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Thriller de robo amable y dos iconos juntos: Brando y De Niro

Por Enrique Fernández Lópiz

Estamos ante la típica película de robo técnico, sin armas, a base de pura pericia y ajustado cálculo de las variables de la operación. The Score me ha gustado por eso, no hay apenas violencia, sino intriga y suspense, cuando Nick Wells (De Niro), un auténtico profesional de las cajas fuertes, la electrónica y el método en los robos difíciles, proyecta un hurto tan complejo, que por primera vez en sus veinticinco años de ladrón profesional, se verá en la necesidad de complementarse con la ayuda de Jackie Teller (Norton), un joven hábil y listo, infiltrado como ayudante de limpieza en el edificio de aduanas de Montreal, que es donde se guarda la valiosa obra de arte a robar. Con esta decisión traiciona la regla de oro de su trabajo: actuar siempre solo. Pero además, este golpe desvía a Nick de sus planes de abandonar el mundo de la delincuencia que le iba a llevar a vivir plácidamente con su bonita novia Diane (Angela Bassett). Y es que cuando ya se iba a jubilar, su amigo de años y socio Max (Brando), le pide vehementemente y aconseja que no deje pasar esta oportunidad.

Frank Oz es un director sin mucho brillo y dedicado más bien a la comedia y a los teleñecos. Aquí cambia de registro con un thriller de robos, además, uniendo a dos de los más grandes actores de Hollywood, lo cual que parece era mucho para él, pues el mismo Brando se negó a que dirigiera sus secuencias (le llegó a decir que para lo único que servía era para meter la mano por el culo a los muñecos: juih!); de esta guisa tuvo que ser De Niro quien se encargara de rodar las escenas en las que aparecía Marlon Brando, quien por cierto cuentan que un día apareció desnudo en el plató. Pero bueno, desde mi opinión, al final, a Oz la cosa no le va mal del todo y la cinta sale airosa a modo de producto de entretenimiento y medio agrado.

El guión de Kario Salem, Lem Dobbs, Scott Marshall Smith, basado en un argumento de Daniel E. Taylor y el mismo Salem no está mal del todo; algunas lagunas importantes, eso sí, en detalles increíbles de la trama, y también cierta insustancialidad en la historia. Pero bueno, da el pego y sale un libreto que preserva la emoción de la historia, siendo que se trata de un film menor de sobremesa.

Está bien la música de Howard Shore y bien la fotografía de Rob Hahn. Bien igualmente el montaje.

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El reparto tiene la cualidad de la excepcionalidad, es decir, de haber juntado por primera y única vez en una obra, si no me equivoco, a dos grandes actores, dos auténticos iconos de la interpretación: Robert De Niro y Marlon Brando, los dos únicos actores que han ganado un Oscar interpretando al mismo personaje de Vito Corleone en El Padrino (1972) y El Padrino II (1974), respectivamente: curioso. Yendo a la película, De Niro cumple, pues para eso tiene calidad y oficio sobrante; y Brando pone su voluminoso físico (y eso que perdió veinte kilos para el papel), pues poniendo su cara ya es prácticamente suficiente. El joven Edward Norton cumple con su papel de joven ambiciosillo que por cierto interpreta dos roles, el del joven listo y el del joven retrasado; y a Angela Bassett se la ve a modo de lindo florero que pasa por la pantalla; es como mirar a una sigilosa gatita guapa. Acompañan con profesionalidad Gary Farner, Paul Soles, Jamie Harrold, Serge Houde, Jean Rene Quellet, Martin Drainville y Claude Despin.

La película entretiene, es amable en su planteamiento y mantiene un razonable grado de suspense como para mantenerse en la butaca sin mirar mucho el reloj, aunque tiene la parte final del robo que es un poco densa y tediosa. Pero se tolera, pues no tiene un argumento enrevesado, tiene dos actores de élite e incluye alguna que otra sorpresita. Como escribe Fdez. Santos: “Divertida película de acción y de enigma (aunque argumentalmente es bastante mecánica y pasada de rosca en su zona final) [...] es el encuentro de dos genios, dos leyendas vivientes… Y es este cara a cara lo único de esta agradable peliculilla que concierne al arte del cine“.

La sorpresa tiene que ver con un elemento metafórico que quiero subrayar, por parecerme característico de la juventud de hoy en día. Me refiero a esa fantasía de conseguir logros o riqueza en poco tiempo, saltándose diez pueblos de una tacada. En el caso de la película se observa cuando el joven desoye los consejos del experimentado Nick Wells, quien le advierte que para conseguir sus metas en la vida debe esforzarse durante veinticinco años al menos. Pero el listo muchacho quiere dar el pelotazo en un plis plas. Y pasa lo que pasa, que el bisoño Teller se pasa de listo y se queda al final como un polo, o sea, ¡pasmado! Ya conocemos el refrán de que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”. Este mensaje es bastante bueno y tiene un subrayado pedagógico de primer orden de cara a una parte de esta juventud de la contemporaneidad que nos toca, a muchos de los cuales les pasa lo que a Jackie Teller en la película, que pretender triunfar en poco tiempo, con poco esfuerzo y utilizando triquiñuelas. No generalizo, hablo por experiencia y que se lo aplique a quien concierna.

Para concluir, pues la cinta no da para mucho más, digo que la acción es divertida, la película se puede calificar de impecable y tensa, y el final deja un buen sabor de boca, PERO se echan en falta diálogos más elaborados e ingeniosos, así como interpretaciones de mayor calidad, pues por ejemplo Brando pasa desapercibido totalmente, haciendo buena la leyenda de que a Brando, en sus últimos años, lo que le interesaban eran papeles en películas de medio pelo pero con gran cheque de por medio. Y eso se nota: una pena dentro del atractivo de un film que habría podido tener más sustancia.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=4DE0aQnYDH8&nohtml5=False.

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