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Thor y su martillo Reyes de Agard y el Mundo oscuro

Por Adrián Pena

Por esta línea, por la continuista de lo bien hecho en Los Vengadores, así es como Marvel ha decidido seguir con su fase 2. Lo hicieron con la tercera parte de Iron man y lo han vuelto a hacer con la secuela de Thor. El principe Asgardiano ha vuelto con su martillo lleno de ganas de golpear a villanos y con un importantísimo cambio en la dirección (sale Kenneth Branagh del proyecto y entra Alan Taylor).

Thor: El mundo oscuro, no es una película del universo Marvel al uso. Si bien la primera fue la más rara, por sus escenarios y por la mitología de la que estaba rodeada; esta cinta se desmarca aún más del universo de la casa de las ideas y del mundo de Los Vengadores. Alan Taylor y su equipo logran que el mundo oscuro en el que sumergen a Thor sea una mezcla perfecta entre lo antiguo y mitológico con lo tecnológico, creando un lugar particular; una combinación rara y bella de universos como el de Juego de Tronos, El señor de los anillos, La Guerra de las Galaxias y el mundo Marvel, pero a su vez intentando desmarcarse e intentando parecerse lo más mínimo a ellos para crear un Asgard único. No sólo el escenario es una aleación notable de los mejores mundos épicos; la cinta también equilibra de manera satisfactoria la acción, lo cómico, lo épico y lo dramático (esta parte muy bien acompañada de una gran banda sonora que hace enfatizar esos momentos).

Mundos creados aparte, la cinta no funcionaría igual de no ser por el gran tandem creado por el director y los guionistas. Con la presentación del héroe realizada y la posterior reunión de héroes marvelitas, las bases estaban realizadas más que de sobras con Thor. El guión no se olvida del éxito vivido en Los Vengadores y enlaza muy bien la aventura vivida con Iron man, Hulk y compañía y tiende un puente hacia la fase 2 vengadora (cosa que ya vimos en la tercera parte de Iron man). Aquí se pasan de las medias tintas de la primera parte de Thor y se va más directamente al grano. Más acción, más repertorio de golpes con el martillo, mayor dosificación de humor y romanticismo…y lo que es más importante, actores más afianzados en sus respectivos papeles.

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Desde el primero y más importante, Chris Hemsworth, hasta Tom Hiddleston o Natalie Portman, todo lo referido al plano actoral es muy superior al de su predecesora. Aquí vemos a un Thor afianzado en su trono, al nivel de Los Vengadores pero con una cuota de minutos en pantalla mucho mayor, lo cual nos permite ver al semidios asgardiano en su máximo nivel. Su hermanastro Loki, aunque con menos protagonismo que en Los Vengadores, al contrario que Thor, vuelve a estar muy afianzado para Tom Hiddleston, el actor se ha adueñado del hermano y rival del protagonista de la cinta, y pese a perder peso en la trama muestra su máximo potencial como hechicero y maestro del engaño. En cuanto a Natalie Portman, la profesora Jane Foster, deja de ser la científica enamorada de Thor para tener un mayor peso y relevancia en la trama, no hay nada que objetar en cuanto a su actuación, ella siempre está muy bien, pero la evolución positiva de su personaje hacen sumar a una cinta muy superior a su predecesora.

Como personajes secundarios, pero con menor relevancia en la saga, nos encontramos a un formidable Anthony Hopkins en el rol de Odin, rey de Asgard y padre de Thor, a una sorprendente Rene Russo en cuanto a peso, a un loco y gracioso Stellan Skargard (muy afectado por los sucesos de Nueva York), a un villano de nivel interpretado por Christopher Eccleston (cumple y al menos no da risa), o a un Idris Elba que repite en el papel de Heimdall.

Pero no todo es positivo en esta cinta notable y entretenida. A pesar de todo lo bueno nombrado con anterioridad nos encontramos con lastres como un mal uso del 3D, hecho menos importante desde que productoras y salas de cine decidieron suprimir los costes de dicho suplemento. La tercera dimensión es un bien innecesario en la cinta, más aún después de haber visto maravillas como Gravity. En Thor 2, el ojo tarda mucho en adaptarse a un 3D que no explota el potencial de su acción, y no sólo eso, cansa y daña constantemente enfocando directamente a lo que el film quiere que veamos, olvidándose del resto de la escena que le rodea. Hagan caso y si pueden eviten entrar a salas con este suplemento, porque la verdad que es totalmente innecesario.

Otro de los problemas que se le puede achacar a la cinta es la falta de más minutos de batalla, un servidor pensaba que se encontraría con más guerra en pantalla, y tal vez la falta de 20 minutos más nos haya privado de algo más de belicismo en la cinta (o tal vez encontrarnos ante un producto Disney para todas las edades). A pesar de esa pequeña decepción, la papeleta está bien resuelta por un gran final en Londres (ni un sólo minuto en tierras americanas, cosa de aplaudir), donde héroe y villano se retarán en un duelo definitivo.

Si con Iron man 3 se afianzaba el camino hacia la fase 2 de Los Vengadores, con Thor: el mundo oscuro se corrobora. Sólo queda las confirmaciones del Capitán América: el Soldado de Invierno y, la que puede ser la sorpresa de 2014, Guardianes de la Galaxia. La fase 2 de Marvel pinta muy, pero que muy bien.

Posdata: no abandonen las butacas con las primeras letras de créditos, porque hay doble sorpresa (una tras los primeros créditos y más sorprendente, y otra tras los largos y segundos créditos).

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