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Todos son furtivos

Por Enrique Fernández Lópíz

En la película Ángel (Ovidi Montllor) es un hombre primitivo y rudo, un cazador furtivo que vive con su madre (Lola Gaos) en una perdida casa en el bosque, en la España más profunda imaginable.  Su madre es una mujer violenta que ejerce un poder tiránico sobre él. En una de las pocas incursiones que Ángel hace a la ciudad para comprar útiles para fabricar sus trampas de caza, conoce a una joven explosiva con el llamativo nombre-metáfora de Milagros (Alicia Sánchez), una pobre chica impetuosa que ha podido evadirse del reformatorio de monjas donde se encontraba recluida. Milagros es la amante de un delincuente común llamado El Cuqui. Pero Ángel le ofrece su casa y protección, y acaban contrayendo matrimonio con ella. Ángel, atrapado entre Milagros y su madre, decide expulsar a su madre del dormitorio principal donde dormían ambos juntos (se apunta la cuestión del incesto), para ofrecérselo a Milagros como lecho nupcial. Pero la madre de Ángel no puede evitar el odio que siente hacia Milagros ni puede tolerar por celos entre otras, la atracción que su hijo siente por ella. Todo esto acabará en un drama. Y mientras tanto, el gobernador y su séquito van y vienen por la casa en el bosque para cazar, comer, y divertirse, en aquella época franquista de servilismo en la que se dejaba al gobernador disparar a las mejores piezas.de ahí la famosa frase en el film cuando alguien dice: “El ciervo del gobernador”, haciendo un juego de palabras entre que el tal ciervo estaba reservado al gobernador o que el gobernador era un cornudo. La historia de Ángel, esposa y madre despechada, desembocarán en un auténtico drama.

José Luís Borau tuvo la oportunidad y no la desaprovechó, de dirigir este excelente film que ya es un referente del cine en la época de la dictadura. Y eso que Borau fue un director muy irregular que luego devino crítico de cine e incluso fue Director de la Real Academia. O sea, Borau dirigió magistralmente esta cinta, pero no creó escuela ni fue un director de la talla de Buñuel, Saura o Bardem. Pero con Furtivos dio el campanazo, consiguió un sorprendente pleno que le valdría, como luego diré, la Concha de Oro en San Sebastián. Pero en esta historia no hay que olvidar el enorme guión de Manuel Gutiérrez Aragón sobre todo, con la colaboración de Borau; un guión en el que se intuye con cierto desasosiego que las cosas no van a  acabar bien, pero se mantiene el suspense, pues no se anticipan los derroteros de la historia, con un “increscendo” dramático asfixiante muy conseguido, en el que todos los acontecimientos están dotados de pleno sentido. Y al final la cosa acaba de manera muy trágicamente coherente, con escenas para el recuerdo (la paliza al lobbo, la pelea de Ángel con su madre, etc.). La fotografía de Luís Cuadrado tiene un nivel visual asombroso, con un uso del color tan sutil como impecable; unido a los sugerentes encuadres de Borau. Música bien de Vainica Doble. Y el montaje es quebrado, áspero, como corresponde a la historia, con ritmo, y alguna elipsis de gran nivel. Ambientación soberbia que nos traslada el sabor de una España Negra inimaginable ya hoy, y no creo equivocarme.

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En cuanto al reparto los personajes, a parte de bien escritos en el guión, están interpretados a muy gran altura. Lola Gaos está de excelencia, otra de nuestras grandes actrices de siempre jamás, con un trabajo magistral, con su cruenta y latente violencia emitida de forma sobresaliente, su lenguaje físico poderoso, el gesto brillante, su mirada como dos punzones que te atraviesan, su voz a modo de susurro sofocado y afligido, y capaz de combinar intimismo y perversidad, un odio infinito, un papel en el que desborda realismo, todo una maravilla de la interpretación. Ovidi Montllor lleva gran peso de la película, con una interpretación de hombre huraño y asilvestrado pero a la vez con sus ilusiones románticas; un ser perdido que busca salir de ese ambiente psicotóxico, que transmite amor, ilusión, esperanza con su nueva mujer, todo ello con un lenguaje corporal sobrio, sin apenas palabras. Alicia Sánchez en su rol de muchacha díscola, impulsiva y sin educación apenas, que borda su rol de pícara que utiliza su cuerpo como arma, que se debate entre dos hombres, pero que sabe dar luz a Ángel. Ismael Merlo bien igual que José Luís Borau en el papel de Gobernador paternalista y buenista. Les acompañan igualmente estupendos Felipe Solano y Antonio Gamero.

Premios en 1975: Festival de San Sebastián: Concha de Oro.

Gran radiografía de la España profunda, un retrato nada complaciente que pone en evidencia las penurias, deficiencias y miserias de un país atrasado en muchos aspectos, con la dictadura impávida que se limita a matar ciervos y a soltar alguna propina a los pobres desgraciados que les sirven (podemos emparentar este film con otro grande posterior inspirado en la novela de Miguel Delibes: Los Santos Inocentes de Mario Camus, 1984).

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=PxpScTBBSao.

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Comentarios

  1. Alberto

    La descubrí hace no mucho tiempo. Me pareció una gran película, y uno de esos retratos de la España profunda de aquella época que se te quedan en la retina por mucho tiempo, es más creo que la vi como hace dos años y aún conservo un recuerdo bastante claro de ella. Lola Gaos magistral, a pesar de la famosa escena que no creo que olvide y que afortunadamente vi sin saber nada de la película, de no ser así es posible que ni me hubiera aventurado a ver la película.
    Muy buena recomendación Enrique ;)

    • Enrique Fdez. Lópiz

      Me alegro que te gustara, fue el gran zambombazo de Borau y ya está. Pero que más quisiera yo que haber hecho una también la mitad de buena que esta. Eran otros tiempos. Saludos cordiales. Enrique

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