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Un hito en el cine bélico español

Por Enrique Fernández Lópiz

Zona hostil es una película bélica al más puro estilo americano (en su sentido técnico), un ámbito prácticamente ajeno para el cine español. Una aventura de guerra basada en hechos reales, protagonizada por actores y actrices españoles. El film tiene una sólida y sorprendente base técnica y gran pericia narrativa. La cinta no pretende ofrecer segundas lecturas ni análisis ideológicos sobre el conflicto en ciernes, y ha contado con el apoyo del Ministerio de Defensa y de las Fuerzas Armadas Españolas. Los Portavoces Ministerio han subrayado que la intención de la película es “lograr que la gente se ponga en la piel de los soldados y que descubra su lado humano”.

Esta película está inspirada en un hecho verídico en el que estuvieron implicados varios soldados de nuestro ejército durante una misión al norte de Bala Murghab (Afganistán) en agosto de 2012. Al paso de un convoy americano escoltado por la Legión española estalla una mina, dejando dos heridos americanos. El teniente Conte (Raúl Mérida), un militar de escasa experiencia, queda al mando de la dotación que protegerá a los heridos hasta que sean evacuados. Acude en su rescate un MEDEVAC o helicóptero medicalizado de las Fuerzas Armadas españolas, donde vuela la capitán médico Varela (Ariadna Gil). Pero durante el aterrizaje el terreno cede y el helicóptero vuelca quedando inutilizado. Esta circunstancia hace que tanto los rescatadores como los legionarios se vean de súbito perdidos y atrapados en medio de una tierra polvorienta, escarpada y lejana; en medio de la nada. Este grupo de soldados aislados deben afrontar los ataques de los talibanes durante toda una noche hasta la llegada de refuerzos. Además, la misión ya no es solamente salvar a los soldados, sino también rescatar el helicóptero e impedir que caiga en manos del adversario. El comandante Ledesma (Antonio Garrido), un hombre arrojado e impulsivo, hace una propuesta arriesgada para rescatarlos a todos y al aparato siniestrado, para evitar que los talibán lo exhiban como un triunfo de guerra. Durante esa primera jornada, avistan a un joven pastor de la zona, el cual es un rastreador que avisa a los guerreros enemigos sobre la posición del destacamento español. Cuando la noche cae, aparece la guerrilla afgana y el plan se dificulta con intercambio de disparos y bazucas. Los acontecimientos se suceden con gran tensión y un desenlace insólito y valiente.

Estamos ante una “película de guerra”, de las que hay a docenas procedentes de las factorías norteamericanas. La novedad estriba en que esta es una producción española y llevada a buen puerto por españoles. La cosa es para celebrarlo, pues resulta una novedad, una excepción. Conviene recordar que en los últimos años sólo ha habido dos producciones excelentes de cine bélico; una en 2002, del barcelonés Daniel Calparsoro, tremenda, buena e injustamente olvidada, Guerreros; y ¡catorce años después!, en 2016, el madrileño Salvador Calvo nos regaló su película de una guerra más antigua y lamentable, 1898. Los últimos de Filipinas. Por eso doy la bienvenida a esta película que viene a rellenar un hueco en nuestra filmografía que hasta ahora casi nadie se había atrevido a cubrir.

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Este film ha sido dirigido por Adolfo Martínez Pérez, que debuta en el largometraje. Martínez nació en los Estados Unidos, si bien creció y realizó sus estudios universitarios de Comunicación en Madrid. Tiene en su haber una acreditada filmografía dentro del Departamento Artístico de verdaderos éxitos mundiales. Además de director de segunda unidad, editor de películas, guionista, así como galardonado autor de ficción corta, su fuerte ha sido como dibujante de los storyboards, especie de cómics que trasladan lo que quiere el director a una imagen, para que todo el equipo entienda en un vistazo lo que se busca en el rodaje. En estas importantes labores ha trabajado en veinte títulos de reconocido prestigio, algunos de los cuales he comentado en esta página de Ojo Critico. Por citar dos las obras en que participó menciono, de 2013, Oblivion; o, en 2016, El libro de la selva. Nuestro director es por consiguiente novel como director de largos pero con un bagaje importante y que buscaba su oportunidad.

En lo que a la película se refiere, Martínez sabe tomar las riendas del rodaje y dotarlo de una impresionante solidez y tensión narrativa, lo cual que consigue finalmente un producto que, salvando nuestra idiosincrasia hispana, nada tiene que envidiarle a las cintas bélicas provenientes de Hollywood, que son las que siempre han destacado en este terreno. Consigue realizar un film de gran factura que luce en las escenas de riesgo como pocas películas españolas, “un relato que se ve sin pestañear, concentrado en la pura acción” (Bermejo) y que no afloja ni en interés ni en emoción.

Tiene un gran guión de Luis Arranz y Andrés M. Koppel que apuesta por una especie de fusión entre el hombre y el entorno, haciendo valer el compañerismo, que aunque en ocasiones parezca no haberlo, finalmente prevalece en la unión de hombres y mujeres legionarios que entonan su credo valiente, poniendo en evidencia el arresto para incluso afrontar la muerte como posibilidad de todo soldado en batalla (“lo más horrible es vivir siendo un cobarde”). Film que “tiene la virtud de renunciar a toda épica preconcebida, de alejarse del concepto de heroicidad más obvio para centrarse en la esencia humana de un grupo de personas que trata de sobrevivir a una maniobra militar suicida en medio de un polvorín de violencia […] consigue recrear de forma tan realista como verosímil la tensión de una misión de rescate a través de una filmación tan física como precisa” (Beatriz Martínez). Excelente la música de Roque Baños y grande la fotografía de Alfredo Mayo.

El reparto está al completo de actores y actrices españoles de primera fila donde destacan Ariadna Gil en un excelente trabajo como capitán médico del operativo, la Dra. Varela. Roberto Álamo muy metido en su rol del duro capitán Torres. Raúl Mérida pasa el corte como el inexperto pero valiente teniente Conte, metido de lleno en la disciplina militar. Antonio Garrido muy bien como el comandante Ledesma. Ingrid García Jonsson resulta genial como la eficiente cabo Sánchez. Jacobo Dicenta se incorpora en físico y espíritu a su cliché. Y acompañando un reparto de secundarios muy buenos como Younes Bachir, Ismael Martínez (cabo 1ª Carranza: bien), David de la Torre, Mariam Hernández, Berta Hernández, Ruth Gabriel y Javier Bódalo. En resumen, “buen hacer de un reparto capitaneado con solvencia y credibilidad por Ariadna Gil y Roberto Álamo” (Bermejo), metidos en la piel de una tropa sometida al desgaste de una espera inquietante y de la inaplazable entrada en combate. Muy convincentes todos los protagonistas que, por cierto, pasaron por entrenamiento e instrucciones de parte del ejército español, a fin de hacer creíbles la ejecución de sus personajes.

La película ha sido rodada en el desierto de Tabernas (Almería), no muy lejos de donde cuatro décadas antes se rodaban espagueti-westerns a todo trapo. Ahora la zona ya no es nuevo México o parajes inhóspitos del oeste, sino los páramos lunares intimidatorios de Afganistán. Parajes, pues, muy bien elegidos. Almería da para mucho. Recuerdo algunas épicas películas rodadas en esa zona: El Cid, 1961; Rey de reyes, 1961; Lawrende de Arabia, 1962; Cleopatra, 1963; Patton, 1970; Conan el bárbaro, 1982; Indiana Jones y la última cruzada, 1989; Hable con ella, 2002, etc., etc.

Quisiera aquí, hacer algunos apuntes sobre cómo se ha desarrollado el cine bélico en España, pues me parece de importancia. Hay que considerar que en la contemporaneidad, nuestro país se ha visto envuelto en diferentes conflictos como las Guerras de África (Annual, etc.); la de los veinticinco mil voluntarios españoles que entre 1941 y 1943 se incorporaron a la denominada División Azul, que combatió en el frente oriental junto a los alemanes en la Segunda Gran Guerra; el conflicto de Ifni (1957-1958) frente al ejército de Marruecos; la Guerra del Sahara (1970-1975) contra el Frente Polisario saharaui; los médicos españoles que marcharon a Vietnam. Amén de la aportación de nuestro ejército en Guerras como las de Bosnia-Herzegovina, Kosovo y los Balcanes en general, Irak o Afganistán. Pocas y regulares películas han descrito estas contiendas por parte de nuestras tropas. Como dice Díaz Boyero: “El clima político tampoco ha estado predispuesto para realizar exaltaciones sobre los militares españoles y sobre el oficio de las armas en nuestro país. Pensar que un militar puede matar o morir roza la incorrección política a esta parte de la galaxia. Es más, cuando se han enviado tropas españolas a los lugares más dejados de la mano de Dios, se ha alegado que era para repartir bocadillos, interponerse entre las partes y ejercer funciones de ONG, casi de ‘soldados sin fronteras’”.

Efectivamente, en España, eso de las guerras apenas se ha circunscrito a maniqueos filmes sobre nuestra contienda civil de 1936 y poco más. Como dice el director de esta película, Adolfo Martínez y con razón, en España, gracias al cine, se conoce más al ejército norteamericano que al nuestro propio. O sea, no es sólo que el cine bélico es costoso a todo nivel, sino que ocurre también que hablar de la milicia hispana ha solido considerarse como una temática políticamente desatinada. En resumen, que el género bélico ha estado en la filmografía hispana prácticamente virgen desde los casposos triunfalismos franquistas (películas sobre la Guerra Civil que califiqué en su momento de malas y mediocres, p.e. El santuario no se rinde (1949), Tierra de todos (1962) y ya en 1985, La vaquilla). Sólo recientemente, como ya he apuntado, se realizó un film bueno y sólido sobre la Guerra de Filipinas a la que aludía al principio de estos comentarios.

Esta película que ahora comento ofrece una imagen realista y positiva de la presencia española en Afganistán. Un cuasi-documental que incluso hace olvidar lo poco que pintábamos en una guerra librada a miles de kilómetros de distancia, en la que nada sustancial justificaba nuestra presencia, que nos costó muchas muertes y una fortuna en dinero, en aras a ayudar a los Bush y Cia en sus aventuras coloniales, para mayor gloria y lucro de la industria militar. Pero el caso es que hubo que estar allí, esa obligación dependió de los gobiernos, no de las Fuerzas Armadas. Y la película cumple el cometido de contar qué hacían, cómo y quiénes eran esos soldados españoles que se ‘batían el cobre’ en misiones internacionales arriesgadas y difíciles para los protagonistas y sus familias.

Así que se puede decir que este excelente film de guerra, es una rara avis en el cine español que en estos últimos tiempos va de la comedia al thriller sin paradas por medio. Además, este film no encaja en una sociedad y en unas productoras que por su pretensión de corrección, han querido aparecer antimilitaristas, “poco entusiastas de lo complejo y muy dados a opinar por derecho, sin conocer ni querer hacerlo” (Bermejo). Como ya he señalado en múltiples ocasiones, no hay mejores ejemplos antimilitaristas y antibelicistas que enormes películas de guerra como las rodadas por Kubrick en 1957, Senderos de gloria; también de Kubrick, 1987, La Chaqueta metálica; de Sidney Lumet, 1965, La colina; en 1978, la genial obra de Michael Cimino, El cazador; o la mítica película de Francis Ford Copola, 1979, Apocalipse now. Entonces nuestro cine ¿de qué ha ido, de puro? Para mí resulta inexplicable.

Creo que es hora de ponernos al día. Hay grandes películas de guerra que nos enseñan mucho. No hay que cerrar puertas a esta opción. Se podría incluso ser honestos y decir que es un cine costoso o difícil. Pero no argüir otras razones espurias. Ha tenido que ser Martínez Pérez, quien haya venido de los EE.UU. a poner las cosas en su sitio con esta cinta sobria y bien realizada, en torno a un acontecimiento real que les sucedió a los soldados españoles en lejanas tierras a las que nadie quiere ir, pero a las que lamentablemente hubo que ir.

Mis felicitaciones a todo el equipo de esta película que significa un hito en el género bélico de nuestro cine.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=88FG8A0rXPs.

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