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Un mayordomo para la historia del cine

Por Enrique Fernández Lópiz

El film El mayordomo trata la vida real de Cecil Gaines (Forest Whitaker), mayordomo jefe de la Casa Blanca a lo largo del mandato de ocho presidentes (1952-1986). Esta circunstancia, permitió a Gaines ser testigo directo de la Historia política de los EE.UU. durante cuarenta años.

Lee Daniels ha sabido acariciar la fibra sensible de los interesados por la Historia en general, y en particular la de los EE.UU. de América. Daniels sabe cómo tocar las teclas del espectador, y aunque cruda y en ocasiones evidente, ‘El mayordomo’ resulta realmente una película conmovedora. Es difícil no sentirse perturbado, y genera cierto desasosiego, sobre todo cuando toca las injusticias y la discriminación racial que los negros padecieron (aún padecen) durante décadas en un país supuestamente avanzado y civilizado.

Daniels recurre a la autobiografía del mayordomo negro Gaines que durante décadas sirvió en la Casa Blanca, conociendo a presidentes desde Eisenhower hasta Obama, pasando por Kennedy, Johnson, Nixon, Carter o Reagan. Y cuenta la historia con el pulso de una gran interpretación de Forest Whitaker, el magnífico guión de Lee Daniels y Danny Strong, junto a una gran fotografía de Andrew Dunn y la deliciosa música de Rodrigo Leão.

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The Butler es una película que hay que ver para sentir en el corazón las épocas y los tránsitos por los que ha transcurrido este imperio que es los Estados Unidos, que para bien y para mal, ha gobernado los designios del mundo durante más de un siglo. A lo largo de la cinta participamos de la política, los conflictos armados, las crisis geopolíticas, pero de manera particular de las injusticias y las salvajadas hacia la población de color, las lagunas legales que durante años presidieron los derechos de los negros en EE.UU. y cómo, al fin y como dijo el gran psicólogo Kurt Lewin, parece que deban pasar más de tres o cuatro generaciones para que las cosas cambien: desde la Guerra de Secesión, hasta recobrar cierta normalidad con la elección en 2008 del primer presidente de color en la Historia norteamericana: Barack Obama.

En el terreno de la interpretación, no sólo cuenta la magistral actuación de Forest Whitaker; sino que le acompañan celebridades en esta película como Cuba Gooding, Oprah Winfrey, David Oyelowo, John Cusack, Vanessa Redgrave, James Fonda, Torrence Howard y Robin Williams, todo un elenco en fin, que hace un coro magnífico y bien sincronizado que da un excelente “do de pecho” actoral.

Así pues, tenemos a un gran director, una cosmovisión variopinta sobre la Historia norteamericana (quizá en exceso pretenciosa), ambición dentro de la industria cinematográfica (que luego no cumplió las expectativas) y un reparto memorable. Como apunta Oti Rodríguez: El director de esta monumental película es Lee Daniels (el de “Precious”), y se amolda plácidamente a su doble función de “ser” y de “estar”, pues concilia su ambición de ser una obra que toca teclas tan diversas como el racismo, los derechos civiles y el pulso geopolítico estadounidense, y al tiempo la de estar en todos los frentes del mercado y del Oscar, comenzando por el de las interpretaciones, la de su absoluto protagonista, el infalible Forest Whitaker, acompañado por una constelación de estrellas comparable a la de ´Vencedores y vencidos´”.

Además, el desarrollo de la historia llega a conmover y a mirar desde dentro las crudas realidades por las que atraviesa no sólo el problema racial, sino la política, las guerras –como Vietnam-, los entresijos de la Casa Blanca, y todo ello de forma creíble y que sintoniza con el espectador. No se me escapa que hay en el film un estilo políticamente correcto y un tanto superficial, conducido por cierto exceso emotivo y sobre todo enfocado a los Premios de la Academia, lo que finalmente no consiguió. En este sentido, hay cierta artificialidad, lo que hoy día resulta caduco y trasnochado.

Algunos críticos tildan este film de edulcorado o empalagoso; y no les falta razón del todo, pero mi opinión es la de que en esta obra hay una carga emotiva veraz que parte del corazón de un mayordomo que vivió y tuvo la oportunidad de observar e incluso padecer su misión de servidumbre llevada, eso sí, con dignidad y profesionalidad. Un sirviente encarnado por un memorable Whitaker, que vuelve a demostrar de lo que es capaz a pesar de su aspecto desgarbado y su ojo caído.

Yo la recomiendo. Se trata de un film que es un producto típicamente norteamericano, pero en este caso, no hay que negarle enjundia y calidad.

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