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Thriller cuartel para una sobremesa

Por Enrique Fernández Lópiz

En Hombres de hierro (1983), Will llega a su último año en la Academia Militar en el sur (racista) de EE.UU., en la década de 1960. En su promoción ha sido aceptado un estudiante negro de nombre Pearce, por vez primera en la historia de la Academia. Un grupo racista llamado de Los Diez, tortura y maltrata al candidato negro a su antojo. La trama va discurriendo como se espera, es decir que el tal grupo secreto, además de agredir inmisericordemente a los alumnos novatos, lo hace de forma particularmente virulenta con el chico negro, a pesar de que hay algún mando que conoce la situación, pero que hace la “vista gorda”.

La situación se torna tan difícil y crítica que Will, no dudará en poner en riesgo su propia carrera militar e incluso su vida para ayudar a Pearce, porque considera que lo que hacen con el muchacho no es digno de militares. Esto lleva a que la situación se llegue a complicar cada vez más, proporcionando una segunda parte de la película más entretenida. O sea, Will ayuda a Pearce a toda costa.

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Se trata de un film dirigido con profesionalidad por Franc Roddan pero que adolece de entidad y tiene carencias importantes. Principalmente un guión mal construido de Thomas Pope y Lloyd Fonvielle, adaptación de la novela del escritor de Atlanta Pat Conroy, de 1980, The Lords of Discipline. Música de Howard Blake aceptable y fotografía buena de Brian Tufano.

El reparto es profesional, con actores y actrices como David Keith, Robert Prosky (un secundario de lujo), G.D. Spardlin (de lo mejor del reparto), Barbara Babcock, Michael Biehn, Rick Rossovich, Mitchell Lichtenstein y Bill Paxton. Todos hacen correctamente sus trabajos, lo cual no es poco, aunque les falta capacidad de sintonía con el espectador, como ahora diré.

La película resulta vistosa por sus excelentes escenarios, ambientación y fotografía; le falla, como ya he señalado, el guión, lo cual es decir mucho pero que mucho. Prácticamente no hay película buena sin un guión bueno. Esta película, con un mejor guión habría podio ser otra cosa. No obstante la cinta se sigue con atención, por un instinto de curiosidad sobre cómo se desarrollarán los acontecimientos, pero carece de la suficiente credibilidad y una progresión del argumento más atractiva.

Es una lástima, porque habiendo podido ser épica e incluso una obra grande y espectacular, se ha quedado en un producto más bien insípido, plano y sin capacidad para empatizar con el espectador, o sea, sin emoción. A ello contribuye, además de la dirección y el guión, el rutinario trabajo de los actores que da como resultado un film frío, poco conmovedor e incluso poco creíble.

Pero para no ser tan severo, diré que la temática (el asunto del racismo, el tema militar, etc.), la dirección y la acción la hacen entretenida para una noche de verano o una tarde de sobremesa. Así pues, un thriller-cuartel que tiene cierto suspense y un final más o menos interesante, que puede salvar el film por los pelos.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=A2d84U4Ewic.

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