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Un atraco sin demasiada emoción

Por Enrique Fernández Lópiz

En la historia El atraco, tres guardas veteranos de un Museo, tras treinta años mirando y admirando las mismas obras de arte, están, cada uno de ellos, totalmente prendados principalmente de alguna de esas obras. El primero, interpretado por Walken, está absoluta y mórbidamente enamorado del retrato de cuerpo entero de una joven, cuadro que ha estudiado a fondo y sobre el que es un especialista, que data del siglo XIX. El segundo guarda (Freeman) es un voluntarioso pintor aficionado y copista de las piezas del Museo, que está prendado de un retrato donde figura un gato, justo él que es un enamorado de estos felinos y tiene su casa llena de ellos. Y el tercero es un guarda de noche (Macy), ex marine e individuo extravagante y narcisista que cuando cuida las piezas, siempre se desnuda y se coloca en la misma postura y frente a una escultura clásica desnuda también, con la que está identificado. Los tres, pues, han desarrollado un fuerte vínculo emocional con esas obras. Esto hace que cuando la administración del Museo decide trasladar las piezas a Dinamarca, ellos acuerden tratar de evitar que sus cuadros y escultura se vayan tan lejos y deciden robarlas de una manera curiosa que quien vea el film sabrá en qué consiste.

El irregular director británico Peter Hewitt construye una película mediocre sobre la historia que acabo de contar grosso modo, con un guiónde Michael LeSieur, al que le falta intriga, emoción y que resulta ser predecible y un poco ingenuo. La música de Rupert Gregson-Williams acompaña mal que bien y no está mal la fotografía de Ueli Steiger.

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El reparto es a priori de lujo, un insigne “dreamteam” actoral, con un Morgan Freeman que pone la cara y poco más, lo cual que no es poco; Christopher Walken, un actor excelente desaprovechado para esta ocasión pero que a los efectos cumple sobradamente; y un William H. Macy que suele ofrecer másrepertorio y vivacidad de lo que muestra en este film, lo cual que tampoco está nada mal. El resto del reparto es de más o menos calidad, con Marcia Gay Harden (guapa y estupenda), Breckin Meyer, Wynn Everett, Sophya Gudelman, Bates Wilder, Lauren E. Clarke y Christy Scott Cashman. Cumplen.

Se trata de una comedia ligera, digestiva y también sin ambición. Los personajes son meros pobres guardas de un Museo, ni son glamurosos, ni son violentos o audaces, ni son tampoco muy inteligentes. Personas normales, cada uno con su historia personal y su vida singular, que no quieren que se lleven las obras de arte de las que están absolutamente hechizados. En este sentido, un punto interesante de la película es la descripción de la obsesión que sufren los guardas por sus respectivas piezas artísticas.

Hay algunas cosas que se salvan del film. Una es el tono amable y agradable del mismo. Otra, la experiencia de los protagonistas principales; si hubieran sido otros, no sé qué habría parecido esta película. La duración de 90 minutos es de agradecer. Más no habría sido digerible.

En resumen, comedia apacible que para algunos espectadores puede resultar entretenida. Al estar los personajes ya al límite de la jubilación y viendo que les van a quitar sus obras de arte con las que no sólo se han deleitado toda la vida sino que las han hecho propias psicológicamente hablando, pues bien, debido a este entramado, la obra se teje sobre un leve fondo dramático. Además tiene algunos gags buenos y divertidos, y algunos diálogos que hacen más sonreír que reír. Por lo menos, esto hay que admitirlo, Hewitt es honrado y ni pretende hacer cine de autor, así como tampoco se ha propuesto realizar el film del siglo. Deja a los actores actuar, rueda y nos ofrece un plato ligero, con buena edición y bien acabado. Justo lo propio para una sobremesa.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Y19-NcDiWew.

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