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Tópicos y lugares comunes

Por Enrique Fernández Lópiz

Estamos ante una de esas muchas películas de ciencia ficción que inundan las carteleras en los últimos tiempos, Oblivion. La historia se desarrolla en el año 2073, sesenta años después de que la Tierra fuera atacada, una guerra de la que finalmente salió victorioso nuestro planeta. Sin embargo, la mitad de la Tierra quedó destruida, siendo los humanos evacuados a otros planetas (argumento que preside igualmente el film Interstellar, 2014).

En esta rocambolesca trama, Jack Harper (Tom Cruise), soldado ex marine de los EE.UU. –para darle más sabor de Imperio a la cosa-, resulta ser de los últimos hombres que habitan el planeta. Es, a la sazón, un ingeniero de drones cuya misión es extraer los recursos vitales de la Tierra para la subsistencia de los evacuados. Para ello patrulla diariamente los cielos y un buen día, para su regocijo, rescata a una mujer desconocida de una nave espacial (Olga Kurylenko), tan perdida como el propio espectador. A partir de ahí sus convicciones más profundas y su solidez como soldado que cumple misiones específicas con órdenes concretas, se tambalean.

Joseph Kosinski hace una decente dirección con una gran fotografía de Claudio Miranda y una buena banda sonora de M83. Kosinski, debutante, ejercita, una visión algo subkubrickiana sobre las construcciones etéreas de un nuevo universo con sangre de neón. El guión contiene algo de buen corazón y espíritu humano, con una estructura un tanto deslavazada y algunos desarrollos en la narración que son cuestionables, basada en una novela gráfica aún no publicada del propio Kosinski. Los efectos y las panorámicas resultan esplendentes, de manera que aunque son temas trillados, no dejan de tener en esta peli un plus, un toque impresionante y de relumbrón que emociona al espectador.

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Y ahí queda la cosa, pues la historia carece de un genuino atractivo o interés. Es una cinta a la medida de Tom Cruise, que cumple en su papel de técnico de drones que acaba salvando al mundo y, por supuesto, se queda con la chica mona, lo cual que a los jóvenes les debe molar mucho, pero a quienes hemos visto cine y tenemos un cierto bagaje, esta película nos parece una cinta llena de tópicos, de cuasi plagios y de un tedio letal que se agudiza por el metraje de más de dos horas (126 minutos).

Como dice Jordi Costa a propósito del protagonismo de Cruise: “Cruise parece tan presente en la voz en off que abre Oblivion, con su obsesión por no dejar ni un cabo suelto —imponiéndose como interferencia a lo mejor del conjunto: la mirada del arquitecto Kosinski sobre ese mundo de ruinas, torres tecnológicas, drones y naves burbuja—, como en las componendas de su desenlace.” Si Cruise tiene su gran protagonismo, no olvidamos, como dice Oti Rodríguez que “la gran «tapada» de la historia, el personaje que contiene más carga de complejidad, humanidad y emoción, es el de su compañera de «loft» suspenso en las nubes, Victoria, que encarna con muchísimo encanto y doblez Andrea Riseborough, una actriz con cara de irle a cantar una saeta al Paso del Cristo Crucificado. Correcto.

Oblivion no es una película sutil que nos llevará como por encanto a los mundos del futuro. Lejos de eso, narra lo presente, sin que en ningún momento concurra la intriga o nos incite a ejercitar la adivinación, es decir ¿qué va a ocurrir en el porvenir de la humanidad? Además, el film abunda en la estridencia, en el dron guardián, en efectos de grandes pirámides, etc. Pero en ningún caso Oblivion nos presenta la fuerza o el espectáculo de ficción que requiere este tipo de cine. Y para colmo, la escenografía resulta excesivamente árida y límpida, como que la trama se desarrollara en un ambiente en demasía pulcro, esterilizado, unos lugares cuasi plastificados en los que parece el hombre jamás hubiera puesto la mano.

Si sumamos todas las variables, el resultado es una película pesada para mayor gloria y lucimiento de Tom Cruise, como mucho. Y de invitado Morgan Freeman, tal vez el mejor actor de la película. El resto, o sea casi todo, para dormitar y renegar un poco de los siete euros que te han soplado de manera tan inocente; incluidos actores muy secundarios como Nikolaj Coster-Waldau, Zoe Bell, Melissa Leo, Linsay Clift, Jaylen Moore, Julie Hardin, Paul Gunawan, Jay Oliver o Jason Stanly.

Luís Martínez, de El Diario El Mundo apunta y yo comparto que Oblivion es: “Un pastiche cuya única virtud corre a cuenta del departamento de los efectos visuales. (…) una historia incapaz de tomar la suficiente distancia con lo narrado para resultar inteligente“. Y es que debemos valorar la inteligencia, la imaginación. Como se decía y se escribía en el famoso mayo de 1968 francés: “La imaginación no es un don, sino el objeto de conquista por excelencia (Breton)“; o,¡La imaginación toma el poder!”… Pues aquí de eso, poco o nada.

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Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Una de las peores películas que he visto en mi vida
    Guión superficial como el que más, Actores y Actrices sin vida(que el currante Tom Cruise y que el maestro Morgan Freeman me perdonen, pero es así) y una historia tan aburrida y vacía que no transmite nada de nada ni en lo dramático ni en lo cómico.

    Oblivion, en lo que a mi respecta, no se merece nada de nada y en esta afirmación incluyo la gran crítica que le has dedicado Enrique

    Un saludo para ti!!

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Miguel Ávalos, como eres un profesional del asunto cine, te agradezco que coincidas conmigo en que Oblivión es una peli tipo plástico. En cuanto a ti, acabo de ver un vídeo impresionante en facebok impresionante. Y lo que más deseo es que triunfes en lo que te gusta, que es la interpretación. Un abrazo crack -como tú dices y tanta gracia me hace!!

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