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The Witch

Por Alejandro Arranz

-Una verdadera película de horror que lleva al género a un nivel atmosférico pocas veces alcanzado. Eggers logra una ópera prima realmente aterradora.
-No es una película para el gran público y por ello me alegro. The Witch (La bruja) es terror a la altura de Friedkin y otros grandes.

Era esta apuesta por un género que llevo años detestando la que me faltaba para acabar mis listas de mejores y peores del año pasado. La crítica la elogiaba por encima de la misma lógica y el público se reía de ella. Lo primero bien podía ser como tantas y tantas cintas de terror que llegan hinchadas por la crítica y resultan ser nefastas, como por ejemplo La Mujer de Negro o el remake de Evil Dead. Lo segundo tampoco era mucho de fiar, los jóvenes de hoy en día se ríen de El exorcista mientras quedan asustados por la trigésima parte de Paranormal Activity. Al fin llegó el momento de entrar y ver el filme con mis propios ojos. Y tras apagarse las luces un debutante de nombre Robert Eggers me llevó a un lugar en el que alguna vez estuve pero que ya no recordaba, un lugar que daba miedo. En los claroscuros de la fotografía de Jarin Blaschke, no sólo encontramos la obsesión, el pecado y la culpa; encontramos uno de los horrores más puros y sin adulterar de un género que parecía prácticamente perdido y acaba de renacer con la fuerza de un huracán. Prepárense para una experiencia inquietante y auténtica, si son dignos de sentir la fuerza de los textos provenientes de leyendas inglesas y de los espeluznantes cantos del bosque perfectamente confluidos con la música y las hermosas y tenebrosas imágenes que capta la cámara del director; van a sentir algo que parecía olvidado, verdadero terror, y va a merecer la pena no dormir en los días posteriores.

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La primera gran decisión del guionista y director es construir su película sobre la coherencia y el detalle histórico. Formulando esa especie de fábula rural de época, alrededor de la cultura, las creencias, la forma de hablar (obligada la versión original), las costumbres y la forma de vida de esos peregrinos calvinistas. Es una decisión arriesgada y claro está que la mayoría del público ni se percatará ni le dará mayor importancia, aunque sea más que evidente que la tiene. A partir de ahí es donde el habilidoso director construye su atmósfera sucia, asfixiante y tenebrosa, donde cocina su historia de terror a un delicioso fuego lento mientras desarrolla las relaciones de los personajes. Y el terror psicológico a pesar de lo que digan muchos de mis compañeros, forma parte de la ecuación. Esa obsesión malsana con el pecado, el infierno, la mentira; que va destruyendo la familia desde dentro. Pues aunque casi siempre se busque dejar claro de la exterioridad del mal, el guión acude al interior de esos personajes para hablarnos de la maldad que existe en todos nosotros. Y en ese sentido aunque el guión contenga tesituras vistas anteriormente, la forma de afrontarlas del director transmite la sabiduría y la creatividad de un autor muy prometedor. Y lo mejor es que más allá del detalle histórico y sociológico, de la atmósfera malsana/opresora y del terror psicológico, se esconden las escenas de terror puro. Pueden contarse con los dedos de una mano, lo que no me disgusta, lo importante es el efecto que causan; y os puedo asegurar que no os las quitaréis de la cabeza fácilmente. En ellas todos los apartados confluyen a la perfección y la experta dirección de Eggers alcanza su climax en una sobrecogedora armonía entre belleza, hipnosis y una calidad de escalofríos milagrosa. Y es que debo decir que el trabajo del director es impecable en todos los sentidos, dando forma a una puesta en escena ejemplar, logrando aunar géneros, temas, sensaciones y apartados con suma inteligencia y exprimiendo al máximo a un reparto que resulta creíble en todo momento. Todos los actores están fantásticos, pero lo mejor es el descubrimiento de Anya Taylor-Joy, una joven actriz de talento desbordante a la que habrá que seguir con atención. Por último he de decir que el desenlace (no independiente, sino como punto final de toda la estructura precedente) es una de las escenas más hechizantes que he tenido el placer de visionar.

Ha sido una crítica breve, no he hablado ni de la mitad de las cosas que querría sin destripar detalles del filme, y aún así hay infinidad de cosas de las que me gustaría hablar entrando en detalles. Pero es lo que hay. Mi tarea es conseguir que vayáis a ver The Witch a vuestro cine más cercano (insisto lo de VOSE), porque es casi seguro la mejor película de terror del siglo. Robert Eggers no ha creado una película de terror al uso, ha creado una película de terror de verdad. Brillante, inquietante, bella; una joya.

Alejandro Arranz

Comentarios

  1. Toni Ruiz

    100% de acuerdo con tu análisis, Alejandro, y con tu afán por conseguir que los espectadores acaben adorando a ‘La bruja’. A mí me pareció de veras sublime.

    Coincido igualmente contigo en los recelos previos a ver la película. Yo también llevaba meses siguiendo su trayectoria y no acababa de creérmela. El género del terror ha dado en los últimos años subproductos muy cutres.

    Por último, tristemente, también comparto contigo la experiencia de ver cómo, al salir del cine, muchos adolescentes y veinteañeros ninguneaban la película como algo irrisorio. Qué pena que nuestro nivel como público haya llegado a eso.

    Enhorabuena de nuevo por tu crítica, no solo porque la suscribo en su totalidad, sino porque escribes con un talento y un entusiasmo envidiables.

    Saludos, compañero.

  2. Alejandro Arranz

    Muchas gracias por tu comentario, compaňero.
    Cada día veo más gente comentando que es la peor película que han visto y cosas por el estilo y me resulta incomprensible que pueda causar ese sentimiento. A ver si con el tiempo, los que opinamos de otra manera, logramos colocarla en el lugar que se merece.
    Un saludo.

  3. Alberto

    Lo que la gente esperaba eran los típicos “clichés” de las películas de este género, los ruidos, las gritos, no sé, todo eso que acaba convirtiendo lo que has visto en algo más del montón. Afortunadamente se aleja totalmente de todos esos convencionalismos y te sumerge en una atmósfera cojonuda (excuse my french) en la que se mezclan todos esos condimentos que comentas Alejandro y que le dan una singularidad única y difícil de ver en estos días. A mi me gustó mucho.

    Hace muy poco recomendaba a unos familiares Babadook y It follows y ninguna gustó, aburridas decían. Es el mismo caso, esas dos películas en mi opinión están en la misma línea que ésta que comentas

    ¿Qué me decís del carnero negro?, sólo verlo moverse a mi ya se me “encogían” ;)

    Saludos

  4. Alejandro Arranz

    Babadook e It Follows son las otras dos películas fascinantes que nos ha dejado el género últimamente y como bien dices es el mismo caso. Ahora la sangre y los golpes de sonido son lo único que atrae al público, una lástima.
    Por mi parte espero más singularidades como estas en el cine reciente y mientras tanto por si acaso me alejo de los machos cabríos negros, no vaya a ser…
    Un saludo.

  5. Toni Ruiz

    Jajaja, Philip ‘El negro’ es un auténtico personaje. Yo me he vuelto fan del bicho.
    En cuanto a ‘It Follows’ y ‘Babadook’, la primera me pareció excelente, pero la segunda me gustó sin entusiasmarme. Igual la vuelvo a ver por si me pilló en un mal día.

    Saludos.

  6. Pedro Romanosky

    Cojonuda. Me tuvo toda la peli pegado al sofa. Lo tiene todo para lo sencilla que es. La ambientacion y la musica son clave.

    Cada vez me gusta mas este tipo de cine… Coherence, The Invitation, The Gift, The Witch… todas me han parecido espectaculares.

    It Follows me parecio otro pepinazo, pero Babadook… sin mas, regulera a mi gusto.

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