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The killer (el asesino)

Por Jon San José Beitia

Notable producción de acción dirigida por un auténtico prodigio, un excepcional John Woo, que consigue combinar secuencias de acción imposible plagadas de disparos y explosiones, apoyándose en una apasionante historia de amor, amistad y honor, donde destaca la labor y presencia de uno de los habituales del cine del director, Chow Yun-Fat.

John Woo dirige un guion personal y atrevido, donde presenta la historia de la redención de un asesino a sueldo que, después de dejar ciega a la cantante de un bar, decide colaborar en su recuperación, llegando a aceptar una serie de trabajos que pondrán en peligro su vida.

Presenta una historia entrañable y memorable, donde consigue presentar con claridad las motivaciones y finalidad de los diferentes personajes, ofreciendo un argumento sólido donde consigue plasmar la emoción y el sentimiento, superando una verdadera batalla armada. Presenta un estilo visual propio, y no hace gala de una notable calidad técnica, pero, por encima de la calidad técnica, se presenta una historia atractiva y memorable, donde el director logra tratar temas básicos como el amor, la amistad, la venganza, el honor y la redención, en una auténtica obra de arte de la violencia.

El director presenta un tratamiento de la imagen cuidado y estilizado, con tonalidades rosáceas y grises, donde plasma el sentimiento de cada personaje en cada una de las situaciones. Confecciona una historia de amor magnética y atractiva, capaz de enfrentarse a todas las dificultades apoyándose en unas apabullantes y poéticas escenas de acción.

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Cuenta con una banda sonora tierna y emotiva, donde destaca el tema musical principal interpretado por una excepcional y sugerente, Sally Yeh, con la canción que suele acompañar la protagonista en sus noches de paz. La presentación de cada uno de los personajes es clara y concisa, logrando crear un peculiar cuarteto donde todos y cada uno de los intérpretes aportan algo en una historia fabulosa.

En el reparto podemos encontrar a grandes iconos del cine asiático, destacando la presencia y labor de Chow Yun-Fat y Danny Lee, formando parte de una peculiar pareja en la que cada uno se encuentra en bandos opuestos de la ley, dando pie a un hilo argumental secundario que resulta atractivo e interesante.

John Woo se mueve como pez en el agua y ofrece un amplio repertorio de secuencias de acción, acompañadas por unas estudiadas y notables coreografías de estilo, con las que ofrece buenas dosis de acción. Éste es uno de los puntos fuertes de la película, pero, al mismo tiempo, se convierte en su propio “talón de Aquiles” puesto que el director llega a saturar la trama con innumerables secuencias de violencia donde la cámara lenta y las palomas se convierten en su sello personal. Se aprecia la influencia y homenaje que realiza el director al cine negro francés y al estilo particular de Sam Peckinpah, en un relato dramático y poderoso, donde hay espacio para grandes y memorables secuencias.

Con su labor tras las cámaras en The killer, John Woo dio en el blanco de la mejor manera posible, ofreciendo lo que hoy día es una verdadera obra de culto, dejando claro que tenía personalidad y atrevimiento al ofrecer un desenlace apoteósico.

Jon San José Beitia

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