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Tres mazados muy ciclados

Por Adrián Pena

Mark Wahlberg, The Rock Johnson y Anthony Mackie, son los tres culturistas mazados con los que cuenta Michael Bay para su nueva película, un film de lo más personal del cineasta californiano, donde con un discreto presupuesto, 26 millones de dólares, realiza una más que digna cinta que mezcla acción y comedia negra (en situaciones muy puntualizadas), muy alejada de los 195 millones de Transformers 3 y de los 200 de Transformers 2. Dolor y dinero supone un respiro a la saga de los robots y un previo encuentro entre protagonista y director antes del relanzamiento de la franquicia que continuará en 2014. Estos “anabolizados” protagonistas son la antítesis total de los policías rebeldes en la filmografía de Bay. Una más que interesante propuesta tras tanta película taquillera.

Y hay que agradecerle ese respiro, necesario, en su filmografía para abandonar a los Transformers y darnos otra alternativa llena de adrenalina a los que nos tiene acostumbrados, alejándonos del universo Hasbro. Dolor y dinero es una de esas historias reales de la madre patria América, que tantas anécdotas singulares nos deja, un filón muy aprovechable para la industria del cine. La historia se centra en un entrenador de fitness, Daniel Lugo (Wahlberg), que cansado de su trabajo decide cumplir el sueño americano a su manera. Todo ello comienza tras conocer a un cliente acaudalado, Tony Shalhoub, con aires de arrogancia y frivolidad. Para dar su gran golpe contará con dos secuaces, Adrian Doorbal (Mackie), un cliente del gimnasio y Paul Doyle (Johnson) un exconvicto con demasiado fervor por la palabra de Dios. Tras planificarlo todo desastrosamente consiguen raptar a su ilustre cliente, y con ello vendrán una serie de calamidades que harán de todo esto un inusual secuestro.

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La dirección de Michael Bay está muy bien llevada, dotando a la película de buen ritmo e introduciendo entre tanto músculo toques de humor en el momento preciso. Las explosiones tan características del cineasta apenas se vislumbran, una en todo el metraje, siendo totalmente justificada. El guión, lejos de ser bueno, cumple en todo momento, contándonos un hecho verídico de la manera más amena posible e introduciendo detalles, anécdotas y situaciones cómicas para magnificar la historia y enganchar al espectador a una película que no tendría demasiado interés por sí sola. Las actuaciones cumplen con creces, Wahlberg cambia totalmente de registro, su personaje es un completo tarado sobrado en músculos y escaso en inteligencia, un “listillo” de barrio con mucho cine a las espaldas y excesiva dosis de “flipaduría”, un enterado de la vida con pocos kilómetros a su espalda, que con su diarrea verbal es capaz de convencer solamente a dos tipos menos listos que él, un cabecilla sin cabeza. Dwayne Johnson, realiza uno de los mejores papeles de su carrera, sin ser tan duro como en otras ocasiones y, a pesar de no tener un personaje tan genial como el de Wahlberg, su Paul Doyle no sólo da juego, también buenos momentos. Mackie es el tercero en discordia, el tapado entre tanto músculo, el que pasa más inadvertido, pero fundamental para realizar el golpe. Tony Shalhoub, es el que sufre las consecuencias de ser rico, la pieza clave en la trama, el objetivo principal, él es el primer paso de unos delincuentes principiantes; tal vez él no sea lo mejor de la película, su irregular interpretación navega entre lo irritante y lo cómico. Ed Harris aparece en el momento justo para dar más sobriedad a una delirante historia, dotando de veteranía y profesionalidad a la cinta. El resto de secundarios cumplen con papeles de menor trascendencia.

Dolor y dinero es la película menos “Bay” de la biografía de Bay, así que dejar los prejuicios a un lado. Aquí no hay explosiones innecesarias, ni guiones ramplones como en las dos últimas entregas de Transformers, ni personajes como los Affleck y Hartnett de Pearl Harbor. Aquí está la cinta más humilde y menos pretenciosa de un director que nos ha acostumbrado a espectáculos de explosiones y excesos, aquí está una de las mejores cintas de Michael Bay.

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