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Un gran entretenimiento a modo de pésima secuela

Por Javier Fernández Lópiz

-Spielberg: Oye, que tengo por aquí la pasta para hacer otra secuela para Jurassic Park, ¿quién se la pide?
-Johnston: ¡Pa mí!
-Spielberg: Déjate de rollos, que después de lo que hiciste en Jurassic Park 3 extinguiste a los dinosaurios de nuevo…
-Trevorrow: Bah, déjamela a mí, que tengo una idea cojonuda.
-Spielberg: ¿Cuál?
-Trevorrow: Mis amigos Rick Jaffa, Amanda Silver y Derek Connolly nos inventado algo que sorprenderá al mundo entero. ¡Humanos capaces de domar velociraptores!
-Johnston: Yo me llamo Joe…
-Spielberg: Es la idea más loca que he oído en mi vida, el proyecto es tuyo.
-Johnston: ¿Más loca que esa cuarta entrega de Indiana Jones?
-Spielberg: Tú calla. Que comience la fiesta. Los dinosaurios volverán a dominar la Tierra… ¡Y las taquillas de todo el mundo! Muajajajajajajajajaja.

Pues así se resume, con más o menos fidelidad, cómo plantearon Jurassic World. Llamamos al marido de Anna Faris y estrella emergente de Hollywood, Chris Pratt, cansado de aquellas apariciones en películas como Lo más profundo del valle. Contratamos a Colin Trevorrow, cuya experiencia en superproducciones es… ¡ninguna! Pero da igual, porque como ya hemos visto, ya no hace falta hacerte un nombre en Hollywood para lograr una gran recaudación. Ya no hace falta ser James Cameron, George Lucas, Michael Bay o el propio Steven Spielberg. Ahora son hombres como Alan Taylor, Shane Black o Joss Whedon los que mandan, los que logran resultados impresionantes sin la necesidad de mostrar un gran talento. A estos se suma el señor Trevorrow, genio y figura, que se atreve, sin vergüenza alguna, a vendernos un remix de la trilogía original de Jurassic Park como algo revolucionario, nuevo y con un fuerte componente nostálgico.

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Plano a plano, la película no deja de ser una copia con filtro de Jurassic Park, con el añadido, por supuesto, de unos “mejores” efectos especiales. Voy a omitir la vulgaridad que se me está ocurriendo ahora mismo mientras escribo eso último. Pero hay un hecho fundamental en todo esto, y es que desde el primer trailer mostrado de la película, ya nos dijeron el camino que iba a seguir el proyecto. Con cada trailer, cada avance, las expectativas disminuían, hasta que al final no esperabas nada, directamente se convirtió en una película sin fundamento ninguno. Entonces, y aquí sí me van a perdonar la expresión, Jurassic World te vendía toda la mierda de antemano, por lo que para el espectador ir al cine no suponía un riesgo, no podías esperarte algo peor, porque no podía ser peor. Y con la crueldad de una estrategia promocional sin precedentes en la historia del cine, comenzó un ataque, pero no de frente, sino por los lados de otros dos raptores que ni siquiera habías visto

Dicho de otra manera: tales eran las expectativas, que lo único que podía ser Jurassic World es mejor de lo esperado. Y así es, la cinta de Trevorrow, pese a ser un insultante “homenaje”, pese a que no hay ningún mérito en la cinta, pese a que las premisas carecen de sentido, consigue entretenernos, hacernos disfrutar quizá de una manera mezquina, pero lo logra. Ver a Chris Pratt en moto corriendo junto a los velociraptores en la pantalla grande del cine fue una experiencia única. Por cierto, el tiranosaurio de la película es el mismo de la original (entiéndase esto en términos de historia, evidentemente no existió nunca el tiranosaurio, ¿o sí?)

Luego llegas a casa y, ya en frío, admites que esto se ha convertido en un placer culpable, de esos que te da vergüenza comentar a tus amigos. Porque sabes que es mala, es jodidamente mala. ¡MOMENTO SPOILER! Si me dicen que el indomable Will… perdón, el Indominus Rex tiene parte de raptor y que por esto no se pelea con los raptores, y también me dicen que tiene parte de tiranosaurio, por qué cojones se pelea con él. ¿Eh? ¿Cómo? ¿Que quedaba guay? Ahhhh, cierto, cierto. Bueno, en realidad quedaría muy bien si los efectos especiales no mostrasen un nivel tan mediocre. Ojo, es preocupante que películas de inicios de los 90 sigan sorprendiendo más que algunos proyectos de ahora. Luego está lo del mosasaurio. Llamadme loco, pero yo no me pongo en esas escaleras que bajan automáticamente. ¿Alguien ha pensando lo que pasaría si un animal así chochara con el cristal (o el material que sea)? La presión que ejercería sería tal que esa gente moriría en menos de un minuto. ¡Y lo de las girosferas! Quedaba guay, quedaba guay, pero pensemos de nuevo. La girosfera puede aguantar fuertes golpes, pero no puede soportar la presión de la garra del Indominus Rex. Vale, podemos aceptar, en términos físicos, que eso es posible porque la presión que ejerce la garra es mayor porque se aplica a un punto específico. Vale, de acuerdo, pero la girosfera se pasea libremente entre los dinosaurios herbívoros. Si pasa un triceratops por ahí con un mal día la palmas. Dicho queda. ¡FIN DE SPOILERS!

¿El guión? Escrito en tres tardes con varios zumos de piña metidos en el cuerpo. ¿La música? Me imagino que John Williams está deseando matar a alguien, porque valiente basura de soundtrack. ¿Los actores? Nada que decir, todos cumplen. Chris Pratt además se permite distanciarse del registro mostrado en Guardianes de la Galaxia. Está claro que es el próximo Indy. ¿La puesta en escena? A veces sí, a veces no, es algo así como el tema del verano Follow the leader, va por momentos.

En resumen, todo es gratis. El entrada al parque no, cuesta lo mismo que la entrada al cine que todos hemos pagado religiosamente. ¿Qué es gratis? Pues es gratis la forma de cargarse el mensaje contenido en Jurassic Park, el poco respeto a lo puramente artístico, lo inhumana que puede ser la película. Pero igualmente gratuito es el hecho de que no puedes calificar a la película de deshonesta, porque te avisaron, te avisaron por todas parte de lo que estaban haciendo y qué camino van a seguir, con varias secuelas más ya en marcha. La culpa es del chino, si lo sabéis.

Fragmento de una conversación entre John Hammond e Ian Malcolm en El mundo perdido:

-Hammond: no se preocupe, no voy a cometer los mismos errores.
-Malcolm: no, está cometiendo… cometiendo otros nuevos.

¿Veis? No hay maldad, nos avisaron desde hace tiempo. FIN.

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