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Toda revolución comienza con una chispa

Por Víctor Lozano

Por fin llegó la segunda parte de uno de los mayores éxitos de 2012, Los Juegos del Hambre, adaptación de otra saga literaria. Para ser sincero me ha sorprendido un poco más que la primera (que también me gustó) y eso que siempre deambula por el mundo de la industria cinematográfica la leyenda urbana de que segundas partes nunca fueron buenas ya sea de originales o adaptadas. En esta secuela se muestra como Katniss (Jennifer Lawrence) y Peeta (Josh Hutcherson) tienen una vida tranquila en su distrito después de triunfar en la última edición de los Juegos del Hambre; pero la relajación se les acaba cuando se enteran de que son convocados para hacer un Tour de la Victoria, en plan concierto de un grupo de rock yendo de aquí para allá y viceversa, para honrar la memoria de tributos desaparecidos por culpa de los Juegos y, para colmo, tienen que participar en otra nueva edición del evento pero con veteranos. Me vuelve a ocurrir lo mismo que me pasó el año pasado cuando critiqué Los Juegos del Hambre, que no encuentro las palabras exactas para opinar sobre la película debido a la trama, vamos a ver lo que me sale.

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En primer lugar y por antonomasia, Jennifer Lawrence está de nuevo descomunal en su papel de Katniss Everdeen; en cuanto a duración de la cinta no puedo decir lo mismo, se me hizo lenta en comparación con la predecesora y eso que ambas duran casi los mismo (142 y 146 min). El desarrollo de la historia da la razón a los que dicen que, a veces, nuevos cambios pueden ser buenos; la dirección de Francis Lawrence (Constantine, Soy leyenda, Agua para elefantes) que curiosamente comparte con la actriz protagonista el mismo apellido pero no tienen ningún parentesco, le da unas ligeras vueltas de campana a lo que aportó Gary Ross en la anterior película. El resto del reparto, que además de las mismas conocidas estrellas que había antes, está compuesto también por Philip Seymour Hoffman, Sam Claflin y Jeffrey Wright; que aportan fuerza a la historia. El final de En llamas te abre las ganas y la curiosidad de saber cómo continua la trama pero por desgracia hay que esperar un año -como pasa con algunas sagas-, pero para aquellos que se hayan leído las novelas (que yo no lo he hecho y me gustaría) no le despierta el entusiasmo porque ya saben qué pasará.

Aunque lo que más me gusta de las dos películas de Los Juegos de Hambre, aparte del conocido silbido de Katniss, es ese diseño de producción tan bucólico y futurista que encaja como anillo al dedo con las situaciones y conflictos que han dado lugar a la destrucción de la civilización moderna de Panem, a los tiempos “venideros” de rebelión y anarquía y a la opresión y oprimidos del lugar. Puede que la autora Suzanne Collins se haya inspirado en 1984 de George Orwell para la elaboración de esta historia ocupada en tres libros. Lo que no me gusta es que comparen esta saga a menudo con Crepúsculo, por contener también un triángulo amoroso (Peeta-Katniss-Gale); me da rabia porque supera con creces a la saga de amor insulso entre vampiros. En fin, Los Juegos del Hambre: En llamas me ha parecido otra película estupenda en lo poco que nos queda de 2013.

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