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Toro Salvaje

Por Diego Bordonau

EL OLIMPO (Parte II)

Yo No Me He Caído, Ray… No Me Has Derribado, Ray: Toro Salvaje (1980), supone para De Niro la cumbre de su carrera por lo elaborada de su interpretación en este biopic de Martin Scorsese sobre el boxeador profesional Jack La Motta, consiguiendo su primer Óscar como protagonista y el segundo de su carrera igualando a otros legendarios actores como Tracy, Cooper, Quinn o Brando. La película consigue además ocho nominaciones a los Oscar de 1980, entre otras, sus compañeros de reparto, la fotografía y, como no, película y director, obteniendo sólo dos galardones, el de De Niro y el de la fiel colaboradora y mano derecha del director, la montadora Thelma Schoonmaker, en lo que es un excelente trabajo de edición, dotando de vida al film ya que su trabajo supone la materialización de forma ordenada de las ideas del director, siendo ésta una de las profesiones más importantes y entregadas dentro la industria y digna de reconocimiento, el Montaje y este en particular merecedor de todos los elogios.

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Sólo con los primeros acordes de la Cavalleria Rusticana de Mascagni en los títulos de crédito iniciales, junto con el magistral empleo de la “cámara lenta”, habitual en sus películas, ya te das cuenta de que estás ante algo GRANDE, es el preludio de lo que será una Obra Magna, acompañada de una de las interpretaciones más completas y complejas de Robert De Niro, que le acarreó una fuerte depresión de la que le costó salir, secundado por un magnífico Joe Pesci y una bellísima Cathy Moriarty, todo esto envuelto en una excelente fotografía en B/N que refuerza y enfatiza todavía más todos los aspectos dramáticos del film, ofreciéndonos unas escenas de boxeo  soberbiamente rodadas, para finalmente concluir con un monólogo a modo de epílogo que hacen del film la Obra Maestra de Martin, la mejor de su género y sin duda, una Obra Maestra del Cine en general. Con Toro Salvaje, Scorsese vuelve a coquetear con el género Mafia, en lo que será un referente de su carrera, en un ambiente propicio para ello, el Boxeo y las apuestas, donde su maestría queda más que demostrada y donde tanto De Niro como Pesci se mueven con una pasmosa y virtuosa facilidad.

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Este proyecto, llega a Martin Scorsese en un momento difícil para el director, después de tres años de inactividad en largometrajes, ya que en el terreno del documental seguía proliferando su obra, y tras un gran fracaso comercial y personal, del que no se recuperó fácilmente, debido a su “ego” y su especial perfeccionismo, de la hoy muy valorada New YorK New York (1977), que lo arrastró también a otra depresión, desembocando en una degradación personal física y mental, para finalmente, tomar la decisión de llevarlo al Cine por las similitudes que guardaba con La Motta y su particular manera de autodestrucción. Tras sufrir una hemorragia interna que lo llevo al borde de la muerte, decidió contar su propia experiencia escudándose tras la figura del púgil, que subió a lo más alto para después caer a lo más bajo de su carrera. Y así, se encontraba él, sus propias palabras lo dicen todo sobre ese momento por el que estaba pasando y lo que le supuso hacer una obra como esta:

Puse en Toro Salvaje todo lo que sabía, todo lo que sentía, y pensé que eso sería el final de mi carrera. Es lo que se llama un film kamikaze, se pone todo dentro, se olvida todo y después se intenta encontrar otra manera de vivir”. Afortunadamente, su genio no se apagó y continuó para el bien de todos.

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Recientemente, se restauró una copia de la película que sirvió como inspiración al gran Scorsese para filmar esas escenas únicas de Boxeo, y esta copia no es otra que The Ring de 1927, muda y de otro de los grandes de la industria, el Rey del Suspense, Sir Alfred Hitchcock.

Como nota curiosa, siempre en la filmografía de Scorsese están los famosos cameos, esta vez de la mano de su propio padre, Charles Scorsese, en una reunión familiar en casa de La Motta, o el propio Scorsese reflejado en el espejo del camerino, donde La Motta ofrece su “speech” final antes de salir al escenario, incluso el mismísimo Don Dunphy, comentarista radiofónico de la época, haciendo de si mismo en los combates de Boxeo.

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El cierre musical no podía ser otro que con la maravillosa y nostálgica ópera clásica con la que Scorsese abre este retrato de degradación personal, sobre el éxito y posterior caída y bajada a los infiernos, el Intermezzo de la Cavalleria Rusticana de Pietro Mascagni para acentuar más este drama humano.

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Leer EL OLIMPO (PARTE I)

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Comentarios

  1. Antonio Clemente

    Genial crítica. No es que case mucho con este film, lo vi tarde y no acabé de disfrutarlo como se debía., pero he de reconocer que el señor De Niro se sale. Un actor que junto a Pacino creo que ya han rodado lo mejor de sus vidas y ahora viven de las rentas. Una lastima. A ver si aparece por ahí un nuevo Tarantino y les vuelve a sacar el jugo que tienen.

  2. Diego B

    Muchas gracias, Antonio. Más tarde que yo no creo, la descubrí hace solo 2 años en La Sexta 3 y luego tuve la oportunidad de verla en la pantalla grande y en VO. Dale otra oportunidad porque el film lo merece.

    De Niro, es el más grande y Pacino no se queda corto junto Nicholson son lo mejor de estas ultimas décadas. Creo que De Niro por fin ha resurgido con “El lado bueno de las cosas” (2012) y aunque tengan que aceptar algún bodrio, hay que comer. Por fin, Scorsese y el vuelven a reencontrarse el año que viene con “The Irishman” regalándonos otro bomboncito, interpretando a Frank Sheeran “el Irlandés”. Un Saludo.

    • Antonio Clemente

      Esperemos a ver que tal. Saludos

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