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Thor en una secuela oscura

Por Javier Fernández López

Primero una reflexión. Creo que a partir de ahora, cuando vaya a ver las películas de Marvel pertenecientes a la saga Los vengadores, voy a ir con la idea hecha de que los filmes individuales, aquellos que están protagonizados únicamente por un superhéroe, son simples “cintas puente”. La pertinencia de Thor: El mundo oscuro en lo que a argumento se refiere se resumen en tres líneas. No es mentira el hecho de que los títulos que Marvel están sacando relucen más calidad que aquellas películas de inicios del 2000, pero eso no quiere decir que los trabajos de ahora no puedan dejarte algo frío. Y precisamente esta secuela puede dejar fríos a los espectadores.

El prólogo de la película es precipitado, narrado con prisas. No obstante, va ganando puntos la película con la aparición de Jaimie Alexander (El último desafío) y del ya consagrado en la gran pantalla Chris Hemsworth (Blancanieves y la leyenda del cazador). Unos efectos especiales correctos y una banda sonora decente acompañan a un metraje que se queda a medio gas en muchos aspectos. Las relaciones que deberían darse entre algunos personajes se omiten, qué mínimo que crear algo más de tensión entre el personaje de Jaime Alexander y el de Natalie Portman (Cisne negro). Esta última vuelve como el gran amor de nuestro dios Thor, la humana guapa que aparece como recurso dramático y romántico. Lo que sí me ha parecido una sorpresa es Anthony Hopkins (El silencio de los corderos), pues personalmente creo que es su peor papel en años, o quizá sea el personaje, la verdad es que no puedo decirlo con seguridad.

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Lo más decepcionante de la película es el villano Malekith, rol que realiza Christopher Eccleston (60 segundos). Si bien su caracterización es más que notable y su puesta en escena está acorde con el contexto argumental, el problema radica en el guión, más precisamente en la historia que presenta la película, haciendo que la pertinencia de este villano sea mínima, una simple amenaza que pasaba por ahí. Flojo villano.

Por suerte, el director Alan Taylor ha contado con un as en la manga, el que seguramente sea el personaje más atractivo e interesante de toda este “ciclo de vengadores”. Se trata de Loki, pues el actor Tom Hiddleston (War horse) vuelve a hacer al personaje suyo. Cada minuto, cada frase, cada secuencia de este personaje es una maravilla, más aún su gran momento de comedia junto con Thor cuando están caminando por el pasillo.

Cabe destacar que el director ha sabido construir de buena manera la película para compensar las escenas de acción con las escenas cómicas, los pequeños chistes que hacen más amena la experiencia. El film no es que deje muy buen sabor de boca, aunque tiene la virtud de no defraudar. Pese al bajo nivel del villano Malekith o la poca profundidad en ciertos personajes, la película no engaña a nadie prometiendo un entretenimiento decente que sirve para ir preparando la secuela de Los vengadores.

En conclusión, la película podría resumirse en el primer vídeo que aparece después de los créditos. Recuerden que hay dos. Yo desde este momento me hago a la idea de que todo esto que sale ahora sólo son grandes tráileres que sirven para entusiasmar a los espectadores para las próximas películas que veremos más adelante. Yo prefiero los filmes individuales, que no haya tanta relación con otros proyectos, pero si esta es la idea, lo único que un servidor puede hacer es intentar disfrutar del espectáculo. Thor: El mundo oscuro no es una gran película, sencillamente cumple, aunque se echa de menos algo más de todo. Larga vida a Loki.

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