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Un día de furia

Por Jon San José Beitia

Aplastante y contundente crítica del estilo de vida de la sociedad actual, que vio la luz por los años noventa y que actualmente tiene más valor, ante la crítica situación política y social que vive el mundo capitalista en la actualidad.

Michael Douglas encarna al trabajador medio que se siente superado por las presiones de la sociedad consumista y se ve desbordado por la situación crítica que vive, desatándose una oleada de situaciones violentas que van progresando hasta alcanzar niveles insospechados. Curiosamente los actos vandálicos que protagoniza pueden ser comprendidos e incluso apoyados por el espectador, que es testigo de las vivencias del personaje.

A medida que avanza la trama cada situación y suceso resulta más surrealista pero, curiosamente, no están lejos de lo que ocurre día a día en las calles de una ciudad, con vendedores de droga, ladrones, estafadores, violadores e incluso fanáticos de grupos violentos. De esta manera el personaje encarnado por Michael Douglas se convierte en un antihéroe involuntario, que hace frente a las injusticias que vive.

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Las andanzas de este singular personaje se siguen con atención y, en determinados momentos, con entusiasmo para comprobar como planta cara a las injusticias y arremete contra todo lo que se pone en su camino. Entra en una ruleta dinámica plagada de acontecimientos violentos que van aumentando los riesgos a los que se expone.

Un punto acertado de la trama es el toque de humor negro y ácido que envuelve a todo el argumento, logrando hacer más llevadero el oscuro camino de violencia y destrucción que ofrece el relato.

La película conecta, con acierto, las vivencias en primera persona del personaje principal con las indagaciones de la policía intentando esclarecer los hechos que rodean a la ola de violencia que se ha desatado en diversas localizaciones de la ciudad.

A medida que avanza la trama se van descubriendo los problemas que asedian al protagonista y la fundamental motivación de sus actos, logrando llegar a comprender su estallido de violencia.

Michael Douglas está sensacional en su papel, recogiendo la rabia, violencia y fobias de un hombre asfixiado por las circunstancias de la vida. Encarna a un personaje de esos que se quedan grabados en la memoria, mostrándose inquebrantable y contundente con todo tipo de injusticia.

Ante la situación actual vivida por los países capitalistas -en la que las masas de la población se han sublevado contra los dirigentes políticos, los abusos de poder e injusticias-, se puede comprobar como este relato no está tan alejado de la realidad.

Una película totalmente recomendable en la que se puede ver cómo las presiones de la sociedad pueden conducir a comportamientos violentos, empujando al individuo hacia un camino sin retorno.

Jon San José Beitia

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