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Un entretenido y grato Thriller de espionaje

Por Enrique Fernández Lópiz

De nuevo he tenido la oportunidad y la suerte de ver este estupendo y entretenido film del gran Alfred Hitchcock titulado Cortina rasgada. Hitchcock es siempre una garantía y a la vez, si se vuelven a ver sus películas, al ser un director tan rico, se pueden recordar y revisar mejor escenas, episodios y aspectos de esas películas, como decía Francisco Umbral, de antañazo.

Fue la película número cincuenta de Hitchcock y se rodó en exteriores de Berlín, Copenhague y la University Of Southerns California (LA), y en el plató de los Universal Studios (Hollywood). Producida por Hitchcock, se estrenó el catorce de julio de 1966 en los EE.UU.

En la historia, Paul Newman interpreta el papel de Michael Armstrong, un científico norteamericano de prestigio que se desplaza a la Alemania Oriental, la antigua Alemania comunista, junto a su novia y secretaria Sarah Sherman, papel interpretado por Julie Andrews. Ya en Alemania, Michael se presenta como desertor del mundo capitalista, pero con la finalidad oculta de obtener datos científicos de alto nivel, sobre tecnología para la defensa nuclear, soviética. Pero en unas escenas de gran tensión y justo cuando consiguió la anhelada información, es descubierto. Es aquí cuando Michael y Sarah deberán huir a toda prisa, no sin afrontar numerosos riesgos para conseguir burlar a la policía y el ejército de la RDA, y huir del país.

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Yo sé que esta no es la mejor película de Hitchcock, y sin embargo, su sello se deja ver en forma de un film muy entretenido, con sus puntos de alto voltaje (la muerte de Gromek sin el uso de música es tremenda y pone en evidencia lo difícil que es matar a una persona; y la escena de la huida en autobús es Hitchcock en estado puro). Y, pues, estas escenas y escenarios, como cuando en la Universidad de Leipzig el sabio alemán le dicta la fórmula secreta al protagonista Michael casi sin darse cuenta, como en un juego, te mantiene la atención los 128 minutos que dura la cinta. Y aunque algunos la definen como obra menor de Hitchcock, ya querríamos que todas las obras menores fueran como ésta.

Lo principal es la maestría en la dirección de Hitchcock, a lo que se une un excelente guión de Brian Moore que crea un clima de tensión e intriga óptimo. La fotografía de John F. Warren construye una narración visual sobria y efectiva, no exenta de algunos toques de virtuosismo, y hace uso de un cromatismo contenido y equilibrado. La música de John Addison reitera un vibrante, pegadizo y romántico tema principal, que anima una partitura de suspense y misterio.

En cuanto al reparto, los dos basamentos principales son Paul Newman (que fue la única vez que trabajó a las órdenes de Hitchcock y de la que salieron ambos enemistados) y Julie Andrews, y ambos están creíbles, espléndidos y con química y sintonía. Newman luce aplomo, veteranía y desenvoltura, y aún no nos explicamos cómo no fue galardonado con un merecido Oscar en algunas de las muchas películas que rodó en el transcurso de su vida. No hay que olvidar a otros actores y actrices como Lila Kredova, Hansjoerg Felmy, Tamara Toumanova o Davis Opatoshu, por mencionar algunos, que lo hacen genial.

En esta película Hitchcock incursiona en el tema de la Guerra Fría, y creo que lo hace muy bien, sin demasiadas profundidades y construyendo un film d suspense que lo que pretende primordialmente es divertir, dando a la obra un gran ritmo basado entre otras, en un excelente montaje. Además, crea una atmósfera tan desasosegante como otros films más psicológicos. Y hasta que el final feliz no llega, estaremos ante la pantalla para ver qué cosa es la que va a ocurrir en una situación tan difícil como viven los protagonistas.

En definitiva, se trata de un Thriller de espionaje con elementos importantes de acción, intriga, enigma y romance. La película consigue muy bien una atmósfera en todo el relato, y se sustenta en un encadenamiento sin fin de situaciones de intriga bien concebidas, perspicaces y extraordinarias. Hitchcock utiliza unos elementos efectivos (contrarreloj, persecuciones, indefensión, dificultades, amenazas), y la mixtura de éstas situaciones tan vertiginosas crean en el espectador una impresión de de vacilación, peligro y osadía. Es cierto que la película es un tanto maniquea, donde hay buenos y malos, el bien contra el mal en un ambiente donde hay un estricto régimen policial, absolutismo, dominación, anulación de la individualidad, fanatismo y obcecación. Hay también una descripción de todos los tópicos, no por ello menos ciertos, del comunismo: ineficacia, desorden en la gestión, comida o café pésimos, y pobreza. Y aunque la película no es el colmo de la sutileza, o de las sugerencias como suele ser habitual en Hitchcock, no deja de ser una estupenda obra, entretenida, sobresaliente y muy grata de ver.

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