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Thor: El Mundo Oscuro

Por Alejandro Arrranz

-Más acción, más comedia y más espectáculo.
-Siguiendo el manual de las películas de superhéroes de la Marvel, esta secuela crece manteniendo su espíritu intacto y se gana su trono entre los blockbusters más entretenidos de la temporada.

“Thor ha vuelto”, no se necesita ni una palabra más para llenar las salas con amantes de los cómics y de los blockbusters en general, y es que la Marvel estrena la segunda película de su segunda fase. Tras la vuelta de Tony Stark le toca el regreso al dios del trueno y viene más grande y más fuerte que nunca, y como siempre en un excitante 3D.

Tras los múltiples cambios de director, es Alan Taylor quien recoge el relevo que atrás dejó Kenneth Branagh para traer de vuelta a uno de los dioses favoritos del público. Del reparto principal ya lo sabemos prácticamente todo, con la excepción del personaje de Fandral -al que ahora interpreta Zachary Levi- y un nuevo villano, llamado Malekith, interpretado con destreza por Christopher Eccleston.

El comienzo es muy similar a lo que antaño fue la primera parte, un pueblo invasor al que los antepasados del dios del trueno vencieron en favor del bien y arrebataron su poder, sin embargo, vemos ciertas diferencias creativas (faltaría más), tales como el apartado visual -muy superior al de la primera entrega-, el colorido y los efectos digitales lucen genial con un 3D un tanto desaprovechado.

En esta entrega se han decidido a darle mucho más protagonismo a la comedia, probablemente al observar los resultados de taquilla de personajes como Iron Man así como el impacto entre el público causado por el Hulk de Mark Ruffalo, y en verdad es un acierto de los grandes, se agradece un humor tan desenfadado y jovial entre martillazo y martillazo, digo esto porque tampoco se han olvidado de la acción, hay mucha más que antes, pues al igual que los efectos especiales aumentan con ellos lo hacen las escenas de lucha.

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El problema principal es que esta secuela no avanza en la historia de Thor, no cuenta nada nuevo ni desarrolla más al personaje como sí ocurría en Iron Man 3 con Tony Stark; parece como una entrega obligatoria y hecha con prisas para la segunda fase, en la que sólo hay peleas, fuegos de artificio y humor Marvel, todo para atraer al público a un éxito seguro, sin embargo, es imposible no rendirse a este placer culpable bastante más entretenido que su predecesora.

Otro problema surge de la misma raíz, y es que en una película tan lineal y plana no puedes permitirte el lujo de desaprovechar buenas oportunidades de desarrollar algo que vaya más lejos de las simples batallas, hablo del drama que surge con respecto al trío Sif, Jane y Thor, que no profundiza más de una o dos miradas y podría haber sido un recurso muy bueno, esperemos que dé más juego en la más que segura tercera parte.

Por último, lo más cansino es la manía de jugar al despiste, cuando Loki o la película utilizan los mismos trucos desde la entrega de 2011, la cosa empieza a volverse previsible y pierde toda la gracia que hizo las primeras cinco o diez veces, por el contrario el personaje no ha perdido ni una pizca de encanto, y Tom Hiddleston, como siempre, está magnífico y con cada aparición se adueña de la pantalla para recrear de manera asombrosa a uno de los mejores villanos del cine reciente, uno de los activos más poderosos de El Mundo Oscuro.

En definitiva, la casa de las ideas vuelve a presentar una película divertida, sorprendente y épica pero en esta ocasión demasiado plana y mecánica para hechizarnos como lo conseguía antaño, aun así entretiene a niveles altísimos y nos deja con ganas de un final de trilogía que con suerte será mucho mejor. Por cierto, atentos al divertido cameo de Stan Lee y a la gran primera escena post-créditos (hay dos) y recordad, Thor volverá… ¿En Los Vengadores 2, o antes?

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