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Un guión cortito

Por Enrique Fernández Lópiz

Huida hacia el sol es una película de intriga donde la periodista de una afamada revista, Katty (Jane Greer), llega a un perdido pueblo mejicano para entrevistar y escribir un reportaje sobre Michael Latimer (Richard Widmark), un famoso y perdido novelista. El escritor, que pronto queda prendado de le bella Jane Creer se ofrece a llevar a la reportera en su avioneta de vuelta, pero por un error, acaban perdiéndose en la selva y cayendo en un lugar donde viven dos personajes de cuidado, huidos tras la pérdida de Alemania en la Segunda Gran guerra.

Es una película, como su nombre indica, de huida, de intento de escapar de una muerte cierta. Tiene una dirección de Roy Boulting, quien junto a Dudley Nichols escribieron un guión mediocre, adaptación de una historia escrita por Richard Connell de título The Most Dangerous Game, que fue versionada en diferentes ocasiones desde que se escribiera en 1924. Connell, lo recuerdo, fue periodista y escritor de relatos cortos, y autor también del guión, Oscar incluido, de Meet John Doe -Juan Nadie- de Frank Capra, 1942. Tiene la película además una fotografía que acompaña bien la acción del grande y nítido experto Joseph LaShelle, y una buena música de Fred Steiner.

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El mérito principal del film radica en las magistrales presencias e interpretaciones de Richard Widmark ante todo, pero también está muy bien Trevor Howard, y aunque la chica Jane Creer no hace redondo su trabajo, se le perdona por su belleza y su presencia ante la cámara. Con una dirección pasable a secas, el guión de Boulting y Nichols queda corto, y con una partitura así no se puede hacer una sinfonía. Lástima, pues la película hubiera merecido otro tratamiento más elaborado.

En resolución. Película floja e irregular. Si no cae en la mediocridad es por la profesionalidad y presencia de Richard Widmark y por los ráfagas de calidad cinematográfica que deja Trevor Howard. Del resto no hay mucho que hablar. No hay problema si, como efectivamente ocurre, se olvida pronto. No estamos ante El fugitivo de Andrew Davis, 1993; o La caza de Saura, 1965. Estamos ante unos personajes incansables y fuera de lo normal, perseguidos por una jauría de perros salvajes y dos ex nazis jugando al escondite. Pero por ver al gran Richard Widmark, cualquier cosa: https://www.youtube.com/watch?v=sWCDjt4A3wQ.

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