Image Image Image Image Image Image Image Image Image

The Leftlovers: Así te insultan los gafapastas

Por Sergi Monfort

Si hay un tipo de cine que no soporto es aquel en el que parece que se están continuamente burlando de ti, por detrás, entre bastidores. Eso, si no perteneces al pequeño círculo de veleidosos amiguetes del director y del reparto, los únicos que le ríen los chistes al realizador y que entienden (o fingen entender) sus chorraditas existencialistas y pseudo-intelectuales. Una sensación así tuve cuando vi, no hace mucho,Somewhere, de Sofia Coppola. En resumidas cuentas y, para ir introduciendo a la obra que nos ocupa, era la historia de un multimillonario actor (Stephen Dorff) que vivía en un lujoso hotel, pero que, en el fondo, el tipo estaba vacío por dentro (a cuántos nos encantaría llorar sobre un Ferrari, ¿a que sí? Pobre Stephen Dorff) y tiene que cuidar de una hija a la que hasta ahora a penas le había dedicado tiempo. Claro, uno podría pensar que el círculo vicioso del exceso y la fama hacen que uno se deslice hasta la desgracia y el descontento. Pero congeniar con un personaje no muy bien introducido, con ningún motivo a su favor para la empatía y en una película aburrida del carajo es difícil y tan sólo provoca frustración. Te hace preguntarte qué haces viendo esta bazofia pija en plena crisis económica mundial.

Bien, The Leftlovers es como Somewhere… en versión sosa y cutre.

¿Os fijáis ya en la altura del listón?

theleftlovers2

María Forqué, la veinteañera con pretensiones de llegar a ser una artista, una de las it-girls madrileñas, erokawaii,etiquetada como niña de papá y modelo de colores chillones, pero también la chica que protagonizó esto… es la protagonista de esta historia. Resulta que la universidad le parece insoportable, así que coge su dinero y se la pasa vagando por Madrid, incomunicada, con un trato frío con la gente, intentando encontrar el sentido de su vida, quejándose de la misma porque sí (en las sinopsis pone que tiene 20 años, pero si pusiera 14 también me lo habría creído) y no teniendo ni idea de interpretación. La chica está angustiada. La pobre tiene una cruz sobre su espalda, que la gente que no es hija de simpáticas (sin ironías) señoras con cuatro Goyas llamamos first world problems.

En España ya viene desde hace un tiempo, y desde que Internet es Internet, persiguiendo un cine alternativo, barato, cotidiano pero con aires de eregirse como diferente. De ahí han salido cosas tan extrañas y curiosas como Dispongo de barcos, de Juan CavestanyMi loco Erasmus, de Carlo Padial, todos buenos ejemplos (donde la calidad depende del gusto artístico de cada cual) de películas en red. The Leftlovers es la cara sucia de esa moneda.

Yo no sé si lo que pretende es imitar a los títulos más flojos de Jim Jarmusch, o si sencillamente quiere y no puede contar una historia de alienación de una (ya no tan) adolescente que se siente fuera de lugar, que, según apunta en su mano, las cosas estaban vivas cuando ella era pequeña y no tenían nombre, que se escandaliza por oír el sonido de una naranja exprimiéndose (¡oh, Dios mío! ¿querrá decir el director que se siente como una naranja exprimida y torturada en esta sociedad? ¡Oh, la sutileza! ¡Oh, la metáfora!).

Como máximo, tiene dos o tres planos con interesantes y soy capaz de reconocer el intento por reflejar las andanzas por la ubre sin sentido, sin rumbo, sin final (¡oh, la poesía! ¡oh, la sonoridad!). Pero, además de ese tiro fallido, no detecto ideas novedosas, no veo un estilo que me transmita nada, no veo más que un calco barato (en el mal sentido de la palabra) de películas existencialistas. No pienso que sea más que un insulto prolongado durante 73 minutos proferido por un gafapasta (sin faltar al respeto al señor Iborra, a quien no conozco ni prejuzgo como persona fuera del carácter y la impresión de esta obra). Si me dicen que el operador de cámara de esta película es el mismo que trabaja con Pedro Almodóvar, yo me río. Si me insistieran que va en serio, me preocupo.

En perspectiva, es también la representación un topicazo púbero sobre el “estar perdido”, el “alejarse a un sitio donde haya paz”, el “escapar de la realidad con tu mente y tus fantasías” pero contado a través de los ojos de una horrorosa actriz con cuyo personaje me es absolutamente imposible tener la menor simpatía.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario