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Tópicos típicos y la heroicidad norteamericana

Por Enrique Fernández Lópiz

La película Emboscada en la bahía (1966) narra la operación llevada a cabo en la Segunda Guerra Mundial, 1944, por una patrulla de marines norteamericanos que desembarca secretamente en la isla de Siriago, en Filipinas, ocupada por los japoneses. Su misión: encontrar a un contacto que posee información de vital importancia para el general MacArthur. Esta información podría evitar una gran emboscada a las tropas norteamericanas y la patrulla de marines, conscientes de la importancia de su misión, no escatimará esfuerzos y riesgos para asegurarse de que la información llega a su destino.

Se trata de una película de guerra rodada allá por 1966, con una aceptable dirección de Ron Winston, un guión cortito por no decir muy cortito de Marve Feinberg y Ib Melchior, guión predecible y poco atractivo; fotografía oscura y mediocre de Emmanuel I. Rojas; y una excelente música de Richard LaSalle, para mí lo mejor de la cinta.

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En cuanto al reparto resulta un tanto anodino, destacando Hugh O´Brian y sobre todo el mítico ex niño prodigio y pequeñín Mickey Rooney, que hacen sus roles con profesionalidad y esa especie de listura e hiperactividad que caracteriza a Rooney, sobre todo cuando hace de soldado; especialmente curioso para mí es la presencia de James Mitchum; sobre este Mitchum tengo que ofrecer una pésima valoración: es torpón e inexpresivo, y aunque se parece mucho físicamente a su memorable hermano Robert Mitchum, su calidad actoral no tiene nada que ver en calidad con la de su egregio y GRANDE Robert. Junto a ellos otros actores como Gregg Amsterdam, Tony Smith, Peter Masterson, Harry Lauter, Jim Anauo, Juris Sulit, Tony Smith, Tisa Chang, Buff Fernández o Amado Bello entre otros,todos ellos con interpretaciones mediocres y sin garra.

Como digo, la peli, del tipo serie B, tiene sus altibajos, con algunos destellos de emoción y entretenimiento, donde los japoneses son feos y malos y los americanos guapetones y valientes. Tópicos típicos, escenas poco verosímiles algunas y un metraje para mayor gloria de este director con nombre de bebida y apellido de cigarrillo: Ron Winston.

Hay que pensar que en aquellos entonces, aún se seguían haciendo filmes propagandísticos en favor de los EE.UU y los aliados, que lucharon bravamente, que todo hay que decirlo y reconocerlo, contra las fuerzas facinerosas del eje Berlín-Roma-Tokio, es decir contra los grandes autoritarismos (nazismo y fascismo de alemanes e italianos) o, en el caso japonés, contra una monarquía medieval aún con ínfulas de grandeza y con pretensiones expansionistas. O sea, que estas licencias, los europeos tenemos que saber encajarlas con deportividad, pues si no es por los EE.UU. y aliados en el frente occidental, y la ex URSS y el Ejército Rojo en el frente oriental ¿qué habría sido de la pobre Europa? Es difícil saberlo, pero sin duda las cosas habrían resultado mucho más difíciles. Pues bien, esta es una de esas pelis de propaganda sobre la heroicidad norteamericana en aquella contienda mundial.

Película bélica sin muchas pretensiones,entretenida y agradable de ver a ratos, aunque en toda la parte final exagera bastante la nota y presenta situaciones poco creíbles.

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