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The Martian

Por Alejandro Arranz

-Una aventura espacial de las de antaño. Ridley Scott vuelve a su género con una película inteligente, emocionante, positiva y muy divertida.
-Visualmente fantástica, con un guión sólido y una gran interpretación de Matt Damon. The Martian es un blockbuster de los buenos.

Nunca he dejado de defender el trabajo de Ridley Scott, ni en estos últimos años cuando se ha llevado más palos que elogios. Cierto es que no siempre elige bien donde se mete o la gente con la que trabaja, pero como director siempre cumple con creces. Vale que no gusten sus batallas digitales, sus Robin Hood que no tienen nada que ver con Robin Hood o esa Exodus tan mediocre como larga. Pero el que una vez fuera rey de la ciencia ficción no ha dejado de entregar filmes a reivindicar entre sus llamados fracasos. Y no hablo sólo de magistrales piezas infravaloradas como Los impostores, magníficos dramas mafiosos como American Gangster o thrillers de alto voltaje como Red de Mentiras. ¿Qué pasó con ese Consejero tan brillante, que por alguna razón aparente todo el mundo dio de lado?…Pero bueno, la verdad y el tema que vamos a tratar en esta reseña es que la ciencia ficción le debe mucho al señor Scott y a sus dos obras maestras: Alien y Blade Runner. Y tras esa -para muchos- horrible traición que supuso Prometheus, su vuelta al género es con The Martian, la adaptación de la estupenda novela homónima de Andy Weir. Nuestro protagonista es Mark Watney (Matt Damon), un astronauta-botánico al que dan por muerto en el planeta rojo, un hermoso y peligroso paraje en el que tendrá que sobrevivir si quiere volver a casa. Para narrar esta historia, Scott cuenta con uno de los mejores elencos del año. Entre los participantes para rescatar a Matt Damon encontramos a: Jessica Chastain, Kate Mara, Chiwetel Ejiofor, Kristen Wiig, Jeff Daniels y Michael Peña. Y por si fuera poco el guión corre a cargo de Drew Goddard, guionista y director de Cavin in the Woods y creador de la fabulosa serie Marvel’s Daredevil. La pregunta se hace clara a partir de aquí: ¿Habrá conseguido Scott volver a conectar con el espectador como antaño?

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Y la afirmación es de un tamaño y una energía considerables. The Martian es un blockbuster en el buen sentido del término. Es una aventura espacial de las clásicas, que busca entretener por encima de todo sin descuidar la inteligencia ni las emociones del espectador. Aunque podemos tratarla más como una película de ciencia que de ficción, seguramente sean los 142 minutos más entretenidos y ligeros que vayan a encontrar esta temporada en una sala de cine. Frente a la habitual asfixia de esas típicas supervivencias que se hacen eternas, el filme de Scott busca ser disfrutado, conecta con el público a una velocidad genuina y le mantiene divertido y emocionado todo el metraje, algo a lo que ayuda mucho el carisma de Damon, un actor con el que es increíblemente fácil empatizar. La falta de tensión, de miedo a ese peligroso ambiente, de drama efectista y/o manipulación emocional; puede resultar un problema para muchos, sin embargo frente a ello encontramos ingentes cantidades de buen rollo, humor inteligente y sentido de la aventura sin pretensiones. El personaje de Watney es diferente al habitual superviviente, y además de ser un acierto, no resulta en ningún momento un comportamiento inverosímil de un hombre con una personalidad audaz y entusiasta, un objetivo claro y un sólido entrenamiento físico y psicológico. Scott ofrece otro trabajo de dirección del todo elogiable, se nota que está en su campo y los planos generales con paisajes increíbles siempre han sido uno de sus fuertes, en particular las tormentas marcianas son de una belleza indescriptible. Y en medio de todo ese territorio inexplorado, Damon-Watney, el actor ofrece uno de sus mejores papeles tanto en el registro dramático como en el cómico. Quizás uno de los mayores problemas sean el resto de personajes, algunos de ellos desdibujados, y casi todos interpretados por grandes actores totalmente desaprovechados. No obstante el equilibrio entre escenas en Marte y en La Tierra es muy correcto y siempre está esa excelente selección de temas junto con la música de Harry Gregson-Williams que no hace más que volver aún más enérgica una propuesta cuyo positivismo es adictivo.

Recuerdo ahora esa plausible secuencia de montaje a son de Starman de David Bowie y me viene a la cabeza esa sombría y reivindicable Moon de Duncan Jones a ritmo de Space Oddity. Pero The Martian podría sonar más a Atrapados en el espacio de John Sturges, con parecidos lógicos al Naufrago de Zemeckis (aunque de temperamentos muy diferentes) e incluso me atrevo a decir que alguna resonancia a Estrella Oscura de John Carpenter. Pero no puedo pensar en una película que pueda compararse en estilo, espíritu y concepción a The Martian. Ni la incesante búsqueda de trascendencia de Interstellar, ni Gravity como experiencia física asfixiante, ni claro está aquella -en ocasiones brillante- Prometheus; lo nuevo de Ridley Scott bien podría convertirse en otro clásico del género con el tiempo y desde luego tiene lo necesario para ello, aunque su falta de pretensiones o busquedas existencialistas para muchos le resten interés. El guión de Goddard es inteligente, científico pero sin verborrea, emocionante pero sin excesos, divertido pero sin tonterías. Todo lo que se dice se lleva a la práctica de forma comprensible para el espectador medio, hay algunos temas de interés que se tratan paralelamente a la trama principal y las reflexiones de Watney dejan algunos diálogos excelentes. Aunque muy probablemente muchos echen en falta manidos razonamientos sobre la muerte, la soledad, el sentido de la vida u otras cuestiones existenciales que Scott ya planteó en su anterior cinta Sci-fi. De aquella muchos se quejaron de que hacía muchas preguntas de ese tipo y no daba las respuestas, como si eso fuese necesariamente negativo (muchos defendimos que esa decisión la hacía aún más misteriosa). En esta ocasión ha aprendido la lección y se ha ido directamente a ganarse al espectador, algo que ha conseguido completamente. Pero siempre hay una fracción de público que protesta como forma de vida.

Ridley Scott regresa en plena forma a la ciencia ficción con una aventura espacial llena de carácter, de energía positiva, de apetito aventurero y de ganas de vivir. Matt Damon entrega una fantástica interpretación a medio camino entre el showman cómico y el drama ligero. Sin la verborrea pseudo-científica y las manipulaciones emocionales de “Interstellar” y sin abandonar la historia que cuenta para reforzar el apartado visual o la experiencia física como Gravity, The Martian es uno de los entretenimientos más inteligentes, interesantes y divertidos de la temporada, y también es con diferencia la película más alegre de Ridley Scott.

Alejandro Arranz

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