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Un crimen casi perfecto

Por Enrique Fernández Lópiz

Crimen perfecto (1954) es una de mis películas favoritas de mi también favorito director Alfred Hitchcock. Lo es por su minimalismo, por sus actores, y dentro de ellos, singularmente, por otra favorita de mis gustos, tal Grace Kelly; y también es favorita por el suspense que encierra y por el ingenio del guión.

De manera que la volví a ver por enésima vez no hace mucho. Y de nuevo tengo que subrayar que Hitchcock ha sido uno de los más GRANDES del cine de todos los tiempos. Hoy, cuando al parecer tantos medios técnicos y recursos parece que hacen falta para rodar una película, resulta que el maestro Hitchcock realiza la que ahora comento dentro de un pequeño apartamento y con tres o cuatro actores. Y encima, hace que no te levantes de la butaca aunque la hayas visto ya una docena de veces.

Si la dirección es magistral, no lo es menos el guión de Frederick Knott, que escribió una trama sencilla para abordar asuntos complejos, que incluyen planear un crimen, pero también los celos, la ambición, la infidelidad, etc.; un guión milimétrico e inverosímil y técnicamente perfecto. La música de Dimitri Tiomkin acompaña a la perfección con una partitura que enlaza pasajes románticos y melódicos (“Margot y Mark”), de creación de suspense y dramáticos, de excelente factura y gran colorido; y la fotografía de Robert Burks es realmente buena, y utilizó la cámara de “visión natural” de M.L. Gunzberg, que sería el preludio del 3D, a la vez que ofrece planos elevados emocionantes, planos de detalle que sostienen y alimentan la incertidumbre, claroscuros que parecen sacados de la obra de Rembrandt y un montaje fluido, suave, casi imperceptible.

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El reparto es de lujo en todo sentido. Brilla por sobre todo una Grace Kelly hermosísima, expresiva, delicada, en fin, un lujo, no en vano Hitchcock se bebía los vientos por ella. Y está igualmente inspirado Ray Milland, su marido en el film que sabe expresar con absoluto acierto, todo su cinismo. Robert Cummings estupendo y medido en el papel de novio-amante de Grace. Anthony Dawson muy bien como asesino comprado. Y acompañan con igual maestría Leo Britt, Patrick Allen o George Leigh. Como siempre, Hitchcock supo elegir y dirigir a la perfección a su cuadro actoral.

La historia se desarrolla en Londres durante tres días, con un epílogo situado meses más tarde, y es así. Tenemos liderando la historia a un apuesto y pragmático jugador de tenis retirado, Tony Wendice (Ray Milland), que tiene in mente acabar con la vida de su bellísima y rica esposa, Margot Mary (Grace Kelly), porque sospecha no sin razones, que le es infiel; además está en un primerísimo plano igualmente el temor de Tony a perder la herencia de su esposa si ésta le pide el divorcio. Efectivamente, Margot, cansada de la vida desordenada y egocéntrica de Tony y de sus ausencias frecuentes, se enamora de Mark Halliday (Robert Cummings), escritor norteamericano de guiones policíacos para la televisión. El frío y calculador Tony consigue contactar con un antiguo compañero de la Universidad, Charles Swann (Anthony Dawson) ex convicto, individuo débil, que carece de escrúpulos y es capaz de todo por dinero. Así pues, le convence para que cuando él se ausente una noche, con unas llaves que le dejará, se interne en la vivienda donde estará su esposa, y cuando ella vaya a atender el teléfono, justo a una hora en la que él la telefoneará, el antiguo camarada la asesine.

Premios en 1954: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor actriz (Grace Kelly). BAFTA: Nominada a mejor actriz extranjera (Grace Kelly).

Esta película es desde mi parecer una obra maestra, una obra mayor de Hitchcock, un verdadero fenómeno del cine, con un calculado y medido guión. Esta obra aparentemente sencilla, de plató sencillo y con apenas personajes, la historia debe ser bien contada para que no resulte tediosa. Pues bien, esta cinta es una auténtica lección de lo que deber ser la conducción precisa del tempo narrativo y el manejo por tanto del suspense, de la intriga y de la perplejidad que no amainan hasta prácticamente el final.

Al modo de la La ventana indiscreta estrenada en ese mismo año de 1954, Hitchcock y su enorme talento consiguen que, rodada dentro de un pequeño apartamento el noventa por ciento del metraje y con apenas cuatro personajes llueva, truene y caigan rayos y centellas de incertidumbre y emoción. Para ello Hitchcock nos cuenta la historia apoyándose visual y simbólicamente en pequeños detalles, gestos y objetos aparentemente sin importancia, en los cuales descansa el suspense y la turbación que provocan los acontecimientos. Crimen perfecto es en gran medida ir viendo cómo la trama avanza a través de esos detalles aparentemente secundarios. Y esto que digo hace que la construcción visual de la película sea de primer orden: unas cortinas, unas tijeras, una puerta, unas llaves, todo hilado artesanalmente: ¡qué difícil es hacer eso! ¡Un mérito de Hitchcock y su realización en la ponderación del detalle!

En definitiva, esta película es arquetípica de Hitchcock con su obsesión por el crimen insondable tras una inteligencia superior capaz de alimentar la confusión y el desconcierto en torno a los hechos, ocultando la identidad del asesino e impidiendo probar la responsabilidad de nadie en el crimen. Es un crimen es perfecto porque está tan perspicazmente planeado y tan fríamente consumado, lo cual que no deja pistas y resulta muy difícil descubrir al culpable… aunque no imposible.

Un film que tiene de todo: es crimen, es misterio, es amor, es suspense e intriga y es thriller. No sé si se puede ofrecer más.

Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Obra Maestra de película por absolutamente todo y todas las personas que la componen, las de delante de las cámaras y las de detrás, así como también las personas de Postproducción.

    Grace Kelly está fantástica y bellísima
    Ray Milland intrigante en todo momento
    Robert Cummings nos ofrece grandes intervenciones
    John Williams efectivo y gracioso a la vez como Inspector
    Anthony Dawson siniestro

    Por cierto, la escena en la que Dawson llega a la casa de Kelly y Milland y este último le recibe y charlan entre ellos, una de las mejores y más intrigantes escenas que se pueden apreciar en el Séptimo Arte creo yo.

    Crimen Perfecto es de esas películas de 10 que no te cansas de ver, admirar y deleitarte con cada una de sus escenas.

    Suscribo tus palabras Enrique ¡¡Fenomenal crítica!!

    Un abrazo crack!!

    • Enrique Fdez. Lópiz

      Miguel, pensamos lo mismo sobre esta película, a lo que veo. La he visto doce veces al menos. Un abrazo crackazo

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