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Titanic

Por Javier García Lorenzo

Desde el amor hasta el odio, ambos incondicionales, Titanic generó de todo (sobre todo pasta gansa). A mí me pilló de crío y la odié con todas mis tripas (también al “forracarpetas” de Di Caprio, que acabó ganándose un respeto con trabajos alejados de la pastelada ultramarítima que paso a analizar). Y sin haberla visto, cosa que haría años después. Pero aun así no la tengo reciente, lo cual creo que le va al pelo a esta crítica porque así la apaleo en base a sensaciones que recuerdo, como igualmente muchas críticas positivas responden a emociones. Y es por esa parte más “corazonera” por donde voy a empezar.

A mí que me perdonen pero no asimilo los mares de lágrimas que arrancó esta película. Se trata de una historia que ya conocemos de antemano, porque había unas cuantas películas de Titanic más viejas que la de James Cameron. Sabemos el desarrollo y sabemos el final, pero aún así la gente llora que te llora. Las diferencias se fundamentan en el presupuesto, mucho mayor en esta versión, suficiente para pagar a actores capaces de recrearlo profesionalmente, un guionista que pueda adornar las frases con mayor atino y unos efectos especiales más vistosos. ¡Pero te cuenta lo mismo!. Sinceramente, creo que hay que ser de lágrima fácil, fotosensible o algo de eso. Es una película para la tv maquillada como superproducción; algo así como esto:

titanic

Y ya que hablamos de efectismo puro y duro, pasemos a los efectos especiales.

No es que no estén bien, pero son una subida al carro en toda regla: por aquellas fechas, se estaba desarrollando el filón de los efectos especiales por ordenador, que cada vez iban a más. Titanic fue sin duda un paso adelante en esa línea. Pero mientras que por aquél entonces resultaban espectaculares, a día de hoy se quedan en una de tantas recreaciones por ordenador de esas que ya han probado que informática mediante puedes plasmar en pantalla cualquier cosa real o fantástica.

El hecho de que unos efectos especiales acaben caducando no es nada excepcional, cierto. Pero resulta flagrante que el propio James Cameron firmara una película como Aliens, el regreso (1986) en la que veíamos efectos especiales más artesanales, más auténticos e inmortales, en una época que hacía menos concesiones a la recreación de semejante clase de espectáculos: esa reina alien era una cabeza de animatrónica sobre un cuerpo que era un simple disfraz movido por ocho o diez tíos perfectamente coordinados para mover a la bestia; y el resultado es de un realismo admirable (gracias a la imaginación del director, sobre todo). Todo esto a colación de que Titanic tuvo en el ámbito visual uno de los mayores reconocimientos de que goza el film, pero se sabe a ciencia cierta que Cameron conoce un mundo de mucho mayor autenticidad en tal terreno y a mí personalmente me parece una gran pérdida eso de sustituir en el departamento de efectos especiales a gente creativa y con vena artística por programadores. El mismo director que alcanzó grandes cotas en los mejores efectos especiales los mató para siempre sentando cátedra en la basura virtual.

Pasemos a la cancioncita de marras: esa que tantos niños tuvimos que aprender a tocar con la flauta en el cole, muy a nuestro pesar. Titanic es entre otras cosas el videoclip musical más caro y largo de la historia, teniendo en la gran pastelada de la Celine Dion uno de sus núcleos duros. Me parece perfecto que a alguien le ablande las entrañas ese himno estrogénico, pero muchos opinamos que una bonita balada pasa por evitar el recurso fácil, la emotividad enlatada. Esa canción va a saco hablando de un amor diría adolescente (es decir, ciego e ingenuo). Aquí hay vía libre para meter, ni que sea, la melodía del tema principal en cada escenita de ebullición hormonal a lo largo y ancho de la obra. El resultado es para algunos enervante, lo siento.

Pero bueno, que no se diga que no achico agua en este hundimiento: no todo es criticable. Las interpretaciones están en su sitio, son buenas. Y la dirección y fotografía están como en su casa. No pienso que sea una mala película, pese a que le zurre con saña y visceralidad. Simplemente me sorprende la enorme popularidad universal de una película nada original y que es pura fórmula hollywoodiense (en el peor sentido). Con respecto a que ganara tantos Óscar, no voy a decir nada más que un simple: ya sabemos de qué van esos premios, siendo la otra película más oscarizada de la historia el puto señor de los anillos.

Mi síntesis: aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Comentarios

  1. Javier Fernández López

    Aunque uno conozca el final de ’127 horas’, muchos se siguen emocionando porque se han metido en la piel de ese personaje y lo han sufrido con él. ‘Titanic’ no es una mera historia de amor entre un hombre y una mujer. Es la historia de una chica que, angustiada por la frialdad y superficialidad que le rodea, decide dar fin a todo hasta que encuentra a un hombre. Pero ella lo que ve en él no es sólo un chico simpático. Ve en él lo que significa la libertad, el riesgo de vivir la vida como si fuese una aventura. Y todo al final acaba en desastre por la desgraciada ambición del hombre que juega a ser superior.

    La película, a día de hoy, sigue siendo una belleza en cuanto a vestuario, ambientación, contexto y fotografía. La banda sonora es una delicia y el tema principal, aunque ya escuchado demasiado veces, sigue siendo imponente dado el poder de voz de Celine Dion. La factura técnica es impecable y los personajes me parecen bien construidos. Y me sigue poniendo los pelos de punta la escena en la que Jack y sus amigos arrancan el banco para romper la verja.

    Entiendo perfectamente que la película pueda no gustar, pero creo que hay que aplaudirla simplemente por su calidad.

  2. Adrian Pena

    Una buena película aunque sobrevalorada. De la filmografía de Cameron me quedo con Terminator 2, sin duda. De su año me quedo con L.A. Confidential como la mejor.

    Un saludo, y por cierto El señor de los anillos de lo mejor que nos ha dejado el cine en estos últimos años, cine épico con mayúsculas.

  3. Lourdes lueiro

    No puedo estar más en desacuerdo con esta crítica, sólo tienes que leer la mía, que también le dediqué una en esta maravillosa revista digital, para saber cual es mi opinión. Estoy totalmente de acuerdo con la opinión de Javier, Titanic es muchísimo más que una historia de amor, es mi película favorita o por lo menos una de las primeras en mi lista personal, así que con eso lo digo todo.

  4. Toni Ruiz

    Yo no creo que ‘Titanic’ esté sobrevalorada, entre otras cosas porque ninguna revista seria de cine que se precie la ha incluido jamás entre las mejores películas de la historia, ni creo que eso ocurra jamás. Me parece una película entretenida y bonita. No mucho más, pero tampoco menos. Las interpretaciones son muy buenas, la recreación del barco y de la atmósfera en general de la época también y, como película romántica, funciona. Indudablemente, en mi opinión hay bastantes películas de amor mucho mejores que esta (‘Casablanca’, ‘Breve encuentro’ -preciooooosa- o, más recientemente, ‘Like Crazy’), pero ‘Titanic’ es buena. No magistral y probablemente ni siquiera muy buena, pero sí buena.

    P.D. Me he reído mucho con tu cachondísima crítica de ‘El señor de los anillos’ y he defendido tu estilo, pero en este caso usar el epíteto “puto” en una reseña ya me parece un pelín en el límite del mal gusto. Uno puede transmitir su desprecio por una película con ironía y humor sin necesidad de recurrir a ese tipo de palabras (en un medio de comunicación me refiero, con los colegas por supuesto que sí).

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