Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Un hito entre las comedias cinematográficas de siempre jamás

Por Enrique Fernández Lópiz

Mortimer Brewster (Cary Grant) es un periodista del que se conocen sobradamente sus artículos en contra del matrimonio. Pero en esta historia y curiosamente, el tal Mortimer se casa con su vecina de infancia Elaine (Priscilla Laine). Antes del viaje de luna de miel decide visitar a sus dos tías mayores y ponerlas al tanto de la buena nueva. Con sus tías vive el hermano de Mortimer, Teddy (John Alexander), un individuo psicológicamente trastornado que está convencido de ser Theodore Roosvelt y que cada vez que sube las escaleras, grita “¡Carguen!” y sube corriendo, imitando la famosa carga de Roosevelt a la colina de San Juan. La cosa es que Mortimer encuentra un cadáver metido en un gran arcón debajo de la ventana y empieza a sospechar de su hermano Teddy. Pero sin ningún pudor sus tías le explican que las responsables son ellas, pues han adquirido el “mal hábito” de liquidar a los hombres solteros que se encuentran solos. Lo hacen dándoles de beber vino de bayas mezclado con arsénico, estricnina y “una pizca de cianuro”. Y luego sus cuerpos son enterrados por Teddy en el sótano, que tiene el convencimiento de que está cavando huecos para el Canal de Panamá y enterrando víctimas con fiebre amarilla. Las cosas se complican cuando el otro hermano de Mortimer, Jonathan (Raymond Massey) llega con su cómplice, un cirujano plástico bebedor, el Dr. Herman Einstein (Peter Lorre). Jonathan es un auténtico asesino psicópata que intenta escapar de la policía y a la vez localizar un lugar para esconder el cuerpo de su última víctima, el Sr. Spenalzo. La cara de Jonathan, operada por el Dr. Einstein mientras estaba borracho se parece a Boris Karloff en su papel de Frankestein, parecido al que se alude en varias ocasiones en el film, lo cual que molesta en gran medida a Jonathan. Tras descubrir el secreto de sus tías, Jonathan resuelve enterrar a Spenalzo en el sótano. Pero sus tías no quieren bajo ningún concepto, por entender que sus víctimas son caballeros encantadores y respetables. Es cuando Jonathan, hace evidente su deseo de cargarse a Mortimer. Mortimer hace todo tipo de intentos para tener el control de la situación, mientras su esposa Elaine le espera en la casa de sus padres, que son sus vecinos. Intenta de variadas formas poner en aviso a los a los lerdos policías locales de la presencia de su peligroso hermano Jonathan, y se afana en conseguir que se firme un documento para declarar a Teddy legalmente loco, para que sirva de coartada en caso de que los policías encuentren los cadáveres. A la vez, empieza a tener el temor de volverse loco él también al igual que el resto de la familia Brewster. Él mismo dice “¡La locura corre libre por mi familia, prácticamente galopa!” Mientras le explica esto a Elaine, afirma que su familia estuvo demente desde que los primeros Brewster llegaron a América. Jonathan es arrestado, mientras que Teddy y las dos tías son llevadas a un geriátrico. Finalmente, Mortimer es informado que no está biológicamente relacionado con los Brewster, quedando así liberado del fantasma de locura familiar.

Sin duda, Arsénico por compasión, es la mejor película del género screwball comedy o comedia de enredos del director estadounidense de origen siciliano Frank Capra. Este tipo de comedia screwball surge a principios de los años treinta, tiene sus equivalencias con el cine negro y suele implicar, al modo de este film, un personaje femenino fuerte, cuya relación con el protagonista centra la historia con diálogos audaces, situaciones alocadas, amor, evasión, etc. Algunos entendidos sitúan el origen de esta modalidad en la película curiosamente también de Capra de 1934, titulada en español Sucedió una noche (1934). Pero volviendo a esta obra que comento ahora, lo que digo es que ya es una obra clásica en la Historia del cine universal.

Volví a visionar no hace mucho esta desternillante comedia y me deja asombrado una vez más aquel cine de los años cuarenta, y no digo sólo de Capra (ganador de tres Oscar entre otros premios), sino de otras muchas obras de la época. En este caso, Capra es capaz de dar a luz una cinta dinámica y muy divertida, con diálogos brillantes como el aquí apunto: Tías: “Por cada cinco litros de vino añejo pongo una cucharadita de arsénico, luego media cucharadita de estramonio y añado una pizca de cianuro”./ Sobrino: “Es un buen combinado”./ Tías: “Uno de los caballeros murió diciendo ´Qué delicioso´”. Cuenta el film con unos actores de primera que te mantienen la atención todo el tiempo con una elegancia y una brillantez insólitas, lo que raramente se puede ver hoy.

arsenico_por_compasion2

El guión lo escribieron Julius J. EpsteinPhilip G. Epstein, adaptación de la obra teatral de Joseph Kesselring, Arsenic and Old Lace, escrita en 1939 y estrenada en el Fulton Theatre de Broadway el 10 de enero de 1941. En la trama unas bondadosas viejecitas piadosas alivian el sufrimiento de las personas mayores que acogen en su casa de manera muy particular, en el marco de una historia surrealista, con el sobrino recién casado descubriendo que sus tías son unas asesinas en serie, y todo cuanto el personaje central debe desplegar para para poner fin a tamaño despropósito sin herir a sus parientes. De manera que los guionistas y el autor de la obra original hacen, si se quiere, una especie de homenaje a la locura y en la historia encontramos toda la gama de patologías posible: psicopatía, demencia senil o doble personalidad, donde el más cuerdo, el personaje central, es un individuo absolutamente extravagante: ¡cartón lleno!

Con una extraordinaria puesta en escena y una deslumbrante fotografía en blanco y negro a cargo del célebre Sol Polito, amén de una banda sonora muy incitante a cargo de otro destacado en estas lizas, Max Steiner, más lo ya apuntado, hacen de esta película una verdadera joya y habla de lo maravilloso que puede ser el cine cuando las cosas se hacen con ese nivel al que sólo los grandes acceden: la excelencia.

En el reparto Cary Grant se sale, está magnífico, genial, y sin duda una parte muy importante del éxito de esta obra se debe a su magnífica actuación y a su gran capacidad para embrollar al espectador en un universo tan absurdo como cómico: gesticulaciones, mímica facial y demás recursos humorísticos para bordar un papel enorme. Priscilla Lane está guapa, de lujo y versátil en el papel de recién casada y vecina del protagonista. El cirujano borracho y loco no puede estar mejor encarnado en ese enorme actor que fue Peter Lorre. Raymond Massey es un lujo como hermano psicópata. Josephine Hull y Jean Adair hacen un trabajo auténticamente bueno como las tías asesinas. Acompañan otros meritorios actores como John Alexander en el papel de un estupendo demente Teddy; Jack Carson, John Ridgely, Edward McNmara y James Gleason como los festivos policías, o Edward McWade como el señor Gibbs.

Una de las curiosidades y de los méritos de la película es que se desarrolla en apenas una habitación, con una mezcla de variopintos personajes en las situaciones más chocarreras y sorprendentes que imaginar se pueda. Y en este reducido ámbito un Cary Grant magistralmente dirigido por Capra, hace un trabajo que se eleva sobre los demás protagonistas, llevando sobre sí el peso de esta urdimbre chiflada que atrapa al espectador. Homicidas, muertos, policías, viejecitas entrañables, taxistas desesperados, médicos con y sin licencia, críticos teatrales, personajes siniestros, locos bonachones y enamoradas se mezclan en un coctel que incluye un humor negro de primera y el recipiente de Brooklyn para servirlo. Lo cual, batido y mezclado forma un combinado cómico-teatral en el que las sorpresas, la incredulidad y las situaciones inverosímiles hacen su aparición en cada momento.

Si tratamos de soslayar toda la comedia mugrienta de los ochenta y de los noventa que ya sin remisión nos hemos tragado, esta película se revela como una enorme hazaña del cine.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=49HIBj8cTz0.

Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Obra Maestra de la Comedia de Humor Negro
    Una de esas Películas que jamás te cansas de ver.
    11 sobre 10
    Dicho sea de paso, uno de mis primeros artículos como colaborador en Ojocritico.

    Un abrazo gran Enrique!

    • Enrique Fernández Lópiz

      Gran película en verdad. En cuanto pueda buscaré entre tus producciones para leer tus comentarios sobre esta gran película. Un abrazo campeón. E.

Escribe un comentario