Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Un película interesante pero sin pretensiones

Por Enrique Fernández Lópiz

He visto hace poco El séptimo amanecer, película británica muy bien dirigida por Lewis Gilbert, un realizador que sabe dotar de ritmo sus películas (no hay que olvidar que ha dirigido películas de la saga 007 con Sean Connery o Roger Moore). Tiene la obra un guión propio de la época, y además dinámico, atrevido incluso, e interesante de Karl Tunberg, basado en la novela de Michael Keon, The Durian Tree. Una buena banda sonora de Riz Ortolani, y magnífica fotografía de Freddie Young.

El séptimo amanecer es una película que aporta muchos elementos para el análisis y el estudio, tanto de los personajes, sus vidas y valores, así como de las circunstancias históricas que les tocaron vivir a sus protagonistas tras la segunda Gran Guerra y luego, en plena época de la Guerra Fría. En esos entonces aún estamos en la Inglaterra colonial en Asia y aledaños. Malasia, entre el Sureste Asiático y Oceanía, pugnaba por su independencia y emancipación, primero de los japoneses y luego de los británicos.

Pensemos que esta película de desarrolla en una Malasia colonizada por los británicos, que no obstante fue invadida por los japoneses en 1942, pese a la heroica y tenaz resistencia de las tropas inglesas, australianas e indias.

La película se inicia con el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cuando son vencidos los japoneses y liberada Malasia de su yugo. Es en ese momento cuando el Mayor Ferris (William Holden), militar norteamericano, abandona el ejército para quedarse en Malasia y emplear su capital dinerario y su esfuerzo personal en cultivar una plantación de caucho; antes había sido aliado de los malayos contra los japoneses. Hombre reacio al matrimonio, vive con su novia o amante, Dhana (Capucine), una nativa dotada de una belleza extraordinaria a la que conoció en el transcurso de la contienda militar y que cree en construir su país desde la educación y la paz. Un tercer importante personaje del film es interpretado por Tetsuro Tamba, individuo nativo quien al finalizar la guerra marchó a la URSS a estudiar; volvió convertido en un militante comunista.

elseptimoamanecer2

Transcurrido el tiempo, los británicos quieren convencer a Ferris para que colabore justamente en la captura de su antiguo amigo y compañero de la resistencia (Tamba), quien es un importante líder del movimiento guerrillero comunista que lucha por la independencia de Malasia y la expulsión por la fuerza de los británicos; además, ha secuestrado a Candace Trumpey (Susannah York), hija de un adinerado colono inglés. Este prohombre hace las veces de buen ciudadano, que rehúsa el uso de la violencia, y se comporta de manera condescendiente con los nativos.

El reparto de este film es impresionante, con un William Holden (1918-1981) excelente que sabe gestionar el rol de hombre maduro, amante de las mujeres y a la vez avezado y valiente a la hora de correr riesgos cuando la situación lo precisa. Germaine Lefebvre, conocida como Capucie, es una hermosa actriz de origen francés (1928-1990) que actúa con gran elegancia y saber estar en un papel que le va a la perfección: amante de Holden, rol que fue así en la realidad, por cierto; Capucine, con su belleza serena hace un personaje mártir y heroico, con una secuencia delicada ante el séptimo amanecer del título. En cuanto a la otra protagonista en liza, Sussanah York (1939-2011), hace un papel creíble y en sintonía con la historia. No olvidamos al actor Tetsuro Tamba (1922-2006), un actor japonés de origen aristocrático, que se consolida como el sólido actor que fue, en un papel de hombre con firmes convicciones políticas de izquierdas, a la vez que un personaje de acción.

En definitiva, esta película es una especie de documento histórico sobre lo que pasó en Malasia tras la Segunda Guerra Mundial en su transición del colonialismo británico a la independencia. En el período que narra el film, los rebeldes bajo la égida del Partido Comunista de Malasia, lanzaron operaciones de guerrilla con el fin de expulsar a los británicos. La guerra duró de 1948 hasta 1960, e implicó una larga campaña anti-insurgente por parte de las tropas de las Mancomunidades de Naciones en el país. Aunque los ataques disminuyeron muy pronto, la presencia militar continuó dentro del contexto de la Guerra Fría. Sería. La independencia dentro de la Mancomunidad de Naciones se alcanzó el 31 de agosto de 1957 y en 1963, Malaya y las colonias de Sabah (Borneo Británico Septentrional), Sarawak y Singapur conformaron Malasia.

Estamos ante una buena película en la que los diálogos procuran ajustarse a la realidad de lo que fue la verdad histórica, si bien este extremo es difícil de conocer a fondo. De esta guisa, los espectadores nos conformamos con la buena dirección, guión, música e interpretaciones de la cinta, y procuraremos no ser muy exigentes con la fidelidad histórica de los detalles referidos a la época que antes he expuesto a grandes trazos.

En la película hay episodios muy llamativos y emotivos, como cuando al principio se anuncia el final de la guerra desde helicópteros, lo que frena los fusilamientos en masa que se están produciendo contra las tropas japonesas vencidas. Otra escena muy emotiva es en la despedida en el andén del tren tras la guerra, donde se ven los lazos amistosos y sentimentales que se dan entre los tres personajes principales, donde dos hombres están enamorados de misma mujer (Capucie), pero ella ama a William Holden, y se hacen evidentes igual sus distintas formas y visiones de la vida (Tamba). Está también la escena de la manifestación en bicicleta del pueblo malayo con Capucine al frente para exigir derechos a los británicos; está muy bien rodada. E igual el atentado en el edificio británico, la quema de un poblado por parte de los británicos o la primera aparición de Susannah York. Está igualmente el secuestro voluntario de la hija del Alto Comisariado Británico, lo cual desencadena una acción trepidante que hace que la segunda parte del film sea más amena que la primera. Sin embargo, en general, el ritmo de la película nunca decae, sin que tampoco la historia se deje llevar por los derroteros de un romanticismo excesivamente dramático que podría haber convertido la trama en una historia lacrimógena.

Una película, en fin, sin grandes pretensiones, que se ve bien, con actores y actrices de los que ahora no hay, bien estructurada. Una película recomendable para pasar un buen rato a la vez que nos ilustra en grandes trazos sobre la historia de aquél lejano país.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario