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Tusk

Por Alejandro Arranz

-Por fin la he encontrado, la película más bizarra de año. Kevin Smith se ha sacado de la manga una historia escalofriante, divertida y desde luego inaudita. Un macabro juego lleno de humor negro.
-Melancólico homenaje al cine de terror, con resonancias de Raimi, Carpenter, Hooper y otros tantos maestros. A veces es excesivo pero suele encontrar su lugar y Smith demuestra continuar pudiendo sorprender.

Que bien nos cae a todos el señor Kevin Smith, bueno a todos no que siempre hay gente que tiene que llevar la contraria y formular algún comentario despectivo en el que se incluya algún que otro chiste burdo sobre su exceso de peso. Dejando a un lado a esa gente, a todo el mundo le cae muy bien ese gordito ahora menos voluptuoso que es tanto escritor de cómics, como actor, guionista, director e incluso co-fundador de una productora cinematográfica. Y por si eso no fuera suficiente es una persona de recursos que tiene muchos amigos en este mundillo. Por ejemplo es uno de los amigos de Ben Affleck (sí, tiene algunos), y además tuvo las agallas de defenderlo de la gente que lo desaprobaba como nuevo caballero oscuro. Puede que a veces cree algo de controversia (por eso nos mola, es que somos fans locos de Lars von Trier, James Franco y el falso malote de Shia LaBepuf) y por eso algunos le insultan, pero me da a mi que se limpia el trasero con billetes mientras lee los tweets despectivos hacia su persona y se come una ala de pollo. Perdonadme por mi actitud bromista de hoy es que la nueva película de Smith ha sacado mi lado salvaje. La trayectoria de este cineasta es tan irregular que asusta, pasando de ópera prima de culto y algo de buen cine independiente a basuras comerciales para tocar fondo con “cosas” como Jersey Girl o Vaya par de polis. Después en 2011 sorprende tanto a crítica como a público con Red State, un thriller de denuncia que nos descubrió una faceta completamente nueva y fascinante de este señor que nos cae tan bien. Ahora, tres años después, estrena su nueva película, la “bizarrada” más comicamente grotesca y perturbadora que he visto en mucho tiempo, Tusk.

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Aviso, cuanto menos sepan ustedes de la trama de esta excéntrica, demente y cruda cinta de Kevin Smith mejor, pues así el efecto será mucho mayor. Lo primero que hay que decir seguramente es que ni de lejos es para todo el público, pues por un lado una gran cantidad de espectadores la rechazarán por su rareza o tal vez porque no vean más que lo superficial de la trama, otro sector más definido la tachará de cine de culto simplemente por la extravagancia de sus formas sin tener en cuenta nada más. El porcentaje de público que sea capaz de visionar Tusk como es debido seguramente apreciará muchas de las virtudes que posee el filme de Kevin Smith. Entre ellas la creación de una atmósfera tétrica y opresiva que se mantiene en la mayor parte del metraje, a lo que le añadimos una dirección opulenta, un estupendo uso de los recursos del género y un delicioso toque de humor negro que le pone la guinda al cóctel. Smith como director ha madurado mucho y parece haber encontrado su sitio en este nuevo tipo de cine de mala baba en el que juega al horror con sus personajes sin dejar en ningún momento de reírse por espeluznante que resulte la situación. Un trabajo que emula continuamente a no pocos grandes del género y clásicos varios, pero que pese a todo se siente irregular, tal vez porque no siempre el realizador es capaz de manejar correctamente su historia y da la sensación de que se le va de las manos. No obstante estamos ante una obra a menudo brillante y genuina de Kevin Smith, que deja además escenas memorables para el género.

El trabajo como guionista es un cantar diferente, pero el estadounidense no es nuevo en ello y tiene la suficiente ferocidad y perspicacia para dar la talla sobradamente. Por ello Tusk cuenta con unos diálogos excelentes, unos personajes correctos y una cantidad notable de locura bastante bien distribuida; hay evidentes parecidos razonables pero pienso que podría estropear un poco la historia por lo que los dejaré en el bloc de notas. Por lo tanto queda claro que estamos ante un trabajo depurado si bien irregular, que además podría analizarse dividiéndolo en tres actos. De este modo los primeros 20 minutos de Tusk conformarían una magnífica película de terror, seguida de un tramo intermedio de desarrollo que se aprovecha de las buenas ideas del guión y de la vigorosa interpretación de Michael Sparks, aunque ni de lejos llega al nivel de la apertura, y por último un desenlace extremadamente para gustos y que es también donde más se nota el tembleque del director con el paso del tiempo.

La nueva película de Kevin Smith confirma sus dotes en la dirección fuera de sus terrenos habituales, como en Red State el director nos sorprende, esta vez con un filme de terror de lo más inesperado y divertido. A pesar de altibajos y momentos innecesarios Tusk es una notable película del género repleta de diálogos fantásticos y guiños característicos. La admirable labor de Smith como guionista y director, sumada a la interpretación de Michael Sparks y porque no decirlo a una de las mejores intervenciones de Johnny Depp de los últimos años, conforman una cita obligada con el director más “freak” que conocemos…y con su hija y su mujer, que como siempre están enchufadas con mucho estilo.

Alejandro Arranz

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