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Thriller psicológico de alta tensión

Por Enrique Fernández Lópiz

Hace unas noches, me senté ante el televisor para cazar una película al vuelo. Había tres para elegir y en unos minutos que vi de El perfecto anfitrión la elegí. Y a decir verdad, no me defraudó. Me llamó la atención ese juego entre la realidad, el delirio alucinatorio de la locura y los cambios que se van produciendo en la historia. Es un film a lo Polansky, como ya ha advertido algún avezado crítico; es también un thriller psicológico con humor negro, adobado con alta tensión. Y es igualmente una cinta entretenida, que te mantiene atento a los acontecimientos los 94 minutos que dura.

En la historia John Taylor se ve descubierto en los telediarios tras robar un banco. Entonces decide esconderse en algún lugar seguro. Y el lugar que encuentra es la casa de Warnick Wilson, el perfecto anfitrión. Lo que parecía una trama de ladrón-asesino que se mete en casa de un pusilánime ciudadano, se invierte y se convierte en una pesadilla para el ladrón, que se encuentra con un psicótico-psicópata que a punto está de asesinarlo de forma impune y perversa.

El director Nick Tomnay hace un trabajo meritorio con un guión de su puño y letra, con algunas deficiencias, aunque con diálogos afilados, ingeniosos y maliciosos. El film está basado en un corto anterior suyo que realizó junto a Krishna Jones, The Host en 1999. Es buena la música de John Swihart, y excelente la fotografía de John Brawley.

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En lo que toca al reparto, los dos protagonistas principales, David Hyde Pierce (extraordinaria interpretación capaz de meterse en la piel, con la misma entrega y convicción, de diversos personajes en uno) y Clayne Crawford (inexpresivo pero funcional) hacen buenos trabajos en los roles de psicópata loco y ladrón a la fuga. Les acompañan muy bien Nathaniel Parker, Helen Reddy, Megahn Perry, Joseph Will, Tyrees Allen, Brooke Anderson y Cooper Barnes.

El principal problema de Tomnay en esta cinta es la gran cantidad de giros que hay en la trama, lo cual la hace poco verosímil, pero acaba haciéndose simpática de tanto llevarnos de un sitio al otro. Como una de esas pistas de montaña rusa, ora arriba, ora abajo, derecha o izquierda.

Como digo, a mí me entretuvo la película que se corresponde muy bien en su definición a lo que escribe Martínez sobre ella cuando dice que …en su gran primer trecho, mezcla «El ángel exterminador» y «La hora de Alfred Hitchcock» en un juego macabro y chiflado con cazadores cazados, trampas de salón, alucinaciones psicópatas, congas y manguitos. Su recta final, policiaca y con giro algo forzado (aunque por suerte Hyde no pasa de perfecto anfitrión a perfecto histrión) empaña levemente uno de los mejores peores ratos vividos en el cine este año.”

Resulta ser al fin, una ingeniosa y siniestramente simpática; una película en la que el actor David Hyde Pierce es un valor importante, y lo mejor es no desvelar nada, sino verla con la mínima información posible y disfrutar de esta malévola especie de “muñeca rusa” de constantes sorpresas.

Puedes ver el tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=s21XOade_-g.

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