla está en el suelo casi derrotado y el personaje de Johnson esté delante de él. La escena recordaba mucho a una de la versión de Emerich, la cual sí resultó muchísimo más emotiva. Es curioso. ¿Por qué en la de Emerich sentías tristeza por la muerte de Godzilla siendo el villano? Aquí un espectador no sentirá mucho al ver caer a Godzilla, únicamente porque el contexto no ha dado para más. Bien es cierto que a la película de Edwards le ha faltado alguna que otra “americanada”. Cuando Godzilla se dirige al mar, ha faltado un aplauso, un grito de alegría por parte de la población, una ovación de estos hacia su héroe, que vuelve al mar en busca de descanso. Lo que uno desconoce es de qué podrá tratar la secuela, dado el enfoque “realista” del film. ¿Un monstruo alienígena? ¿Quizá alguno de los embriones de M.U.T.O sobrevivió? Esto quizás sea lo más posible, pero fíjense en una cosa, M.U.T.O es un monstruo muy característico, con el poder de dejar sin electricidad a una población entera gracias a sus impulsos electromagnéticos. Eso es algo que dice mucho de cómo quieren enfocar esta saga, y es que uno se imagina que los rivales de Godzilla serán variados, cada uno con una habilidad que pondrá en peligro la vida de los seres humanos. No creo que resulte interesante que Godzilla luche siempre contra lo mismo.

En definitiva, una película muy entretenida, rozando el terror propio del género, o al menos el que debería tener. Sorprendente por momentos, aunque le falta algo de chispa a las interpretaciones, a las reacciones humanas. Por lo demás, cumple sobradamente con su cometido. El rugido de Godzilla es más poderoso que nunca. ¡Larga vida al rey de los monstruos!

Escribe un comentario